'Wayward Pines' 1x10 Review: Vuelta a los inicios

Por Ignacio G. Castaño

Hace unos días leíamos en algunos medios digitales que 'Wayward Pines' no iba a tener una segunda temporada, y que la entrega que se emitía esta semana iba a cerrar definitivamente la serie. Aunque FOX no ha confirmado esto oficialmente, parece que la historia se da por concluida. No recuerdo una serie que haya planteado tantos enigmas que se hayan resuelto de forma tan rápida; el desenlace es un poco precipitado, todo sucede de forma muy repentina y da la sensación de que la serie estaba concebida desde el principio para tener una continuación. Digo que da la sensación porque algún productor ha afirmado estos días que sí fue concebida para tener únicamente una temporada.

Ha funcionado bien en cuanto a audiencias, convirtiéndose en la serie más vista y comentada de este verano, así que la decisión de darla por terminada no debe tener mucho que ver con estos datos. En cuanto a la opinión del público y las críticas, es cierto que ha sido una serie muy controvertida, de la que se ha dicho que tiene un muy buen arranque pero que más adelante desfallece. Dejando a un lado los gustos y preferencias, hay que distinguir dos 'Wayward Pines': los primeros cinco capítulos, en los que no tenemos ni idea de lo que está pasando, y los cinco últimos, en los que conocemos absolutamente todo y nos limitamos a ver cómo se resuelven los problemas del pueblo.

Los abbies invaden Wayward Pines

Hace un par de episodios veíamos un amago de las criaturas por entrar al pueblo sin terminar de conseguirlo, pero en este capítulo se hace efectivo cuando David Pilcher corta la electricidad. Estos monstruos siembran el caos en la ciudad y acaban con gran parte de la población, mientras el resto trata de refugiarse en un búnker que está comunicado con la base central. Estos abbies que al principio eran tan terroríficos, porque no sabíamos nada de ellos y los habíamos visto muy poco, ahora no dan mucho miedo. Tenía más gracia al inicio de la serie cuando Ethan se los encontraba, o escuchábamos sus gritos, en cambio ahora ya los tenemos un poco vistos y no resultan tan inquietantes. Suele ser mejor sugerir que mostrar, aunque a lo mejor los amantes del cine de zombies prefieren ver a las criaturas todo el rato en pantalla.

Cada uno de los personajes corre diferente suerte. Vemos como la hipnotista Megan deja que los abbies entren al búnker y damos por hecho que acaba siendo devorada. En cuanto a Pam, intentan ponerla en suspensión pero consigue liberarse, y termina disparando a su hermano David Pilcher, para así confirmar que ha cambiado de parecer y que renuncia al proyecto en el que estuvo involucrada. En la última escena en la que aparece habla con Kate y juntas sientan las bases de un nuevo proyecto, para cambiar el rumbo de Wayward Pines.

Reencuentro padre e hijo

En los anteriores capítulos habíamos visto a un Ben distinto, con el cerebro lavado por las autoridades del pueblo, y en este episodio muestra un cambio de mentalidad un poco brusco. Parecía que iba a seguir los pasos de la primera generación, pero cuando menos lo esperamos se pone de parte de su padre. Ben ha ido en una dirección y luego ha acabado volviendo a sus orígenes, admirando a su padre y luchando por salvar a la gente del pueblo. Aunque el cambio de este personaje viene un poco de golpe, resulta emotivo ver cómo se ha dado cuenta del error que estaba cometiendo. Pero la escena más emocionante la protagoniza Ethan al sacrificarse por el resto de personas, mientras recuerda los mejores momentos de su vida con su familia. La presencia de una cara conocida como la de Matt Dillon y un héroe clásico como Ethan han sido sin duda un aliciente para esta serie, y no sé si sería fácil para el espectador hacerse a la idea de una continuación con otro protagonista.

Vuelta a los inicios

Los guionistas no se han preocupado mucho por justificar varias cosas, como por ejemplo, aquella llamada de la agencia secreta, o eso de que Kate contactó con gente del exterior. Son fallos de planificación que deslucen un poco el resultado final. A parte de esa sensación general de que todo está muy condensado en las siete horas y media de duración total, hay alguna que otra reflexión interesante sobre la sociedad. La conclusión de la serie nos dice que todo vuelve a ser como era cuando Ethan Burke llegó a Wayward Pines, y ahora el mundo está dominado por la Primera Generación, con David Pilcher como mayor referente y con un modelo de gobierno aún más cruel que el anterior. De este modo tenemos un final cíclico y una visión muy pesimista de la humanidad, que sigue sometida a la tiranía de unos cuantos, mientras que familias como los Burke van a tener que seguir luchando para crear un mundo mejor.

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