‘Velvet’: 5 preguntas que nos planteamos ante el regreso de Alberto

Por Betty M. Martínez

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Ya falta menos. Después de meses de espera, estamos a días del gran acontecimiento. Quizá uno de los momentos más esperados de la actual temporada televisiva. Alberto Márquez (Miguel Ángel Silvestre) está ya en un avión rumbo a Madrid. Concretamente su destino son las Galerías Velvet, donde lo espera la mujer de su vida. Que viene está claro y seguro que en ese vuelo le han rondado muchas dudas sobre lo que le deparará el destino al aterrizar. Pero no sólo Alberto Márquez tiene dudas. Los espectadores estamos cargados de preguntas. Estas son sólo algunas.

Ana: ¿beso o bofetada?

Evidentemente el gran reencuentro es el que va a protagonizar con Ana, su gran amor, pero aunque sus sentimientos no han cambiado (ni pestañeó en dejar a Carlos plantado ante el altar al descubrir la verdad), cinco años de silencio es mucho tiempo. Sí, nosotros sabemos que Alberto la buscó, pero ella no lo sabe y es algo que tenemos que tener en cuenta.

En definitiva, en el reencuentro de Ana y Alberto se dan dos posibilidades. Una, que Ana caiga rendida en sus brazos. Dos, que lo reciba con una buena bofetada. Yo, personalmente, apuesto (de primeras) por la segunda opción. ¿Por qué?

Porque Ana no puede entender que él haya permitido que haya vivido todo este tiempo con el dolor de creerlo muerto. Y, la verdad es que tiene razón. Ya sé que estamos en los años 60, que la comunicación no era tan fácil como ahora, pero ¿una carta al mes? ¿Nunca se le ocurrió la posibilidad de hacer una llamada telefónica? Si no quería llamarla a ella, ¿por qué tardó tanto en contactar con Mateo?

Eso sí, recordemos las circunstancias que marcaron la despedida de Alberto. No estaban ni de lejos en su mejor momento como pareja y, además, tengamos en cuenta que él no sabe que Ana corrió a buscarlo al aeropuerto y mucho menos que todos los imaginan muerto. Así que, ¿cómo podría él justificar algo que ni siquiera sabe que ha sucedido?

Eso sí, yo espero, confío y deseo en que cuando Alberto consiga explicarse, Ana comprenda que ambos han sido víctimas de las circunstancias (y de algunos perversos personajes) y que finalmente se produzca la primera opción de la que hablaba unos párrafos más arriba.

Ana quiere a Alberto y Alberto quiere a Ana, así que la ecuación es simple. Por mucho dolor, rencor, resentimiento o reproches que haya, después de tanto tiempo se merecen vivir en paz. Juntos, por supuesto.

Alberto hijo: ¿un padre o un desconocido?

Otro momento esperado es el encuentro entre los Albertos, padre e hijo. Y esta puede ser una escena verdaderamente especial. Cuando se fue Alberto no sabía que Ana estaba embarazada y nosotros ahora mismo no tenemos claro si Mateo le dijo que era padre.

Y aprovecho para hacer un pequeño inciso: señores productores de Bambú, por muy fan que sea de sus series tardaré mucho tiempo en perdónales que no nos hayan mostrado el reencuentro neoyorkino entre estos dos amigos. Nos hubieran ahorrado muchas preguntas si nos lo hubieran enseñado.

En fin, que aquí también se dan dos posibilidades. Que Alberto sepa de la existencia de Albertito o que no tenga ni idea porque Mateo haya preferido que sea Ana quien le dé la noticia. Sea como fuere, estoy convencida de que Alberto recibirá la noticia con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora bien, ¿y Albertito? Es cierto que Ana siempre ha alentado el cariño del niño hacia su padre, pero una cosa es querer a una foto o a una estrella y otra enfrentarse a un padre de carne y hueso.

Yo creo que el niño reaccionará bien, pero Alberto va a tener que lidiar con la influencia de Carlos. Nos guste más, menos o nada (esta es mi opción), el piloto ha sido lo más parecido a una figura paternal que ha tenido Albertito (don Emilio ha ejercido de abuelo ejemplar) y es normal que el niño lo sienta como padre.

Por lo tanto, la relación entre padre e hijo va a estar determinada por factores externos. Si Carlos se mantiene al margen, no habrá ningún problema, pero como el piloto meta baza, Alberto va a tener que esforzarse para ganarse la confianza y el cariño de su hijo porque a sus ojos infantiles, su padre no es más que una foto y Carlos es quien lo llevaba al colegio, con quien jugaba, quien le compraba juguetes, etc. Lo dicho, todo va a depender del grado de caballerosidad de Carlos.

Carlos: ¿digna retirada o sucia pelea?

