Análisis Vertele No solo para señoritas: lecciones del boom de las series feministas (y lo que nos queda por aprender)

La otra mirada, El cuento de la criada, Juego de tronos y Big little lies
La otra mirada, El cuento de la criada, Juego de tronos y Big little lies RTVE/Hulu/HBO

La ficción de La otra mirada (RTVE), que pone fin a sus emisiones esta noche, es una producción española que destaca por mostrar el papel de la mujer dentro de la pequeña pantalla. “A través de los años 20 podemos vernos reflejados en el espejo de hoy en día, y ser conscientes de en donde sí hemos avanzado y en donde no”

Cada vez más el mundo seriéfilo está apostando por contar historias donde la mujer es la verdadera protagonista. Ficciones que empoderan la figura femenina con personajes independientes y fuertes, dejando a un lado los papeles secundarios, siempre detrás de un hombre.

En el caso de las series españolas podemos hablar de La otra mirada, Tiempos de Guerra, La casa de Papel, Fugitiva, etc. Mientras que a nivel internacional son destacables las triunfadoras en los Emmys 2017BigLittle Lies y El Cuento de la Criada. Además de Happy Valley, Girls, Alias Grace, entre otras.

Un reflejo de la actualidad

La ficción de La otra mirada (TVE), producción protagonizada por Macarena García (La Llamada), Ana Wegener (Contratiempo), Begoña Vargas (Paquita Salas), Cecilia Freire (Velvet) o Patricia López Arnaiz (La Peste) nos traslada durante sus trece capítulos hasta la Academia de señoritas de la Sevilla de 1920.

“Queríamos dar un punto de vista nuevo a los personajes y a los roles femeninos dentro de la ficción” explica a VERTELE Josep Cister, director de Boomerang TV Ficción y productor ejecutivo de la serie mencionada. “Ellas son elmotor de las historias y no las que esperan a que les ocurra algo a sus maridos o hijos para que realmente se encienda el conflicto” prosigue Cister.

Algunas alumnas de la Academia de señoritas de Sevilla
Algunas alumnas de la Academia de señoritas de Sevilla RTVE

A pesar de que la producción se desarrolla hace casi un siglo, cuenta mucha más historia actual de la que podemos pensar. “A través de los años veinte podemos vernos reflejados en el espejo de hoy en día, y ser conscientes de en donde sí hemos avanzado y en donde no” aclara Josep Cister.

El productor ejecutivo de la ficción cuenta que se trata de una serie oportuna en muchos sentidos porque toca temas que suceden a lo largo de nuestro día a día: “¿Una mujer tiene que maquillarse por el hecho de gustar a los demás o por el hecho de gustarse a sí misma?; ¿Una mujer tiene que vestirse de una determinada manera porque socialmente se necesita que tú vistas así o porque realmente tú quieres vestir de esa forma? o ¿Qué ocurre si una mujer decide que no quiere tener hijos o que no quiere a su marido?” formula.

Una dura coincidencia con la realidad

En el primer capítulo de La otra mirada se desarrolla una violación por parte del personaje Rafita Peralta, primogénito de una de las familias más influyentes de Sevilla, hacia la alumna Roberta (Begoña Vargas). “Pretendíamos contar qué ocurre cuando no tienes el consentimiento de la otra persona para mantener una relación sexual. No es no” sentencia Josep Cister.

El desarrollo del juicio, episodio 8 (20 de junio), se emitiría tan solo dos meses después de la sentencia de La Manada (26 de abril), casualidad que en su momento fue muy comentada en las redes.

Durante el desarrollo del capítulo, a pesar de que el claustro de profesores apoyaba a Roberta, la mayoría de los padres de alumnas e incluso las propias alumnas dudaron sobre qué era lo correcto. “Queríamos establecer un paralelismo con lo que ocurre en la sociedad actual, no todo el mundo entiende qué quiere decir que no es no” comenta Cister.

