Entrevista Vertele Buenafuente: "Late motiv es mi suma perfecta de experiencia y madurez"

Andreu Buenafuente, en el plató de "Late motiv"
Andreu Buenafuente, en el plató de "Late motiv" (Foto: TMovistar)

"No tengo esa ansiedad de que me queden cosas por hacer o por demostrar", afirma el showman.

Sobre los Goya en el horizonte que volverá a presentar, esta vez junto a Silvia Abril, el cómico afirma que "politizar excesivamente una gala sobre el cine español sería exagerado"

A sus 53 años, Andreu Buenafuente parece haber encontrado en Late Motiv el mejor programa de su dilatada trayectoria. Y no lo decimos nosotros, sino él mismo. "Toda carrera es una suma y un paso lleva al otro, pero aquí me pilla con los medios, la experiencia y la madurez personal como para crear la suma perfecta", cuenta el showman catalán a Vertele sobre su actual aventura en #0 de Movistar. 

Un proyecto que comenzó en enero de 2016 y que ahora, con su cuarta temporada, sigue arriesgando para sorprender al público. Porque tomar riesgos es algo innegociable para Buenafuente: "Para mí es la última pata. No puedes dejar de arriesgar, jugar y enloquecer puntualmente". 

Estos tres ingredientes serán los mismos que aplicará el próximo año, y con la inestimable compañía de Silvia Abril, cuando vuelva a presentar la gala de los Goya tras 8 años de ausencia. Su regreso, dice, ha sido algo tan "natural" como satisfactorio vista la reacción de ese público al que lee cada noche. Porque "cuando tú no lees al público o el público no te lee a ti, ya empieza a llegar el momento de dejarlo". Y Buenafuente, de momento, parece tener lectura para rato. 

Late Motiv está en su cuarta temporada. ¿Hasta qué punto se puede renovar con respecto a cursos anteriores?

La renovación de un programa de estas características tiene que ser sutil, pero al mismo tiempo debe notarse. Es una fórmula magistral que casi no sabes cuál es. Hay un espacio reconocible que es un programa diario, y debe ser reconocible porque si te pasas con los cambios, a lo mejor la gente se pregunta que qué pasa aquí.

Tiene que haber un equilibrio entre el clima que se ha creado y leer los cambios naturales. Por ejemplo, si este colaborador acabó o apostar por otro nuevo. Ahí está el quid de la cuestión.

Es un poco ensayo y error.

Sí. Yo a veces lo comparo con un equipo de fútbol. A veces me siento como un entrenador, y más en este formato donde hay tantos colaboradores, y en todo momento vas buscando jugadores. Tienes una forma de jugar al fútbol pero siempre abierto al mercado.

Y dices “este nuevo extremo y jovencito que venga al equipo”. Y aquí hay un cierto paralelismo. Me decía un día [Miguel] Maldonado, que es uno de los nuevos: “Joder, es que yo vengo e intento estar al nivel del programa”. Eso es bonito que pase porque hay respeto por parte del nuevo y ganas de aportar. Yo soy una especie de entrenador-jugador, que en fútbol quiero yo verlo (risas).

Un entrenador tiene que sacar el máximo rendimiento de tus jugadores. Y hay algunos como Berto o Broncano que han crecido a su lado.

Estás hablando de un entrenador-productor-director. Yo no sé cómo puedo dormir por las noches. En mi cabeza están todas las facetas a la vez y ninguna de ellas en concreto. Me gusta disfrutar del momento. Cuando empezó Berto recuerdo que dije: “Joder, este tío es muy bueno”. Y hay otra faceta más que hay que es que sí el tiene carrera en solitario, a mí me gustaría producírsela para continuar con la complicidad. Y eso es cuando hay algo bueno.

No pasa con todos, porque algunos producen por otros lados. Pero me gusta que sea así, que haya descubrimiento, crecimiento... Por ejemplo, una de las mayores satisfacciones que tengo es estar al lado de un nuevo que ya veo que empieza a despuntar, pero que no ha despuntado del todo. ¿Sabes esa emoción que tengo cuando la gente me dice: “Oye, ese que tienes ahora...?”

Entonces es cuando pienso: “Uau, qué bien”. No tanto por el ego de decir que lo descubrí yo, sino porque es muy emocionante estar al lado del talento. Hay una frase en catalán que dice: “El talent em posa calent”. Me la dijo un actor hace poco y está bien. El talento me pone caliente porque quiere decir que te está emocionando. Y ojalá se transmita.

Dice que es entrenador, productor, director. Pero por si fuera poco, en 2019 vuelve a los Goya.

Sí, sí, también soy kamikaze. Lo de los Goya es algo natural, que ha venido rodado. Hace muchos años que no lo hacíamos y últimamente se había sondeado un poco. También sondearon a Silvia [Abril], así que dijimos que por qué no juntamos los dos sondeos e intentamos cambiar un poco el registro. Y en eso estamos.