Durante un tiempo parecía que nos habíamos librado de Carlos, pero la “muerte” de Alberto lo trajo de nuevo a primera línea y, encima, con sucias maniobras. La de lágrimas que se hubiera ahorrado Ana (y nosotros) si Carlos hubiera dicho desde el principio lo del vuelo a Estambul. Pero si ese silencio no era suficiente para aborrecerlo, su maniobra con el cartero ha sido deleznable.

Ana puede reprocharle muchas cosas a Alberto, pero el gran culpable de estos cinco años de dolor ha sido Carlos. Así de claro. Su silencio ha provocado toda esta situación. Ahora el piloto tiene dos opciones. Una, ser lo que nunca ha sido hasta ahora, un caballero, y retirarse de la jugada con la poca dignidad que le queda. Dos, dar la batalla y pelear para quedarse con Ana.

Esta segunda opción es muy, pero que muy complicada porque ya se ha abierto la caja de Pandora y toda la verdad va a salir antes o después a la luz. ¿Cómo va a justificar el callarse que Alberto voló a Estambul y no a La Habana? ¿Cómo va a explicar que ocultara las cartas que le enviaba a Ana? Puede alegar que lo hizo por amor, pero este debería ser un buen momento para dejar claro en el amor no todo vale.

Solo espero que le quede una brizna de integridad y no vuelva a utilizar a Albertito para manipular a Ana. Sería muy sucio, pero ya tiene las manos lo suficientemente manchadas como para contenerse ahora. No demos por derrotado a Carlos porque aún puede causar muchos problemas.

Cristina: ¿olvidar o insistir?

Y si Carlos tiene complicado salir airoso de la situación (no descartemos que Alberto le deje claro por las malas cuál es su lugar en esta historia), Cristina tampoco tiene una posición ideal. Si bien es cierto que es un capítulo que para Alberto está cerrado, su actitud con las cartas nos muestra que ella aún no ha pasado página.

No creo que a estas alturas de la serie se plantee una reconciliación con Alberto. Eso sería de una ingenuidad pasmosa, pero recordemos que su mente no está demasiado equilibrada, así que tampoco lo podemos descartar. Lo que sí es evidente es que quiere evitar a toda costa un final feliz entre Alberto y Ana. Podría decirse que su lema vital ahora mismo sería algo así como “si Alberto no es para mí, tampoco será para Ana”.

Evidentemente Cristina tendrá que explicar su silencio, aunque quizá Alberto también tendría que pedir explicaciones a Adele. ¿Por qué no le dijo a Alberto que en Velvet todos lo creían muerto? Si se lo dijo, ¿por qué él no hizo nada?

Alberto dejó atrás hace mucho tiempo a Cristina, pero no debería confiarse. Ha demostrado ser muy hábil y diseñó una buena estrategia para conseguir que Carlos se casara con Ana, así que no hay que perderla de vista porque creo que va a pelear hasta el último segundo para evitar un happy end. Ahora mismo quizá sea el mayor peligro para ese final que los espectadores deseamos.

Velvet: ¿pasado o futuro?

Ya he dicho que Ana ha sido el gran amor de Alberto, pero en el corazón del protagonista siempre ha habido sitio para otro gran cariño. Las galerías Velvet. Hace cinco años renunció a esos dos grandes amores porque consideró que era lo mejor para ambos, pero ¿y ahora?

Sabemos que viene dispuesto a pelear por Ana. Bueno, lo deducimos del hecho de que Mateo parara la boda con Carlos y de que se hayan subido al primer avión que salía hacia Madrid. Si no viene a por ella, ¿por qué tanta prisa?

Pero, ¿y las galerías? Son la herencia de su padre. El legado de su familia. Y están en venta. Cafierito está harto de Velvet y no ve la hora de regresar a Italia. ¿Intentará Alberto recuperar lo que un día vendió? En teoría, ha debido irle bien. Tiene un atelier en Nueva York que debe darle beneficios, así que no debería tener problemas económicos para recomprar sus acciones. Sería como cerrar el círculo. Volveríamos al punto de partida, pero con todas las piezas colocadas en su justo lugar.

Ahora bien, también puede considerar que regresar a Velvet puede suponer despertar todos los fantasmas del pasado y que él y Ana prefieran empezar de cero lejos de los malos recuerdos, pero insisto ¿podrá dejar pasar la oportunidad de recuperar el legado familiar?

En definitiva, estas líneas no dejan de ser la elucubración mental de una simple espectadora. Es posible que pase todo esto, algo o absolutamente nada. Quizá veamos todo lo contrario. Lo único cierto es que la cuenta atrás para el desenlace de una la series más destacadas de los últimos años ha empezado.

En cuestión de días nuestras preguntas tendrán respuestas. Alberto se bajará del coche y se reencontrará con su pasado. Lo que le deparará el futuro solo lo saben aquellos que nos presentaron a Ana y Alberto hace ya más de cincuenta capítulos. O quizá ni siquiera ellos lo sepan porque “el final no está escrito”.

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