'Tyrant' 3x10 Series Finale Review: Un desenlace sin explicación

Por Betty M. Martinez

Nunca pensé que diría esto. Hay ocasiones en que no es bueno tener información. Justo antes de ver el último episodio de ‘Tyrant’ me enteré de que FX había decidido cancelarla. Probablemente todos los espectadores que llevamos tres años siguiendo esta serie hayamos sentido lo mismo. Una mezcla de tristeza e indignación porque todos teníamos claro que en Abuddin aún podían pasar muchas cosas.

Pasado el primer impacto, asumido que iba a despedirme de Barry, Leila, Molly, Daliyah y demás, me senté ante la pantalla esperando un final memorable para una serie que ha ido de menos a más en cuanto a emoción, intrigas y sorpresas.

Y aquí es donde lamenté saber que la serie terminaba. Si no lo hubiera sabido, estas líneas serían completamente distintas. Hablarían del desarrollo de las tramas y de nuevas puertas que se abren. Estarían llenas de ganas de ver una nueva temporada. Sin embargo, la realidad es la que es y mi percepción de este último capítulo está muy lejos de ser la que me hubiera gustado como broche de oro para una serie que me ha acompañado en los últimos veranos.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Bassam ante el espejo

Obviamente hay que empezar por el gran protagonista. Bassam Al Fayeed, quien, hasta el último minuto ha tenido que volvernos locos. Han pasado 32 capítulos y aún no sé si en el fondo es bueno, malo o regular. Creo que a estas alturas hay que asumir como verdad incontestable lo que dijo Leila. Está compartimentado y según la ocasión abre uno u otro compartimento.

Esta vez ha abierto varios. Se ha reencontrado con Daliyah. Y ha hecho que casi nos reconciliáramos con él, aunque no nos creyéramos muchas de las cosas que decía. Mucho decir que lo hubiera dejado todo por ella, mucho recordar que la quiere, mucho insistir en que si ella muere, él también lo hará… Mucho blablablá, pero ella sigue en la cárcel. Barry, creo que de verdad la quieres, pero te ha faltado valor para sacar la cara por ella.

Pero Bassam ha tenido otros frentes abiertos. Maloof ha sacado la patita. Lo intuíamos. Todos lo veíamos menos quien tenía que verlo. Bassam ha acabado siendo rehén del ejército. Ha estado tan ciego buscando venganza que ha alejado a todos sus amigos y ha acabado rodeado de pirañas que solo quieren devorarlo para saciarse de poder.

Pero aun así no consigue darme pena. Bassam ha buscado todos los problemas que tiene ahora como presidente por no ser capaz de ponerle un alto a Molly. Si ese afán en proteger a Daliyah lo hubiera puesto en defender las elecciones, las cosas serían muy distintas en Abuddin.

Ha tenido que llegar el final del capítulo para que me dé cuenta de algo. De que, al final y después de todo, Bassam es un Al Fayeed. No es la oveja negra de la familia. No es el hijo descarriado. No. Es exactamente igual que su padre y su hermano. Él ha tenido que verse reflejado ante su propio retrato para darse cuenta. Nosotros nunca perdimos la esperanza de que sus convicciones democráticas fueran reales y tal vez lo fueran en algún momento, pero a estas alturas ya nada queda de aquel hombre. En cuanto el pediatra de Pasadena puso los pies en Abuddin desapareció para nunca más volver.

Molly quiere un futuro

Y vayamos con Molly, que ha vuelto a desconcertarnos. Su nueva faceta de fría estratega obsesionada con la venganza ya nos había dejado fuera de juego, pero esta semana ha conseguido que pegue un respingo en la silla.

Su relación con Bassam está muerta y enterrada. Es irrecuperable. Sin embargo, ahora resulta que Molly necesita una razón para vivir y la mejor idea que se le ha ocurrido es tener un bebé. La verdad es que es una forma de empezar de cero. Lo surrealista es que le pide un bebé… a Barry. Con todo lo que hemos visto, ¿es o no es para caerse de la silla? Lo dije y lo repito. Molly, que te devuelvan el dinero del tratamiento psicológico porque no ha funcionado.

