5 razones para ver 'A que no me dejas', la nueva apuesta de Nova

Por Betty M. Martínez

Hacía años, pero muchos años que una telenovela no conseguía sorprenderme desde el principio y ‘A que no me dejas’ lo logró en el primer minuto.

Después de ver la secuencia inicial, mi decepción porque Nova apostara una vez más por Televisa pasó automáticamente a un segundo plano. En apenas un par de capítulos descubrí que hay muchas otras razones para no dejar de ver ‘A que no me dejas’.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Un arranque sorprendente

He dicho que ‘A que no me dejas’ me conquistó en la primera secuencia. ¿Por qué? Porque ya nos han presentado la trama principal de la historia en un minuto. No solo tenemos a los protagonistas identificados, sino que, además, ya están emparejados.

¿Qué significa esto? Que nos hemos ahorrado todos los prolegómenos. A priori esto puede resultar extraño porque rompemos con la línea argumental convencional. No hemos visto cómo se conocieron, ni el enamoramiento, ni el primer beso. Aquí tenemos ya a una pareja asentada, sólida, que mira ya cara al futuro.

Curiosamente, no echamos de menos toda esa iniciación. Esa primera secuencia y las posteriores nos dan toda la información que pudiéramos necesitar. Y esto abre una nueva narrativa. ¿Para qué perder el tiempo en varios capítulos de presentación si podemos empezar desde el minuto uno con el desarrollo principal de la trama? Como público es una propuesta que nos gusta porque, asumámoslo, algunas veces esos primeros capítulos de inmersión en la historia se hacen un tanto pesados. Eso sí, para que ese nuevo sistema funcione, hay que hacerlo bien y Carlos Moreno Laguillo lo ha bordado.

Un galán inesperado

De ‘A que no me dejas’ me sorprendió mucho el actor elegido para encarnar al galán. Ya conocía a Osvaldo Benavides. Fue uno de los actores más destacados de ‘Lo que me robó la vida’, pero, aun así, nunca me lo había imaginado como galán. Quizá sea por esa regla no escrita de la factoría Televisa de encasillar a los actores en determinados roles y no sacarlos de ahí ni con agua caliente.

Me alegro mucho de que esta vez se haya roto esa premisa. Osvaldo Benavides no solo es un actor más que solvente, sino que además le da un aire nuevo al concepto de galán. Sí, es cierto. Adrián representa al caballeroso príncipe azul de toda la vida, pero Osvaldo Benavides lo dota de naturalidad, una cualidad no demasiado frecuente entre otros galanes.

Adrián nos seduce con sus palabras de amor a Paulina. Adrián nos preocupa por la presión a la que lo somete Julieta. Adrián nos sorprende con su ataque de celos por el regreso de Camilo. Adrián nos conmueve cuando agacha las orejas ante su suegro para defender su noviazgo. Adrián nos enternece cuando se desahoga con Inés. Adrián nos conquista cuando deja claro que Paulina es lo primero en su vida.

Y en todas esas situaciones logra que nos lo creamos y, encima, sin ningún tipo de sobreactuación ni aspavientos. Lo vemos y nos transmite realidad, verdad, y, además, comunica todo eso sin aparente esfuerzo. Sinceramente, me alegro mucho de que Osvaldo Benavides haya tenido esta oportunidad. Se agradece la frescura que aporta al rol del galán.

Una protagonista con pedigrí

En cuanto a Camila Sodi, voy a ser sincera. Es la primera vez que la veo, pero incluso antes de que Alejandro Sanz empezara a cantar ya tenía mucha curiosidad por su trabajo. Desde ya, le pido disculpas porque llego cargada de prejuicios. Supongo que no soy la única a la que le pasa.

¿Hay alguien que no haya pensado en sus tías al verla? Asumo que para ella no debe ser fácil, pero imagino que a estas alturas ya lo tiene asumido. Yo, por mi parte, voy a hacer todo lo posible por verla sólo a ella y dejar fuera de esta historia a Thalía y Laura Zapata. Lo prometo.

Por lo pronto, obviando los elementos colaterales, Paulina es una protagonista de manual. Es inteligente, dulce, cariñosa, responsable, la hija ideal, etc. Confieso que empezaba a resultarme ya un tanto aburrida, pero hubo una escena que cambió esa percepción.

Al principio Paulina asume resignada las pataletas de su hermana, pero en un momento determinado la agarra por un brazo y la saca a la fuerza de su habitación. Punto para Paulina. La “niña buena” también tiene genio. Y, además, tampoco tiene problema en enfrentarse a su padre para defender su romance con Adrián.

Pero quizás lo que más llama la atención por ahora es su relación con Mauricio. Es muy tierno ver cómo lo cuida y, sobre todo, cómo se comunica con él. Eso sí, el niño corresponde a ese cariño siendo el mejor cómplice de su noviazgo con Adrián. Por cierto, las cosas claras. Televisa puede tener muchos defectos, pero es un lince en el casting de niños.

Unas cuñadas peligrosas

No hay telenovela sin villanos y aquí ya tenemos identificados algunos. La primera de la lista es Nuria. La hermana de Paulina parece dispuesta a cualquier cosa para destruir la relación de los protagonistas.

