‘Tyrant’ 3x03 Review: no se puede deshacer lo que está hecho

PorBetty M. Martínez

Sin palabras. Es lo único que puedo decir tras ver el capítulo esta semana de ‘Tyrant’. Confieso que me quedé mirando la pantalla sin poder reaccionar y necesité varios minutos antes de ponerme a escribir estas líneas porque no sabía ni por dónde empezar. Es más. Aún no lo sé. No han pasado demasiadas cosas, pero las pocas que han pasado nos van a dejar una huella difícil de borrar.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Fauzi necesita saber

Mientras mis emociones y mis pensamientos se van acomodando, vamos a empezar por Fauzi y Daliyah. El ex mejor amigo de Bassam sigue buscando respuestas a por qué su hija está muerta. Sabe que Barry la mató, pero el recuerdo de aquella amistad que los unió le obliga a esforzarse por entender cómo pudieron llegar a una situación tan dramática.

Fauzi sabe que Daliyah estaba allí, así que va directo a la fuente para intentar buscarle un sentido a su tragedia personal. Y Daliyah vuelve a actuar como madre de la revolución encontrando las palabras justas para tranquilizar a Fauzi. No le miente. No le maquilla la situación. Su hija mató a un hombre y la hubiera matado a ella si no llega a intervenir Bassam. Esa es la realidad. Pero Samira también era una víctima. Como todos. Como Fauzi que la llora e, incluso, como Bassam, que si pudiera deshacer lo hecho, lo haría.

Esta conversación fue muy interesante, pero lo mejor fue la cena posterior. Sí. Fauzi y Daliyah han cenado juntos y en esta ocasión la charla fue mucho más agradable. Fauzi explica cómo crio solo a su hija y Daliyah le habla de su marido. No sé si ha sido impresión mía, pero creo que Fauzi siente un profundo interés por Daliyah. Señores guionistas, esto empieza a ser un poco enfermizo. ¿De verdad era necesario que Fauzi se fijara en la “mejor amiga” de Bassam? Sí, Fauzi, Daliyah solo tiene que apuntar y elegir. Y ya lo hizo. Ya apuntó y ya eligió. Ese es el problema. El de ella. El de Bassam. Y probablemente va a ser el tuyo.

Un diario inoportuno

Mientras Fauzi y Daliyah se conocen un poco mejor, en palacio también hay tiempo para los recuerdos. Ya sabemos lo que le pasa a Jamal. Resulta que tiene una insuficiencia renal y necesita un trasplante de riñón. ¿Y quién es el primero en la lista de posibles donantes? Ahmed. Y, sí. Hay dudas.

Ahmed no sabe si donarle el riñón o no a su padre y, claro, pide consejo a Leila, que ni se despeina al decir “no creo que debas ponerte en peligro por Jamal”. Lo confieso. Me declaro fan incondicional de Leila. Aclaro. No por lo que dice o hace, sino porque es la única de toda la familia con el valor suficiente como para decir lo que piensa.

Eso sí, Ahmed no ha salido a ella en ser pragmático. Se ha pasado la vida intentando ser el hijo soñado por su padre y ahora quiere hacer un último intento para acercarse a él. Ahmed está decidido a donarle su riñón, pero en la familia Al Fayeed casi nada sale como uno espera.

Ahmed, víctima de un ataque de melancolía, nostalgia o qué sé yo, se pone a revisar recuerdos familiares y allí, en medio de las fotos, aparece un diario. Al principio pensé que era el de Leila. ¿Descubriríamos al fin quién es ese hombre al que amó hace mucho tiempo y que se fue? Yo tengo dos candidatos. O Bassam o Cogswell.

Sin embargo, el diario no era de Leila (lástima). Era el diario de Nusrat. Y Ahmed lo leyó. Y descubrió lo que pasó en su noche de bodas. Y al final va a resultar que Ahmed se parece a sus padres más de lo que yo pensaba. Y no digo más. Los que han visto el capítulo entienden lo que quiero decir. Los que no, deberían verlo porque es de los más intensos de la serie.

Ser una Al Fayeed

Y ha llegado la hora de enfrentarse al eje central del capítulo. Emma. La hija de Bassam nos ha sorprendido. Está asustada, pero eso no le impide increpar a Ihab. “¿Qué te he hecho?”, le pregunta. “Nacer y ser una Al Fayeed”, le responde. Ese ha sido su crimen.

Esta frase es cruel en exceso, pero hay que reconocerle a Ihab que a veces da en el blanco. Bassam es un mentiroso, le dice a Emma. Jamal y su abuelo, al menos, eran honestos. No negaban lo que eran. Tal vez Basam no sea mejor que el resto de los Al Fayeed. También ha mentido, traicionado y matado. Sin embargo, hay un ligero matiz a tener en cuenta. Muestra remordimientos. Se arrepiente de muchos de sus actos. No podemos negar que tiene un preocupante lado oscuro, pero confiemos en que aún estemos a tiempo de evitar que se apodere de él.

Mientras Ihab y Emma debaten sobre lo divino y lo humano, en palacio preparan un plan de rescate. Bassam ha descubierto el plan de Molly para entregarse al Califato y la detiene. Bueno, más o menos. Molly va al encuentro del enviado de Ihab, pero bajo la atenta vigilancia de un selecto grupo de militares. Dicho en otras palabras, Molly es el cebo para poder descubrir dónde está Emma.

Esta parte del plan sale bien. Descubren el punto del intercambio, pero, en vez de ir la Primera Dama, va un grupo de las Fuerzas Especiales. La misión está clara. Rescatar a Emma. El plan era bueno. La intención era inmejorable. Pero.

Sí. Ha habido un pero. En todos los capítulos que hemos visto de ‘Tyrant’ nos ha quedado claro que en Abuddin si algo puede salir mal, va a salir mal. Y esto es lo que ha pasado.

Ahora es el momento en el que tendría que describir lo que ha pasado, pero no lo voy a hacer. No puedo. Primero, porque es el gran spoiler de este capítulo y no quiero destrozarle el momento a quien no lo haya visto. Segundo, porque me confieso incapaz de describir lo sucedido en los diez últimos minutos del episodio. Tercero, porque considero que mis palabras no estarían a la altura del impresionante trabajo que han hecho Adam Rayner, Jennifer Finnigan y Anne Winters. Cuarto, porque creo que lo que ha sucedido va a ser tan determinante en el futuro de Abuddin y de los Al Fayeed que ya habrá tiempo para darle una y mil vueltas. Quinto, porque opino que esta será una de las escenas que se recordarán de esta serie y es mejor que cada uno la guarde en su memoria sin interferencias de nada ni de nadie.

En resumen, que esta temporada ‘Tyrant’ viene pisando muy fuerte. No hay tiempo para la reflexión. Ni para la calma. Casi ni para respirar. Salimos de una crisis y ya estamos metidos en otro desastre. Lástima que Bassam no pueda deshacer lo que está hecho porque la historia sería otra muy distinta.

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