En fin, que Barry rehúsa, pero Molly, una vez más, sabe qué teclas tocar y deciden tener un bebé. No voy a comentar la escena porque, de verdad, no tengo palabras.

No sé si Molly habrá conseguido su objetivo de quedarse embarazada, pero lo que sí sabemos es que ha estado muy cerca de perder a su otro hijo. Sammy resultó herido en una de las protestas de la universidad y, aunque no se teme por su vida, el diagnóstico no es muy halagüeño.

En ese momento, yo, que intento ver el lado bueno de las personas, pensé que Molly iba a reaccionar. Si Sammy está en un quirófano es por culpa de esa vorágine de violencia que se ha desatado en Abuddin por obra y gracia de las ansias de venganza de sus padres. ¿Por qué no son capaces de verlo? Han perdido a una hija y han estado a punto de perder al otro. ¿Qué tiene que pasar para que entiendan que están obrando mal?

Leila, presidenta

Quien sigue al pie del cañón defendiendo su postura es Leila. Ha tenido que decirle adiós otra vez a Cogswell, pero se mantiene firme en su decisión de ser presidenta de Abuddin.

El asesinato del jeque ha sido un duro golpe para ella. Sabe que sin el apoyo de sus seguidores su legitimidad como líder de la oposición tiene los días contados, pero recibe una ayuda inesperada. La viuda del jeque defiende la coalición como el legado de su marido y legitima la posición de Leila. ¿Quién iba a decir que una simpatizante del Califato iba a terminar reforzando a una Al Fayeed? Perdón, Haddad.

Al final está resultando que en Abuddin las que dan la cara son las mujeres. Cuando llegamos al país la lucha por el poder estaba entre dos hermanos. Ahora se lo disputan Leila y Daliyah. Sí, ya sé, Daliyah no quiere saber nada de política y, además está en la cárcel, pero si no fuera importante ¿por qué iba a ir a verla Exley?

Preguntas sin respuesta

En fin, que ‘Tyrant’ se ha acabado y yo solo tengo preguntas porque en este último capítulo no me han dado ni una sola respuesta. Es más, han abierto muchos más interrogantes.

Voy a intentar hacer un compendio de todas ellas. ¿Molly va a tener un bebé de Bassam? ¿Sammy ha quedado paralítico? ¿Qué papel va a jugar Leila tras jurar como presidenta de Abuddin? ¿Descubrirá la traición de su hermana? ¿Se convertirá Bassam definitivamente en el tirano que parece ser? ¿Se quitará Maloof a Bassam de en medio para quedarse con todo el poder? ¿Qué planes tienen los Estados Unidos para Daliyah? ¿Quién ganará la guerra?

Lo dicho. Muchas preguntas. De ahí mi ¿cómo definirlo? ¿Desencanto? ¿Decepción? con esta series finale. Tal vez la palabra correcta sea frustración. He pasado tantos buenos momentos con ‘Tyrant’ que me hubiera gustado que esta última review fuera especial, pero me voy con la sensación de que he tenido que comentar un capítulo más y, encima, no de los mejores. Hubiera sido una gran season finale con una buena cantidad de cliffhangers, pero como series finale ha dejado mucho que desear.

‘Tyrant’ se merecía otro final. No voy a entrar en si debería haber sido feliz o trágico, pero sí creo que tenía que haber un desenlace memorable por impactante o sorprendente y no este no-sé-qué. Señores guionistas, productores, programadores o a quien corresponda, gracias por dejarnos un amargo sabor de boca.

Tal vez peque de ingenua o ilusa, pero mantengo la ilusión de que alguien saque esta serie de la papelera y nos cuente qué va a pasar con Bassam, Daliyah, Molly, etc. Como diría ese gran personaje que ha sido Leila, “nunca voy a renunciar al quizá”.

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