Entrevista VERTELE Jordi Évole: "Si hiciéramos hoy las gamberradas del principio de Salvados, acabaríamos ante el juez"

Jordi Évole, en una imagen de archivo
Jordi Évole, en una imagen de archivo ATRESMEDIA

Hablamos con el presentador de laSexta por el décimo aniversario de su programa, que regresa sin avanzar la temática: "Que arriesguemos en las maneras de promoción no deja de ser esas ganas de experimentar con todo". El comunicador catalán nos revela los reportajes que considera más importantes para entender el programa y echa la vista atrás: "Si llevásemos a cabo hoy gamberradas que hicimos, algún fiscal ocioso intentaría que fuésemos ante el juez"

Salvados regresa a laSexta con motivos para celebrar: 10 años en antena en los que el formato (originalmente producido por El Terrat, y desde 2015 obra de Producciones del Barrio) ha experimentado una drástica evolución. Desde que era un programa más satírico y distendido hasta convertirse en referente informativo.

Jordi Évole dejó hace tiempo atrás su imagen y apodo de "Follonero" para tomar un papel mucho más concienciado y serio. "Me lo he pasado muy bien en todos los roles a los que he jugado", nos reconoce en esta extensa entrevista donde hace balance de este decenio en antena.

El comunicador catalán valora las mutaciones en el formato, los reportajes que, a su juicio, han marcado el cambio de tendencia y de imagen del programa y, además, sus referentes en este proceso. "Tengo la sensación de que cuando empezamos a hacer Salvados, ni nosotros mismos sabíamos que tanta gente quería ver un programa como este", nos comenta.

Salvados cumple 10 años en antena y lo hacéis con misterio, con unas enigmáticas promos que no dicen mucho sobre el tema que abordaréis en vuestro regreso. ¿Qué escondéis tras esta efeméride?

Es la primera vez que no avanzamos el tema del que vamos a hablar. Siempre decimos a quién vamos a entrevistar o la materia de la que hablaremos. Pero esta vez, por el tema que es, hemos preferido no hacerlo y lanzar ese eslogan del "1 de cada 5". Es un tema que muchas veces se oculta y hemos querido jugar a lo mismo. Hemos decidido pagar con la misma moneda con la que pagamos socialmente, silenciándolo, intentando ocultarlo. También pensábamos que después de 10 años era un reto de cara al espectador que, tras tantos años conociéndonos, le pidiéramos que confiase en nosotros sin decirle de qué vamos a hablar, para que lo hagan sin prejuicios.

Sabemos que solo anunciando el tema, generaría muchos prejuicios. Preferimos que cuando el espectador empiece a ver el programa no sepa ni de qué estamos hablando. Es un reto, es extraño, pero pensamos que el tema es tan trascendente que es bueno que nadie llegue a verlo haciéndose una idea preconcebida o un prejuicio, que lo vean desde la limpieza absoluta. Es un tema que le ha tocado de cerca a casi todo el mundo, y del que sin embargo hablamos poquísimo de ello.

La evolución del formato ha sido continuada desde 2008. ¿Forma parte esta nueva estrategia de un cambio de concepto del programa?

A nosotros siempre nos gusta arriesgar. Hemos apostado por temas alternativos para lo que era un prime time televisivo en una cadena comercial, temas que a priori no iba a ver mucha gente, y hemos descubierto que podían suscitar un enorme interés. Tengo la sensación de que cuando empezamos a hacer Salvados, ni nosotros mismos sabíamos que tanta gente quería ver un programa como este.

Que ahora arriesguemos en las maneras de promocionarlo no deja de ser esas ganas de experimentar con todo: lo hemos hecho con los temas, los tratamientos, los invitados, la forma, con las introducciones... Salvados empieza y ni avisamos de que empieza, no hay ninguna cabecera ni sintonía del programa. Son cosas raras que hacemos. Promocionarnos sin decir de qué hablaremos forma parte de esas ganas de experimentar.

Tu imagen ha cambiado mucho a lo largo de estos 10 años. De ser reconocido como "El Follonero" con una faceta más humorística, a adquirir el prestigio como periodista. ¿Has sido consciente de esa transformación? ¿Echas de menos algo del humor que enarbolabas antes?

Me lo he pasado muy bien en todos los roles a los que he jugado haciendo Salvados. Empezamos con uno más humorístico y más gamberro, y ha ido derivando en un programa más reposado, con más vertiente periodística... Forma parte de un crecimiento que ha sufrido el propio equipo de Salvados, porque hemos crecido y con ello han venido otras inquietudes, pero creo que también forma parte del crecimiento que ha tenido el propio país. La España del 2008, una España donde ni se podía hablar de crisis porque te miraban mal y donde todos podíamos ser ricos, no tiene que ver con esta actual.

Si hubiésemos seguido con el mismo tono que entonces, hoy la gente nos miraría como diciendo: "Estos tíos son gilipollas". Hemos evolucionado con el país y con la edad. Seguramente ya no vemos que las cosas sean blancas o negras, como nos pudo parecer en su momento, sino que la gama de grises es importante.

¿El Salvados de 2008, tal y como era, sería aceptado en 2018, en un momento como el actual?

El programa necesitaba una evolución. Pero también te digo, echando la vista atrás, que si llevásemos a cabo hoy gamberradas que hicimos en el arranque de Salvados, recibiríamos una querella o algún fiscal ocioso intentaría que fuésemos ante el juez, aunque fuera solo para asustarnos. Recuerdo alguna de las cosas que hicimos, como lo de los dos falangistas gays bailando un chachachá -que bautizamos como un fachachá- en el Valle de los Caídos. Esas puestas en escena en 2008 podían enfadar sin que te llevaran a un tribunal. Hoy, la justicia es más susceptible de hacer un papel en cuestiones en las que no tendría que intervenir para nada.

