Entrevista Vertele

Las bodas de plata de Kristian Pielhoff: "Bricomanía no tiene sexo, edad, religión ni política"

Kristian Pielhof, hace 25 años y actualmente en 'Bricomanía'
Kristian Pielhof, hace 25 años y actualmente en 'Bricomanía' (Fotos: Atresmedia)

El conductor del programa de reformas ha desvelado las claves del éxito y la longevidad de su proyecto que cumple 25 años en antena. "Notamos el humor y el cariño en las parodias y los memes que nos hacen"

'Bricomanía' es el formato televisivo de bricolaje por antonomasia. Comenzó sus emisiones hace ya 25 años, habiendo pasado por La 2, Telecinco y Antena 3. Su estilo didáctico, divertido y para todos los públicos, ha conseguido que el programa se mantenga un cuarto de siglo incombustible en emisión. 

Para conocer las claves de un formato en continua evolución, que celebra ahora sus 1.000 programas en Nova (Atresmedia), hablamos con su presentador desde el primer programa Kristian Pielhoff. Un apasionado del mundo de las reformas domésticas que saltó a la televisión buscando escapar de una mala experiencia en el mundo laboral. Mantiene la naturalidad y cercanía con la que impregna sus consejos sobre bricolaje o carpintería -los de jardinería se los deja a su compañero Iñigo Segurola- en la charla que mantiene con Vertele por teléfono, previa al gran aniversario que celebran este domingo. 

Bricomanía empezó en 1994, ¿cómo recuerda los inicios del programa?

Pues durito. Yo estaba trabajando en la empresa privada de comercial y lo único que veía eran las dos cadenas que había, La 1 y La 2, y algún canalito que empezaba tímidamente a aparecer. Y, de repente, me meto en este 'embolao' del bricolaje, la tele y tal y bueno, a ver qué es esto. Vamos haciendo programas, duritos, porque yo al no vivir de la tele pues me daban como mucha caña: “Esto tío hay que sacarlo adelante, tu tienes que tirar de esto”. Y yo bueno, pues soy vasco-alemán, cabeza cuadrada, y me repetí: “Tengo que hacer esto”.

Para hacer 17 minutos igual nos metíamos ahí ocho, diez o doce horas a grabar. Y todo el rato repitiendo, mucha presión, mucho látigo. Decía: “Bueno, lo voy a dejar”. Llegaba a casa medio llorando y diciendo: “Esto no es lo mío, pero tengo que seguir”. Luego, como digo yo, en la vida vas echando aceite al engranaje y todo se va moviendo, todo va enganchando y llegamos hasta hoy.

¿Cómo surgió su participación en el programa? Tengo entendido que fue a través de un casting...

Efectivamente, fue un casting al que me tiré yo en plancha. Me presenté porque me gustaba mucho el bricolaje y estaba muy enfadado en la empresa donde estaba, había mucho mobbing, quería encontrar una salida. Me presenté a ese casting sin ton ni son a ver que pasaba y fuimos avanzando, cubriendo etapas como el Tour: ahora una de montaña, una de llano, una de sprint... Hasta que al final nos quedamos dos personas. Ya me entró un poco de vértigo y reflexioné: “Dónde me he metido...¿qué es esto?”.

Más adelante, me dijeron que había salido elegido. Me acuerdo que me comentaron: “Esta es la productora de Karlos Arguiñano”, que ya es algo que conocía porque somos del mismo pueblo. Me pidieron que me cortase la barba, porque Karlos llevaba barba entonces, y respondí: “Lo tengo clarísimo. Yo soy yo y me cogéis como me cogéis. Si queréis la barbita me la recorto un poco, pero yo soy yo y voy a llevar mi barba”.

Después,hicimos once programas de prueba que fueron bastante tensos. Entonces, nos preguntábamos: “Funcionará, no funcionará...”. La gente no sabía qué era el bricolaje, España estaba todavía en pañales. Después de los once programas con buena audiencia, pues ya seguimos avanzando.

¿En algún momento imaginaste que el programa tendría tantísimo recorrido?

No, creo que ni yo ni nadie. Confiábamos en nosotros, en el producto y en la gente, pero de ahí a estar 25 años en televisión... pues la verdad, dices: “¡Madre mía!”. Con todo lo que ha pasado y todo lo que ha evolucionado todo si echamos la vista atrás...

¿Cómo ha visto la evolución de la televisión desde dentro del programa?

Lo hemos vivido primero con la fase castor, es un animal que hace presas, un bricolador nato que está ahí cortando siempre madera para hacer su nido y tal. Fue la fase creativa y de trabajo. Ahora estamos en la fase camaleón, vamos cambiando de color y adaptándonos a los nuevos medios para poder seguir enseñando a nuestra querida audiencia que, a través de tele, internet o el canal que sea, queremos seguir dando respuesta a las personas que lo siguen demandando.

¿Tenéis pensado algo para celebrar los mil programas?

Tampoco va a ser una cosa de echar cohetes, lo vamos a hacer desde el punto de vista recordatorio, algo breve y sencillo, nuestro programa tampoco es de grandes artificios. Nos mantenemos un poco en la línea del formato, pero sí que vamos a hacer un par de cositas graciosas, una especie de macedonia recordando el tiempo pasado.

