'Vikings' 3x09 Review: el espectáculo está a punto de terminar

Por Marta Ailouti

'Vikings', la serie que nunca elige los títulos al azar, encara su trayecto final con este Breaking Point o Punto de ruptura que supondrá cuánto menos un punto y aparte en el futuro más lejano y en el más inmediato también. Un capítulo en el que por desgracia, ahora que ya nos habíamos acostumbrado al trajín de las olas, comenzamos a avistar tierra y que, tenía que decirlo, nos deja, como viene siendo habitual, otra gran interpretación de Travis Fimmel, nuestro sensacional Ragnar Lothbrok. Su personaje es, por obra y derecho, el rey de la ficción. Y eso es algo que al final, pase lo que pase, llueve o truene, guste o no, siempre marca la diferencia.

¡Cuidado SPOILERS!

Segundas oportunidades

Breaking Point es también el segundo intento fallido de la toma de París. No hay nada que más motive a un vikingo, al menos por lo que conocemos, que un muro infranqueable. Por eso no es de extrañar que, aunque apenas haya dado tiempo a curar las heridas, los norteños hayan realizado esta segunda incursión a las murallas de la capital francesa. Con un Ragnar en peor estado y cada vez más distante (esta vez observa el operativo desde el campamento base), los hombres del norte consiguen acceder a su interior durante al menos unos minutos. La resistencia francesa llega por medio de una espeluznante rueda de clavos que se lleva por delante a todo aquel que se interponga en su camino. A todo aquel, menos a un inestable Rollo, de cuya acción al otro lado son testigos, entre admirados y temerosos, el conde Odo y la princesa Gisla.

Y de repente él. O no tan de repente. Y es que han tenido que producirse demasiadas bajas, o silenciar a otros personajes, para que el hermano del rey recuperase algo de su protagonismo inicial y, dejando a un lado sus recelos, envidias y, últimamente, su apatía, resurgiera como el guerrero que siempre ha sido y que sus guionistas nos habían negado hasta los últimos episodios. No sé si no llegará demasiado tarde pero el cambio ha merecido la pena.

Que le corten la cabeza

Sea como sea, como resultado directo de este segundo intento los franceses, gobernados por ese rey pusilánime y cobarde - maravilloso por otra parte - y nada que ver con su antepasado Carlomagno, han apresado a Sinric, el vagabundo al que ya habíamos tenido el placer de conocer en el sexto capítulo de esta misma temporada, y al desconocido hasta ahora conde Siegfried. Es una pena no haber coincidido antes con este último personaje que, aunque pierde la cabeza por petición de la princesa Gisla, nos deja una de las mejores escenas de todo el episodio, y sin duda de las más cómicas, y macabras, de toda la serie.

El destino de Sinric por su parte ha corrido mejor suerte. Que saber idiomas es un plus, lo sabían hasta en la época de los vikingos. Así las cosas sus conocimientos de francés han logrado salvarle la vida por el momento y de paso canjearle la libertad, después de hacer de intermediario entre los hombres del norte y los parisinos.

Y es que en la capital el asedio está dando sus primeros frutos. Los víveres empiezan a escasear y sus habitantes a ponerse nerviosos. Además una extraña epidemia, cuyos síntomas parece compartir nuestro adorado Ragnar Lothbrok al otro lado de la muralla, ya se ha cobrado la vida de unos doscientos inocentes. Es necesario negociar, y pronto. Pero tendremos que hacer una última parada antes de regresar a esta otra cuestión.

En Wessex y Kattegat

Porque mientras tanto -también en la ficción parecen ambas tramas metidas un poco con calzador-, algunas cosas, no muchas, han ocurrido en el reino de la actual Inglaterra y en el hogar de los norteños. Mientras en Kattegat, una cada vez más aburrida Aslaug condena a la muerte a un cristiano que duda de la autenticidad de sus dioses, algo que sin duda tendrá repercusiones a la vuelta de su marido visto el final del episodio; en Wessex, Ethelwulfo y su padre, que ha convertido a su nuera Judith en su amante, mantienen una interesante conversación donde pesa mucho más lo que no se dicen que lo que sí. Lo cierto es que el hijo heredero del rey Ecbert, que hasta ahora había pasado algo desapercibido, se ha ido transformando en un digno sucesor de su progenitor, que no es precisamente ni el más leal, ni el más sincero ni el más cariñoso del mundo. Eleven sus copas, señores.

Fin del asedio... o no

Al que últimamente algunos tampoco le han prestado suficiente atención, craso error, es al mismo rey de Kattegat que en este capítulo reclama al fin el lugar que le pertenece en uno de los mejores discursos-regañina que le habremos llegado a escuchar.

No obstante, quizás haya que gritar aquello de larga vida al rey Lothbrok que, malherido, se encamina, completamente solo, a negociar la retirada con el conde Odo y tomar su más importante decisión de la temporada y es probable que de toda la serie. Los vikingos, concede, levantarán el asedio a cambio del oro y la plata que le ofrecen y de una condición un tanto peculiar. Y allí y en ese momento ocurre. Ragnar Lothbrok, con Athelstan aún en la cabeza, decide ser bautizado. Y lo hace ante los ojos del resto de sus compañeros que aparecen en el horizonte justo a tiempo para verle. La cara de Floki entonces es impagable.

En el próximo episodio...

Con todo, hay dos momentos que nos hacen dudar de las últimas actuaciones, o al menos de las intenciones, del rey Ragnar. La primera, su promesa firme de ocupar París, porque como él mismo insiste en su discurso, donde todos han fracasado él no lo hará. La segunda esas extrañas palabras dedicadas al malogrado Athelstan, al que pidió perdón por lo que estaba a punto de cometer. Una pregunta resuena por tanto en el aire ¿cumplirá entonces con su retirada de los alrededores de la ciudad o más bien todo forma parte de una posible estrategia?

Lo que parece claro, no obstante, es que el empeoramiento del estado de su protagonista lo deja en una situación más que delicada de cara al décimo y último capítulo de la temporada que llega a nosotros con un enigmático título, El muerto. Confieso que por algo más de un momento me he llegado plantear el peor de los desenlaces. Por lo pronto, habrá lo que parece ser un último intento por tomar París. ¿Llegará a la tercera la vencida? Si el que dirige es el mismo Lothbrok parece casi asegurado. Tomen asientos, señores. El espectáculo está a punto de terminar:

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