Finalmente, la sentencia declaró “culpable” a Rafita. Algo que celebraron todos los presentes hasta que escucharon el resto del fallo: “Pagará una multa de 3.000 pesetas en una semana”. Decisión que causaría una gran impotencia sobre Roberta: “Es ridículo, 3.000 pesetas no es nada para los Peralta”.

Juicio por la violación a Roberta
Juicio por la violación a Roberta RTVE

“Acabas de hacer historia y gracias a ti muchísimas mujeres se van a atrever a denunciar. Las cosas se hacen poco a poco y tú acabas de dar el primer paso. Gracias a ti, todas te lo agradecemos” le decía Teresa (Patricia López Arnaiz) a Roberta.

“Esto tiene que servir para hacer una reflexión, para saber si realmente queremos una sociedad como la que tenemos ahora. O por el contrario, tenemos que dar un paso y cambiar las cosas” recalca Josep Cister.

“Pretendemos cambiar una construcción social”

Uno de los ejemplos más claros que muestran la evolución del papel de la mujer dentro de una ficción es Juego de Tronos que “ha dado un giro total en su trama” nos comenta Isabel Mastro, directora de la Agencia de Comunicación y Género.

Durante las primeras temporadas las mujeres eran vendidas, violadas o prostituidas. Daenerys, por ejemplo, era moneda de cambio en el primer episodio, siendo vendida a los Dothraki y violada en su noche de bodas por Khal Drogo. Y ahora es posible heredera del Trono de Hierro.

Emilia Clarke como Daenerys Targaryen en Juego de Tronos
Emilia Clarke como Daenerys Targaryen en Juego de Tronos

“El cambio que le han dado a sus personajes ha sido brutal” explica Mastro. “Denota que la conciencia de la ciudadanía y el posicionamiento, junto a ello, realmente consigue cambios” prosigue. Aunque sentencia que “poner a las mujeres en papeles con un rol de poder o decisión en comportamientos que son patriarcales, quizás sea pegarnos un tiro en el pie”.

La directora de la Agencia de Comunicación y Género cuenta que “con el feminismo pretendemos cambiar una construcción social en la cual la violencia es como un eje estructural”. Por esta razón, Mastro cree si seguimos modificando las situaciones pero mantenemos la violencia no se estará cambiando una parte fundamental.

El impacto de la pequeña pantalla

Otra ficción que ha sido muy aclamada y que además es identificada como feminista es El cuento de la criada (HBO/Hulu). La primera temporada de esta ficción se basa en la distopía escrita por Margaret Atwood en los años 80.

Una historia que podría ser casi el presente en algunos lugares del mundo que muestra un gobierno de hombres que someten a las mujeres para tener hijos, ser sirvientas y en donde, además, la raza o el ser homosexual está penalizado.

Elisabeth Moss como Defred en El cuento de la criada
Elisabeth Moss como Defred en El cuento de la criada Atresmedia

“El libro tuvo una gran acogida, pero lo que ha conseguido la serie ha multiplicado el impacto que tuvo la novela” comenta Virginia Yagüe, guionista de cine y televisión (La Señora, La República) y Vicepresidenta de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales (CIMA).

El cuento de la criada prosigue Yagüe “ha logrado más que la teoría feminista, las doctas o las enseñanzas”. Comparte su opinión Isabel Mastro que afirma que las ficciones que abordan la perspectiva de género consiguen “una mayor concienciación que un discurso de un mitin político”.

Una ficción que empodera a la mujer

Por su parte, la serie Big Little Lies (HBO) ha supuesto a su vez un punto de inflexión a la hora de mostrar la vida de tres mujeres que dejan su papel de sumisas a un lado y  toman las riendas de su vida. Una producción que aporta la visión sobre la violencia de género, el abuso y el machismo.

“Mujeres que viven con las rivalidades que siempre se nos han puesto para competir entre nosotras” opina Mastro. “Se trata de mujeres reales en situaciones reales dentro de la sociedad actual, que demuestra que las mujeres en el momento en el que nos unimos podemos cambiar una realidad de forma radical” sentencia.

