PERFIL José Antonio Sánchez, el presidente de RTVE que se jactaba de votar al PP y de estar en los papeles de Bárcenas

José Antonio Sánchez
José Antonio Sánchez (Foto: Gtres)

Este viernes ha sido el último en el que Sánchez, que llegó por segunda vez a la corporación en 2014, figura como presidente de RTVE. Deja un camino sembrado de polémica y de legado el deterioro de la imagen de un servicio público marcado por la manipulación en favor de su partido.

José Antonio Sánchez se va. Este viernes abandonó su cargo de presidente de la corporación de RTVE, aunque permanecerá a partir de ahora  en el Consejo de Administración como simple consejero. "Por imperativo legal tengo que dejar la presidencia. Dejo una casa mejor de la que encontré", dijo en el Congreso a modo de despedida en su última comparecencia ante la Comisión Mixta de control parlamentario del ente público.

El periodista onubense que el próximo 22 de julio cumplirá 65 años, llegó por segunda vez al cargo de presidente de RTVE en octubre de 2014,en sustitución de Leopoldo González Echenique, rodeado de polémica. Y ahora lo abandona de la misma manera que la primera: rodeado de polémica y dejando un reguero de sonados episodios y extravagantes declaraciones, muchas de ellas lanzadas en el Parlamento a la oposición en tono chulesco y retador.

Incluso por su condición de abuelo, que no dudó en airear en una de sus recientes comparecencias en la Comisión Mixta de RTVE cuando varias diputadas le recriminaron el desdén con el que los informativos de la cadena pública trataron la jornada feminista del 8 de marzo, prácticamente invisibilizándola."Lamento defraudarla pero yo no tengo alergia a nada y tampoco al feminismo. Yo tengo madre, hijas y nietas...", replicó a la diputada de Unidos Podemos, Noelia Vera. 

Ese es solo es un botón de muestra porque durante todos estos años Sánchez ha dejado muy marcado un estilo de quien se sabe protegido por el poder.

Siempre bajo el paraguas del PP

Su regreso a la presidencia de la corporación no fue bien acogido por ningún grupo parlamentario, salvo por el PP, cuyo Gobierno le impulsó igual que la primera vez. De hecho, su nombramiento necesitó tres plenos -dos de ellos extraordinarios- para ser nombrado definitivamente en el cargo.

Toda la oposición rechazó su designación argumentando que Sánchez, como demostró cuando fue director de Telemadrid, estaba "al servicio gubernamental", y llegaba para controlar los informativos ante las próximas elecciones municipales y autonómicas para las que faltaban entonces tan solo unos  meses.

Claro, que no es ningún secreto que su trayectoria siempre ha estado vinculada al PP. En julio de 2002 fue nombrado, a propuesta del Gobierno de José María Aznar, Director General de Radiotelevisión Española, un cargo que ostentó hasta las elecciones generales de 2004.

Ya en aquella época su gestión al frente del ente público fue blanco de duras críticas por parte la oposición. Hasta el punto de que tan solo nueve meses después de estrenarse en el cargo, el PSOE presentó en el Congreso una Proposición no de ley exigiendo su destitución por no "garantizar el derecho a la información", como marca la Constitución. 

Durante aquel debate, varios portavoces le acusaron de “imponer la censura” y de haber cometido “posibles irregularidades” en las contrataciones. Además, afirmaron que en sus comparecencias ante la Comisión Mixta de control de RTVE se comportaba “más como un exaltado miembro del Grupo Popular que como el responsable de un servicio público, confundiendo su papel institucional con el meramente partidista”.

Razón no les faltaba porque tiempo después, durante su segundo mandato al frente de RTVE, a Sánchez no le dolieron prendas en reconocer su afinidad política con el partido conservador. "Voto al PP y seguiré votando al PP. A quién no he votado nunca ni voy votar en mi vida es a Izquierda Unida", dijo en junio de 2015 en una de sus comparecencias en el Congreso.

Su aparición en los 'papeles de Bárcenas' no frenó su nombramiento

Tampoco frenó su nueva ascensión a la cúpula de RTVE el hecho de que su nombre apareciera en los papeles de Bárcenas certificando que había cobrado del PP como "asesor" cuando ejercía de corresponsal parlamentario de ABC en la etapa de Luis María Ansón.

El día en el que compareció ante la Comisión de nombramientos del Congreso para ser examinado, el propio Sánchez, empleando su desparpajo habitual, aseguró no tener "ni idea" de que figuraba en esos documentos del extesorero, aunque sí reconoció que trabajó para partido porque "estaba en una empresa privada y mi director me autorizó". 

Las dos elecciones consecutivas que hubo entre 2015 y 2016 propiciaron que Sánchez soslayara el control del parlamento durante casi un año.