A nivel mediático, el reportaje sobre el accidente del Metrovalencia fue uno de los que consiguió mayor impacto: hubo movilizaciones, motivó la reapertura del caso... ¿Fue aquel programa el que os hizo conscientes de la relevancia y responsabilidad que teníais para la opinión pública?

Creo que hay varios programas clave en la transformación de Salvados. Uno fue el del Metrovalencia, desde luego. Haciendo el trabajo que hacemos, es difícil que uno piense que esto sirva para algo, pero aquello tuvo unas consecuencias inmediatas. La movilización de la ciudadanía valenciana el viernes siguiente a la emisión, que se pasaran de concentraciones de protesta de 100 o 200 personas a otras de 10.000, que se reabriera el caso, la comisión de investigación... Fue todo muy gratificante.

Pero creo que el otro momento que marcó el cambio fue cuando Salvados hizo dos programas sobre el País Vasco. Se emitió un domingo Borrando a ETA y el jueves siguiente ETA decretó el cese definitivo de la violencia. Al domingo siguiente, hicimos otro programa exprés, que se tituló Reiniciando Esukadi. Esos dos programas significaron un cambio en cómo nos veía mucha gente. Pasamos de ser esos que llamaban al timbre y salían corriendo para hacer la gamberrada, a ser los que picaban al timbre pero se quedaban para que les contestaban.

Salvados también ha tenido gran importancia en dar a conocer el drama de los refugiados sirios, con Astral. ¿Cómo os sentisteis con tamaña responsabilidad?

Fue una experiencia durísima, pero aunque suene contradictorio fue muy gratificante. Cuando vimos la cantidad de cines que se sumaban a ese estreno solidario de llevar un documental que se iba a ver en la televisión al cabo de cuatro días, de prestarnos sus salas para que la gente pagase un dinero que fuera a las arcas de Proactiva; cuando vimos que en prácticamente en todas las provincias de España había algún cine donde se proyectara el documental uno o varios días; y cuando Open Arms consiguió recaudar no sé si medio millón de euros... Fue muy emocionante. Recibíamos fotos de salas de cine llenas para ver un documental en Elche, en Valencia, en Madrid, en Bilbao, en Santiago... Es de esas cosas que cuando echas la vista atrás, piensas: "Hostia, qué bien haber hecho esto".

Astral
Astral

Astral supuso también una evolución de la marca Salvados, al pasaros al documental y al formato cinematográfico. ¿El futuro de Salvados pasa también por ahí, por el documental de cine?

No es algo que hayamos descartado. Pero para hacer un documental ahora mismo deberíamos dejar de lado lo que es la vorágine del día a día de Salvados. Ahora de forma inmediata no lo vamos a hacer, pero sí que lo tenemos en mente.

Entre los hitos del programa está también Operación Palace, vuestro falso documental sobre el 23-F. ¿Os habéis planteado desde entonces emprender algo similar a aquello? ¿O quizás Salvados ha cambiado demasiado para emprender una idea similar?

Sí. El falso documental del 23-F fue tan potente que intentar repetirlo de forma inmediata hubiese sido un error. Pero ahora que han pasado cinco años, si nos planteásemos algún otro tema del que reírnos y hacer una historia alternativa, nos volvería a divertir muchísimo.

Con tantos reportajes realizados, habrá temas sobre los que te gustaría volver, reportajes que no te dejaran satisfecho... ¿Alguno en particular que se haya quedado enquistado?

Habría muchísimos temas que volveríamos a tratar y lo haríamos de otra manera y trataríamos de hacerlos mejor. Un programa como el que hacemos, en el que cada semana se arriesga con un tema diferente, a veces sale mejor y otras sale peor. Claro que nos gustaría repetirlos y tener todos los datos que se tienen que tener y que a veces no tienes cuando encaras un tema. No habría uno solo, sino varios.

¿Hay algún tema que os haya costado en sacar a la luz o no lo hayáis podido culminar aún?

Sí... Ya que no te puedo contar el primer programa de este año, te voy a contar de este segundo. Llevamos trabajando en él desde hace medio año, sin exagerar, y tiene que ver con la salud alimenticia. Es sobre la industria cárnica. Creo que es la primera vez que nos colamos en un sitio sin permiso, saltando una valla, por decirlo de alguna manera. Entramos en una granja que pertenece a un gran grupo de alimentación y hemos visto el estado de los animales. Te puedo garantizar que nos va a dar a todos mucha grima lo que vamos a ver. Más aún sabiendo que, según nos dijeron los propietarios, esos animales eran para el consumo. Lo hemos titulado "Secreto ibérico".

Pero por ponerte un ejemplo de la variedad de Salvados, que va más allá de la denuncia, esta temporada nos hemos propuesto juntar a dos periodistas españoles que durante un tiempo estuvieron enfrentadísimos. Con el paso de los años todo se relaja y creo que por primera vez vamos a ver juntos a José María García y José Ramón de la Morena.

Salvados ha creado una escuela televisiva, en cuanto a narrativa, enfoque... Han salido formatos en este tiempo que aspiraban a imitaros. También habéis dado pie a programas propios en la línea como Malas compañías. ¿A quién le debes tú esa escuela como periodista?

Hay muchos, pero te voy a decir dos fundamentales. Uno, con el que trabajé y que lamentablemente nos dejó hace un par de años, es el periodista de investigación Xavier Vinader. Y el otro es alguien a quien todos conocemos, pero me parece que nos va muy bien que podamos seguir escuchándole a través de su videoblog o de sus intervenciones en la radio, Iñaki Gabilondo.

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