Entrevistada y entrevistadora, a la vez Masterclass de la Milá en Salvados: del reciente veto en TVE, al lamento por el trato de Mediaset

Masterclass de la Milá en Salvados: del reciente veto de TVE, al lamento por el trato de Mediaset
Masterclass de la Milá en Salvados: del reciente veto de TVE, al lamento por el trato de Mediaset

La presentadora exigió a Évole cobrar la entrevista (9.000 euros) para donarlo a la ONG Open Arms. La cita se convirtió en uno de los "desnudos" más integrales de la periodista, que se reafirmó como una genio y figura de la televisión, en estado puro. Recordaron algunos de sus programas más icónicos en TVE y Antena 3, reflexionó sobre sus tácticas periodísticas y recordó sus razones para marcharse de Gran Hermano

Mercedes Milá se sentó por primera vez frente a Jordi Évole en Salvados protagonizando una de las entrevistas en las que más se ha "desnudado", dejando al presentador casi en silencio por lo "bien que se lo estaba pasando" al escucharla. 

La periodista "cobró" 9.000 euros por la aparición que se fueron directamente a la ONG Open Arms: "Yo antes nunca cobraba nada, pero me di cuenta que a través de mi persona la gente puede beneficiarse (...) y esta ONG es la única que está salvando personas en el Mediterráneo". 

Las tácticas de Milá en sus entrevistas y el precio de la fama

Évole citó a Milá en el edificio de Miramar de Barcelona - antigua sede de TVE en Cataluña- donde ella empezó a trabajar en televisión. La invitada confesó que les pidió trabajar allí y para ello se inventó "una bola enorme diciendo que tenía que estaba haciendo la tesis doctoral sobre sus estudios, y yo solo estaba en segundo de periodismo". 

"Quería trabajar en televisión como fuera", confesaba Milá, "era una intuición", decía sobre una aspiración que logró.

El programa hizo un recorrido por algunas de las entrevistas más destacadas de su carrera en El martes que viene, Queremos saber, Queremos saber más... y sus tácticas periodísticas para extraer información a invitados como Aznar y Ana Botella, Adolfo Suárez y Rodrigo Rato.   

"Utilizaba la seducción en las entrevistas, la coquetería, ...", confesaba a Évole, a la vez que señalaba porqué ese formato ya no funcionaba: "Los asesores mataron las entrevistas, porque les hacían como entrenar. Ahí empecé a pensar que se acababa ese formato en televisión y por eso me fui. Ahora ha llegado la mentira la desvergüenza, que es gravísimo".

Señaló a sus entrevistados soñados: "El Rey (del que decía que era imposible lograrla), Isabel Preysler y ahora a Franciso, el Papa".

También reflexionó sobre el precio de la fama: "Considero que las personas que nos ganamos muy bien la vida y tenemos una posición social con ventajas sobre el resto, tenemos que pagar un precio por ello y aunque te insulten te iluminan el camino. Entra dentro del sueldo". 

La periodista también señaló cuál era para ella el programa más completo que había hecho: "Si me pidieras que escogiera un programa que tenga todo lo mejor de la televisión sería ese día de Queremos saber con Miguel Bosé y Almodóvar". Refiriéndose a un espacio en el que desmontó el bulo sobre el cantante y el SIDA. 

Confesó que nunca ha tenido miedo a decir lo que piensa, algo que agradecía a su familia, "una de las cosas buenas de la aristocracia es que te dicen que eres como todos, que no tengas miedo a nadie". Por ello, siempre buscaba entrevistar a "alguien que me hablase en primera persona, que se dejara arañar un poco, aunque yo la curara después". 

También indicó hasta dónde estaría dispuesta a llegar por hacer buena televisión: "Mi límite está en no mentir, en no manipular, en no utilizar el morbo, sino el espectáculo en su más pura esencia".

De ser "incontrolable" en TVE, a no recibir ofertas de Mediaset

Milá expresó en varias ocasiones sus ganas por volver a televisión y, entre esas confesiones, explicó que "hace un año me ofrecieron trabajar en TVE pero dijeron que era incontrolable y peligrosa", por lo que le cerraron esa puerta. 

Ante eso, la periodista hizo la siguiente reflexión sobre el estado actual de la televisión pública: "En el momento en que un partido político decide que la tv le es útil y la quiere controlar, ahí se acaba la libertad de expresión"

También confesó que le "importa muchísimo la audiencia. La audiencia es el resultado de nuestro trabajo, la aceptación o negación de lo que hacemos". Y, una vez más, sin cortarse explicaba que Jesús Calleja - competencia directa de Salvados- le encantaba, algo a lo que se unía Évole. 

Continuando con su deseo de volver a la pequeña pantalla, Milá aseguró que ha recibido muchas propuestas: "Tengo tantas ganas de volver a la televisión, de escuchar a la gente, de ayudar. Me llaman todos menos los míos. Mediaset, eran los míos. Pero todos los demás, tengo donde elegir".

Sobre ese trato, la periodista lamentó el momento de su marcha de Gran Hermano: "Pocas facilidades les di para entender cómo estaba. Pero las empresas tienen muy poca consideración a los problemas de sus empleados. Lo de 'recursos humanos' es mentira, ni dan recursos ni son humanos.

La ruptura amorosa en GH 1 y la confesión de Évole sobre el reality

"En el primer GH estaba en medio de una ruptura amorosa", detallaba una Milá que no se cortó con ningún tema, "él llegó a mi casa y me dijo que no podíamos seguir. Estaba a 10 días de la final y me encerré sin contárselo a nadie para poder hacer ese último programa cuando gana Ismael". 

Aseguró que en ese momento "estaba en el infierno" y que la sacó de ahí la psiquiatría y el propio programa en el que se metió demasiado. "Mi cerebro acabó petando. Empecé a notar miedos, era un esfuerzo tan bestia que me rompí la cabeza. Los médicos me decían que no siguiera. Lo único que digo es que al que esté así hay esperanza y se sale". 

Milá preguntó a Évole si le gustaba el reality: "Te tengo que decir que el primer GH me pareció la cosa más fascinante que había visto en mi vida", se sinceró el presentador. "Me pilló en el paro y coincidió con aquella edición y me iba a un bar a ver el programa. Me fascinaba el formato. Pero después fui perdiendo interés porque fue perdiendo la frescura y los concursantes estaban maleados. La frescura de los primeros me pareció magnética. Y me daba rabia lo que decían de ti", dijo Évole refiriéndose a las críticas que la presentadora recibió por su cambio de registro.  

Para finalizar, el presentador le preguntaba por sus deseos para el futuro: "Aspiro a ayudar a la gente, a volver a la televisión y a que mi perro me siga adorando como me adora cuando llego a casa. No hay nada comparable al lametazo de un perro". 

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