Pero su regreso a los ‘platós’ del Congreso y el Senado le volvieron a situar en el epicentro del protagonismo mediático.

Y no solo en al ámbito parlamentario. Fuera también, como demostró en abril de 2017 durante una conferencia en la casa de America en donde fue invitado para hablar del compromiso de la televisión pública con el continente americano. Pero Sánchez fue a lo suyo y prefirió hablar del papel de la España conquistadora: "España no fue colonizadora, sino evangelizadora", sentenció.

No en vano poco después reconoció en el Senado que él era “católico, apostólico y romano, y por eso soy de solidaridad muy grande”. La confesión venía a cuento después de que la oposición le recriminara que se retransmitieran misas todas las semanas en RTVE y en cambio no diera cobertura en directo a los actos del Orgullo Gay mundial, que por primera vez se celebraban en Madrid. Sánchez sentenció que para él, el World Pride "tiene protagonismo, pero no el suficiente". 

Sánchez volvió a dejar perplejos a todos los diputados a finales del pasado mes mayo en otra de sus comparecencias parlamentarias. Porque, de repente, a su manera, reconoció lo que había negado hasta el momento, es decir, que figuraba en la "contabilidad B" del Partido Popular y que cobró más de un millón de pesetas, según publicó el diario El Mundo.  

"Yo estoy en los papeles de Bárcenas, pero en los papeles manchados de sangre yo nunca estaré", respondió al diputado de Unidos-Podemos Miguel Vila. "No estoy en los papeles de Irán, ahí donde se cuelgan en las grúas a los homosexuales o donde se mata a pedradas a las niñas por darse un revolcón con el novio, ni donde se asesina a 150 personas por manifestarse en una calle, como en Caracas… No, no, yo en esos papeles no estoy, que quede constancia". 

Sus palabras motivaron que los Consejos de Informativos RTVE exigieran su destitución inmediata.

Lo que no ha ocultado nunca ha sido su aversión hacia los gobiernos nacionalistas de Catalunya. En otra de sus comparecencias aprovechó para atacar a TV3 cuya gestión contrapuso a la de TVE.

En una réplica al senador de ERC, Bernat Picornell, defendió la cobertura que se había dado a varios de los acontecimientos ocurridos en Catalunya y le  espetó a Picornell: "Pero en la mía [TVE] nunca se va a llamar mangantes ni sarnosos de mierda ni cabrones a los españoles como hace la suya. Y lo que no vamos tampoco a hacer es disparar contra la imagen el rey de España, como hace la suya".

Su despedida se acercaba y Sánchez ironizaba con su futuro sin sospechar que el Gobierno de Maríano Rajoy iba a terminar cayendo en una moción de censura meses después. "Es de agradecer que el PP me busque un puestecito", soltó, jocoso, en el Senado.

Las duras críticas que le han dispensado los grupos del ambas Cámaras las ha encajado con la resignación “cristiana” de la que tanto ha alardeado. "Menos mal que estoy bien pagado", reconoció otro día. Una afirmación verdadera porque Sánchez se ha embolsado el doble que el mismísimo presidente del Gobierno, con un sueldo cercano a los 200.000 euros anuales.

"Son una minoría minoritaria", dijo sobre los 'viernes negros'

Pero su mayor desprecio ha estado dirigido a los periodistas de RTVE, sumamente críticos con su labor. Hasta el punto de que llegó a ningunear los actos de protesta, los ‘viernes negros’, que los trabajadores llevan meses realizando contra la “censura” y la “manipulación” de radiotelevisión española.

“Son una minoría minoritaria. ¿Seis mil y pico? Qué va, para nada”, respondió Sánchez a la diputada Noelia Vera – una de las más beligerantes con su gestión- cuando esta le preguntó  si “no siente nada” cuando ve en las cámaras a los trabajadores de la radiotelevisión pública vestidos de negro.

Por negar, ha negado incluso que haya habido bloqueo por parte del PP en la renovación del Consejo de Administración de RTVE. Al ser preguntado al respecto contestó: “Ignoro las razones, pero desde el 1 de octubre hasta el 3 de abril nadie en España ni en ningún lugar del mundo, ni los servicios de inteligencia más eficaces y más sagaces pueden saber qué ha pasado con esta Ley. Yo lo he intentado averiguar y ha sido imposible”.

“Hasta el 22 de junio ustedes podrán echarme y yo también podría ir a por tabaco”, retó recientemente a los diputados y diputadas de la Comisión Mixta de RTVE . Hoy es 22 de junio y Sánchez tiene los estancos abiertos y mucho más tiempo para comprar cartones. Aunque el espeso humo de su gestión costará mucho disiparlo de las redacciones.

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