Ella dice que es porque quiere quedarse con Adrián, pero a estas alturas ya no nos engaña. Nuria no quiere a Adrián. Nuria lo quiere porque está con su hermana. Si no fuera novio de Paulina, ni se fijaría en él. Nuria tiene un síndrome de princesa destronada de manual. Desea todo lo que tiene su hermana sea un novio o la atención de sus padres.

Lo malo de Nuria es que va a darles muchos disgustos a Adrian y Paulina, pero eso también tiene algo bueno. Tiene muchos puntos para ser uno de los personajes más interesantes. Si lo desarrollan bien, puede ser clave a la hora de darle ritmo a la historia. Y, además, tengo que decirlo, esta vez Laura Carmine está bastante menos sobreactuada de lo que suele ser habitual.

Y si Nuria va a ser peligrosa, Julieta es una bomba andante. Es evidente que la hermana de Adrián no está bien psicológicamente y no estaría mal que nos dieran más información sobre las causas de su estado, pero hay que agradecerle que nos diera una de las claves fundamentales de la historia. No sabemos qué pasó con las ex novias de Adrián, pero esta vez Julieta tiene motivos para no querer que Paulina sea su cuñada.

¿Se aliarán Nuria y Julieta para hacerles la vida imposible a sus hermanos? Las habilidades como manipuladora de Nuria pueden ser la mecha que prenda ese polvorín que es Julieta. Si ella sola ya es capaz casi de matar a Paulina y de autolesionarse, ¿hasta dónde podría llegar si alguien “dirigiera” sus movimientos?

Ante esto se me plantea una disyuntiva. No quiero que se encuentren porque uniendo fuerzas van a ser doblemente peligrosas. Pero, como espectadora, tengo curiosidad por ver cómo interactúan estos dos personajes. ¿Colaborará Julieta con la otra hija del hombre que mató a su padre con tal de recuperar a Adrián? ¿Dejará a un lado todo ese rencor acumulado aplicando eso de que ‘el fin justifica los medios’?

Ya tenemos claro que las cuñadas van a hace todo lo posible por separar a la pareja y seguro que Camilo va a estar ahí con la caña preparada, pero este personaje me plantea algunas dudas. Ha dicho que no se va a inmiscuir en la relación si Paulina es feliz con Adrián, pero ¿será capaz de soportar todas las presiones a las que está sometido para reconquistar a su ex novia? Si lo consigue, lo aplaudiré, pero creo que hay demasiadas personas interesadas en que dé un paso al frente y le va a costar mucho trabajo resistirse. Lo veremos.

Los veteranos no se quedan atrás

Estas serían las claves de la trama principal, pero hay una historia secundaria que no se queda atrás en interés. Por un lado tenemos a Inés, la perfecta madre de familia. No sé qué me ha sorprendido más. Si el cambio de look de Leticia Calderón o que haga de buena. Hace ya tanto tiempo que no la veo en un rol positivo que he tenido que pestañear varias veces para cerciorarme de lo que estaba viendo y, es más, aun no me fío. Todavía no descarto que dé un giro radical y se convierta en una arpía.

Tal vez sólo necesite un empujón para transformarse y quizá el detonante pueda ser Mónica. Pobre Inés. Ella elogiando su buen trabajo como secretaria sin saber que está frente a la amante de su marido, amante que, encima, le ha dado dos hijos. Mónica está harta de formar parte de la familia de segunda división, ¿dará el paso de decirle la verdad a Inés para provocar el divorcio y ocupar el lugar que cree que le corresponde? ¿Cómo reaccionará Inés? Se avecina tempestad.

Y en medio de estas dos mujeres y también en el eje de los problemas de Adrián y Paulina está Gonzalo, que parece llamado a ser el gran villano de la historia por varios motivos. Primero, va a hacer todo lo posible por romper el noviazgo de su hija. Segundo, es el culpable moral de la muerte del padre de los Olmedo. Tercero, hay dudas más que fundadas sobre el origen de su fortuna. Cuarto, aparenta ser el marido ideal pero mantiene una doble vida desde hace años. Todo esto y acabamos de empezar. No quiero ni imaginar la de cosas que podremos llegar a descubrir con el paso de los capítulos.

Y no me puedo olvidar de hacer una más que merecida mención a las dotes interpretativas de Arturo Peniche y Leticia Calderón. Si sintonizamos Nova a eso de las seis de la tarde, nos los encontramos en unos roles totalmente opuestos. En ‘En nombre del amor’ él es un virtuoso sacerdote y ella una arpía de cuidado. Sin embargo, aquí han intercambiado los papeles, pero lo mejor de todo esto es que nos resultan completamente creíbles en las dos telenovelas. No hay fisuras. No podemos decir si nos gustan más de buenos o de malos porque en ambos roles bordan sus interpretaciones. Y eso es algo que pocos actores consiguen. Yo sólo puedo aplaudirles.

En definitiva, ‘A que no me dejas’ supone un reto desde su mismo título y yo lo he asumido desde el primer minuto. No sé qué pasará más adelante, pero, por ahora, ella gana. No la voy a dejar.

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