Crítica Vertele

'La isla de las tentaciones', un adictivo 'Deluxe' de viceversos que desluce sin el directo

'La isla de las tentaciones', un adictivo 'Deluxe' de viceversos con falta de directo
'La isla de las tentaciones', un adictivo 'Deluxe' de viceversos con falta de directo

El nuevo reality de Mediaset es la transición perfecta para los amantes de los realities y datings que se han quedado huérfanos de Gran Hermano y esperan la llegada de Supervivientes. Un combo casi perfecto, con una acertada Mónica Naranjo, al que solo le falta un canal 24 horas

La isla de las tentaciones ya se ha estrenado en Telecinco y Cuatro dejando claro que llega para conquistar. 

El espacio de Cuarzo, presentado por Mónica Naranjo, lo tiene todo para enganchar a los amantes del universo Mediaset: ingredientes de dating como primeras citas, flechazos y celos; con una pizca de reality con cámaras en las habitaciones, piscinas y hasta expulsiones de la isla.

Tampoco han faltado los guiños a dos de sus programas estrella como Gran Hermano y Mujeres y Hombres y Viceversa, de los que salen dos de las parejas protagonistas. 

Pero como ningún principio es perfecto, en La isla de las tentaciones se ha echado de menos el directo. Menos guion. Menos edición. Más frescura. En definitiva, una oportunidad perdida para acabar de redondear este nuevo idilio televisivo con los amantes del 24 horas. 

La mecánica y los protagonistas, el mayor acierto

Desde el arranque y hasta el final de la entrega, no dejaron que el interés decayera y fue casi imposible apartar la mirada de lo que estaba ocurriendo. 

Empezando por la presentación de las cinco parejas y siguiendo por el desfile de solteras y solteros deseosos de (acabar con el) amor, la elección de sus favoritos sin cortarse, la primera noche, el primer baño de la mañana, la elección de primeras citas y la separación definitiva construyeron una escaleta con tan buen ritmo que el enganche era casi garantizado. 

Desfile de solteros
Desfile de solteros

Más aún cuando los hilos que se mueven son los de unos protagonistas que arrastran el morbo de haber televisado su relación (Gonzalo y Susana, Fiama y Álex, Ismael y Andrea) y los desconocidos presentan un perfil casi igual de potente (Jose y Adelina, Fani y Christofer). 

Con esto no quiero decir que sea el programa revelación que necesitaba Mediaset, pero sí que es una transición perfecta para el público de Mediaset que extraña a los tróspidos, que sigue a los viceversos y que se han quedado huérfanos de GH Dúo, a la espera de Supervivientes

Falta de directo y sobra de hábitos viceversas, lo negativo

El interés despertado por la primera entrega se logra de tal manera que cuando acabó lo que más se echó en falta fue el canal 24 horas por el que seguir a los protagonistas. 

Y es esa ausencia de directo el mayor fallo de la apuesta. Porque los amantes del reality adoran (sobre todas las cosas) la naturalidad, la frescura y la espontaneidad que da un programa "sin guion" en el que viéramos cómo llegan todos a saludar a Naranjo y se sientan frente a sus rivales con reacciones sin editar y diálogos en los que se pisen unos a otros. Porque una manzana siempre se saborea mejor en directo y no en diferido. 

En La isla de las tentaciones se vislumbra el espíritu de los exitosos Amor a prueba y Doble tentación que traspasaron las fronteras chilenas, pero al ser grabado pierde parte de su magia y gana los spoilers que nos regalan las redes. 

Otro de los puntos negativos fue que se permitieran los malos hábitos que tanto se han criticado en Mujeres y Hombres y Viceversa, como son los comentarios machistas (por parte de ambos sexos), los comportamientos tóxicos entre parejas que presumen de sus celos y hasta el llegar casi a las manos entre participantes. Unas herencias que nunca aportan al espectador y hacen un flaco favor a la cadena. 

El entusiasmo contagioso de Mónica Naranjo

El nuevo papel de Mónica Naranjo como maestra de ceremonias de un reality se sumó a los aciertos de la apuesta. 

La cantante transmite calidez a los concursantes, a la vez que respeto y rigidez frente a ellos cuando es necesario. Y hasta una pizca de picardía al "pincharles" para que sean sinceros con los sentimientos que afloran ante situaciones tan extremas. 

Mónica Naranjo con dos de los protagonistas
Mónica Naranjo con dos de los protagonistas

Pero lo más importante, Naranjo contagia en todo momento el entusiasmo embriagador de los nuevos retos que aumenta al estar rodeada por un entorno paradisíaco. Y que, una vez más, nos hace preguntarnos cómo respondería ante el directo. 

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