Big Littile Lies
Big Littile Lies HBO

La exitosa serie es una adaptación de la novela homónima de la escritora Liaene Moriarty, cuyo reparto está formado por Reese Witherspoon (AlmaSalvaje), Nicole Kidman (EyesWideShut) y Shailene Woodley (Bajola misma estrella).

El trama se desarrolla alrededor de la vida de tres madres que formarán amistad al coincidir sus hijos en el mismo colegio. “Son señoronas que viven en un pueblo de California, donde la mayoría tienen trabajos que les permiten tener una buena vida” explica Isabel Mastro. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce y sus vidas se ven inmersas en un suceso que sacará a la luz problemas de infidelidad, envidias, violencia de género, etc.

Reese Witherspoon como Madeline Martha Mackenzie en Big Little Lies
Reese Witherspoon como Madeline Martha Mackenzie en Big Little Lies

Creo que es fundamental trabajar historias con mujeres protagonistas, y trabajar estas narraciones desde el punto de vista femenino” comenta la vicepresidenta de CIMA. “En este sentido, echo en falta a creadoras proponiendo historias donde el foco esté centrado ahí” prosigue. Cuenta que son necesarias propuestas nacionales equivalentes a la producción de Happy Valley (Netflix), una ficción sobre una sargento de policía.

El complicado papel de la comedia

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer dentro del papel que ocupa la comedia en la pequeña pantalla. “Todavía les cuesta bastante ponerse a discutir los roles establecidos porque si no parece que se les quita la gracia” explica la directora de la Agencia de Comunicación y Género, Isabel Mastro.

Dos ejemplos de este caso pueden ser Big Bang Theory y Modern Family. En el caso de la última, “el estereotipo del personaje que interpreta Sofía Vergara es brutal” sentencia Mastro. “Mujer latinoamericana que se casa con un hombre mayor que es rico y en donde ella siempre está divina para contentarle a él” explica.

Sofia Vergara como Gloria Delgado-Pritchett  en Modern Family
Sofia Vergara como Gloria Delgado-Pritchett en Modern Family

Como cuenta Virginia Yagüe, “todos debemos de ser responsables”. “La facilidad con la que los consumidores consumen contenido audiovisual es muy grande, llegando a generar modelos de conducta y modelos referenciales”. “Tenemos una gran responsabilidad a la hora de plantear los relatos que ofrecemos porque tenemos un arma muy poderoso en nuestra manos, al igual que el calado que consigue” observa.

“Cuando nombras un suceso lo estás haciendo real”

Explica Yagüe que si “hacemos un rastreo de quienes están al mando de las producciones y quienes determinan los contenidos, encontraremos más hombres que mujeres”. Y es que prosigue “existe un datomuy negativo en este sentido”. Aunque “no quiere decir necesariamente que el que una mujer esté al frente de un relato dé garantía de que vaya a aportar planteamientos igualitarios”.

Sin embargo, afirma que “es más fácil que una mujer aporte el enfoque correcto”. Pero esto “no excluye el hecho de que haya historias estupendas con papeles femeninos como protagonistas y que estén firmadas por hombres, sin embargo, es más lógico que te lo encuentres cuando lo firme una mujer.”

Teresa (Patricia López Arnaiz) y Ramón (Juanlu González)
Teresa (Patricia López Arnaiz) y Ramón (Juanlu González) RTVE

“No se trata de una cuestión de hombres y mujeres, se trata de una cuestión de empatías, de entendernos entre nosotros. De ir de la mano para entender que hay cosas que aún hay que cambiar y que esta sociedad tiene que modificar” sentencia Josep Cister. Prosigue recalcando que dentro de las cosas que hay que mejorar “la ficción sirve para dar voz porque cuando nombras un suceso lo estás haciendo real, lo estás dando a conocer” recalca.

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