¿Qué cree que ha hecho que, después de 25 años, este programa siga en emisión?

Yo creo que ha sido que somos tan guapos, tan guapos, tan guapos, que el programa sigue adelante. Modestia y bromas aparte, pienso que ha sido el llegar en el momento adecuado a la tele, con un programa correcto. En el mundo bricolaje, nos subimos a un avión que iba a despegar que se llamaba 'Bricomanía' y vamos comunicando, vamos enseñando... Lo hacemos sin sobresaltos, de forma llana y humana, con ritmo. Y se mantiene ahora a 10.000 metros de altura, en su rumbo de crucero y ahí vamos, sorteando tormentitas y tormentones, vientos de cola y vientos de morro, pero ahí seguimos.

Después de tantos años y programas enseñando bricolaje, fontanería... ¿No se acaban los temas para enseñar?

Yo creo que podemos continuar otros 25 años más, hay material y hay género, no es exagerar. Es como en cocina, puedes hacer tortillas de patatas, todas son aparentemente parecidas, pero, ¿cuántas tortillas de patatas puedes hacer? ¿Cuántos arroces? Pues un montón. Nosotros en Bricomanía podemos hacer miles de muebles, de arreglos, decorar según las tendencias que van cambiando, aparece la domótica, la electrónica en las casas.. y nos adaptamos a ello. Son segmentos nuevos de mercado, nuevas pinturas, nuevos acabados... esto va como un cohete, va hacia delante y hay demanda. Cada vez se piden más materiales, mas tendencias, es donde queremos estar nosotros.

¿Cómo ha sido la ampliación del programa con entregas en YouTube? ¿Ha sido positivo para el programa?

Totalmente. Antes para llegar a un sitio, andabas. Luego, cogías una bici y al que andaba le decía al de la bici: “Tío, que vas 'trucao', que vas con bici”. Después, de la bici sale la moto, y el de la bici le dice: “Vas mucho más rápido”. Y luego el de la moto al del coche, y del coche al del tren, y el del tren al avión. Nosotros en Bricomanía nos vamos ayudando de distintas herramientas que son lo que hoy día funciona y vamos subiendo a esos medios de transporte para poder lanzar nuestro programa a la audiencia.

Frases como “A grandes males, grandes remedios” o “Fácil, sencillo y para toda la familia” han trascendido 'Bricomanía' y se han incorporado al lenguaje popular, ¿cómo analiza este fenómeno?

Yo estoy encantado, mientras no insulten vamos bien. Si eso cuaja, es que hemos llegado a la gente y que la gente se lo toma con humor y le gusta el programa. Nos encanta poder seguir aportando esas pequeñas cosas.

En relación con el humor, 'Bricomanía' ha sido un programa muy parodiado...

Yo me río mucho, hasta de mí mismo. Es una cosa que tenemos que aprender, a reírnos de nosotros mismos. Cuando lo aprendamos, estaremos todos y todas muchísimo mejor. Creo que nadie nos ha hecho una mala crítica desde el lado humorístico, ni deshonesta ni cutre. Lo que hemos sembrado, lo hemos recogido. En ese sentido, también notas que hay cierto cariño en el humor que nos hacen, en los memes... Yo creo que es muy positivo. Eso es que estamos vivos, que la gente nos ve y se ríe un poco. Es un objetivo conseguido, aprenden riéndose.

El bricolaje ha saltado al prime-time con el concurso 'Másters de la reforma, ¿qué opina del programa?

Yo no soy de realities, aunque nunca digo: “de este agua no beberé”. Somos de programas más bien educativos, tipo Karlos Arguiñano, haciendo chistes y enseñando cocina. Lo he visto, a pesar de que últimamente veo muy poca tele porque estoy en viajes y tal. Me ha parecido correcto, felicito a los dos gemelos que han ganado, también a los que se han quedado en el camino porque siempre es una pena no llegar al final. Espero que trabajen, que puedan repetir el programa y que la audiencia les apoye.

¿Cree que el bricolaje es realmente para todos?

Yo siempre digo que el bricolaje ni tiene sexo, ni tiene edad, ni tiene religión, ni tiene política. Todo el mundo lo puede hacer. Ahora bien, hay niveles. Tu puedes comprarte una moto sencillita o una moto de carreras o de motocross o de trial. Hay quien hace pequeñas reparaciones, quien hace virguerías, quien sale del paso, quien entra en el mundo y no puede parar... Hay para todos y para todas, sin ningún tipo de distinción. Cada uno busca el campo que más le conviene o que más le gusta.

¿Alguna vez se ha planteado dar el salto a otro tipo de formato?

Yo no cierro la puerta a ningún tipo de programa. Ahora bien, ese programa tiene que adaptarse a mí. Estamos ya mayores para hacer grandes cambios, nos adaptamos, pero a nuestro ritmo y ya sin estrés. Como decían mis abuelos, si eres carnicero, no hace falta que seas abogado, médico o ingeniero, sé bueno en lo que sabes. Intento ser bueno en lo que sé, en lo que controlo. No me voy a meter a hacer cosas que no conozco por el hecho de salir en la tele. Si me ofrecen un programa en el que me siento cómodo, no cierro la puerta a nada ni a nadie.

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