Estoy muy contento porque noto mucho cariño de la gente. Me felicitan como si lo hubiera ganado. Y yo les digo: “Ni lo he ganado ni creo que lo gane nunca. Voy a presentarlo”. Me gusta esa sensación porque es muy familiar. Luego habrá que hacerlo muy bien porque es un espectáculo de televisión, pero ya salimos 1-0. Bueno, para ser más exactos diremos que jugamos en casa.

Juega en casa pero dejó el listón muy alto. La primera de las dos galas que ha presentado hasta ahora (2010 y 2011) es la más vista de la historia. 

Sí, un poquito de presión sí que hay. Aquella gala fue muy bien y yo me sorprendí de que fuera tan bien. Fui muy feliz y ahora intentaremos recuperar un poco aquel espíritu. Los Goya, como gran potencia audiovisual de la temporada, deben cumplir esa función.

Cambiar de presentadores, probar cosas, ver que unas van mejor que otras... Me gusta también que se recupere a clásicos. No lo digo en sentido pretencioso, sino que no haya una esclavitud de descubrir y arriesgar. Si ven que a este tío le fue bien, pues que miren a ver si sigue trabajando y no se ha retirado. Y eso también es bueno para mi autoestima aunque curre cada día. 

Habla del cariño de un público que te ha seguido durante años. Pero en este sentido, ¿qué papel cree que está jugando ahora Late Motiv?

Este verano pensaba que será casi lo mejor que habré hecho. Toda carrera es una suma y un paso lleva al otro, pero aquí me pilla con los medios, la experiencia y la madurez personal como para crear la suma perfecta. Lo que intento siempre, y eso me lo dice mucho y se sorprende Bob [Pop], es que todavía quiera arriesgar. Y para mí es la última pata. No puedes dejar de arriesgar, jugar y enloquecer puntualmente. Esta cuadratura es fantástica y como yo digo, no hay plan B. Yo no sé qué más puedo hacer sino disfrutar a esto.

¿Y como actor?

Pues es algo que nos hace ilusión. Siempre hablo con Berto de que nos gustaría seguir haciendo cine y aprender de lo que hicimos. Él ha seguido y le va muy bien. Sí, pero no como capricho, porque parece una frivolidad, pero sí como complemento. A mí me llena a tope ir cada día a plató y levantar un show de una hora. No tengo esa ansiedad de que me queden cosas por hacer o por demostrar. Si viene y es interesante... También me gustaría hacer un poquito más de teatro, pero la vida tiene 24 horas cada día.

¿Ha evolucionado su público a la vez que usted?

Sí, estoy convencido. Igual es que me hago mayor y los sentimientos se ponen más sensibles, pero a mí me emociona mucho el público. Cada noche estoy detrás de la cortina y veo a esas 150 personas que han ido a un programa de pago fuera de Madrid, que los han recogido en autobús, que han querido venir porque no son de esas agencias que llenan platós y digo: “Joder, esto es la clave de todo”.

Me gusta gustar, que es el principio de nuestra profesión, y leerlos en todo momento. Me parece que en eso está nuestra vida profesional. Cuando tú no lees al público o el público no te lee a ti, ya empieza a llegar el momento de dejarlo. Y ahora es muy bonito. Incluso en todos los programas de El Terrat, tanto 'Loco Mundo' como 'La Resistencia', que es admirable que llene siempre un teatro en el centro [de Madrid] y con listas de espera de semanas... Eso es bueno.

¿Ha llegado a sentir en algún proyecto que no estaba gustando al público?

Sí, puede ser... Yo he tenido mucha suerte porque siempre me he sentido muy unido al público, incluso en momentos más de transición, por así decirlo. Cuando salgo al monólogo hay algo ahí que empiezas a leer al público. Berto siempre se ríe porque le digo que yo sé leer los aplausos. “Ya estás con tu misticismo”, me dice, pero es verdad.

Después de tantos años, un aplauso te lo puedo explicar un poco. Este era de cortesía, este porque llevabas unos días jodidos... Siempre hay alguna información en el aplauso, y yo me agarro a eso. El día que yo vea que es un aplauso que no tiene lectura, que es como si fuera una grabación, entonces dices: “Malo”.

Hablando de aplausos, ¿cómo se los vas a ganar en los Goya?

Espero que con mucho talento por parte del equipo. Es muy bonito trabajar para los Goya porque puedes depurar todo. E imagínate para gente que hace más de cien programas al año, hacer uno...Siempre digo que estás obligado a ir con tres o cuatro piezas inolvidables. Y en eso estamos. Te exige bastante porque no todo vale. Tienes que hacer algo bonito pero sin pasarte, porque tiene que ser fresco. Creo que va a quedar bien. Vamos a poner toda la energía, y estando Silvia Abril energía creo que no va a faltar.

¿Y política?

Siempre estamos revisando eso. Alguna mención habrá que hacer, pero me parece que politizar excesivamente una gala sobre el cine español es un poco exagerado. Evidentemente, la política forma parte de la vida, pero en la vida hay muchas más cosas. Los éxitos de la temporada, los actores, los profesionales... Es la fiesta del cine y el cine no solo piensa en política, entonces vamos a ver si encontramos el equilibrio.

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