Crítica Vertele Paquita Salas vuelve "frágil": tanto cameo impide que fluya la historia

Paquita Salas
Paquita Salas (Foto: Netflix)

La segunda temporada de la serie creada por Javier Ambrossi y Javier Calvo y protagonizada por Brays Efe presenta un interesante punto de partida que se diluye entre un sinfín de apariciones que restan protagonismo a los personajes principales

Netflix estrena este 29 de junio la esperada segunda temporada de Paquita Salas. La serie revelación de Flooxer en 2016 que nació para Internet y gracias a que las redes sociales no quisieron dejar pasar este acierto, la plataforma le dio una segunda vida.

Desde entonces, Los Javis – sus creadores- y sus protagonistas se han encargado de calentar su lanzamiento con unos teasers tan ingeniosos como suculentos que abrían aún más el apetito por ver los nuevos capítulos.

Pero como ocurre en muchas segundas temporadas, esta no está a la altura de la primera. Porque Paquita parece haberse diluido a favor de una lista (demasiado) larga de cameos que restan autenticidad a aquella protagonista de Navarrete que nos enganchó.

Una oportunidad perdida para el cautivador mundo de Paquita

La historia de Paquita Salas que nos enamoró parece un espejismo en esta segunda temporada: ni hemos pasado por su pueblo, ni por su casa, ni la hemos acompañado a buscar nuevas actrices 360 y tampoco hemos sufrido triunfos ni fracasos junto a ella.

No me malinterpretéis, no quería que repitieran lo que ya habíamos visto, pero es que si en cinco capítulos la protagonista logró cautivarnos, en esta nueva tanda se ha quedado estancada. No evoluciona. Nos muestra más de lo mismo y con menos intensidad: el fuerte de Paquita son las “viejas glorias” y en su gran corazón caben hasta las que la abandonan, algo que ya sabíamos. Pero queríamos conocer más y en esta temporada no ocurre.

La protagonista parece haber levantado un muro con los espectadores y solo se muestra de forma nostálgica pero rapidita. Sin profundizar. De hecho, había más alma de Paquita en los teasers que en toda la segunda temporada.

Si el punto de partida es la traición de Mariona Terés que puede arruinarle su PS Management, el resto de historia nos pasea en un rápido vaivén –literal- insustancial. Como es un mundo tan fascinante, la seguimos hasta el último segundo, para saber más de las andanzas de la tierna Magüi, de su leal Lidia, de la prometedora Belén de Lucas, y hasta del terremoto Noemí Argüelles… pero lejos de indagar en ellas, el final nos deja casi igual que cuando empezamos.

¿Capítulos o largos spots de los Goya?

La temporada sí tiene un arco argumental interesante y que marca un buen punto de partida: la quiebra de la agencia PS Management, que además deja abierta la posibilidad de continuación.

Pero esta historia (repito: tan bien hilada en su primera temporada) se pierde entre tanto cameo innecesario que más que capítulos parecen largos spots de los Goya. 

No niego que es entretenido ver desfilar a Verónica Echegui, Roi, Ana Obregón, Resines, Ignatius Farray, Paz Vega, Eva Santolaria y hasta al propio Josep Cister en una misma serie, pero el error está en que contar con esos cameos suponga un freno para el desarrollo del resto de tramas. La historia parece estar al servicio de las apariciones estelares y no al revés. Como ocurre en un segundo capítulo que deja de tener sentido cuando se pone a las órdenes de Obregón. 

Nos gustaba la Paquita Salas que contaba una historia pequeña de personajes humildes que cuando se hunden viajan a Navarrete a reencontrarse. Paquita Salas reflejaba a muchos de los que habían aprendido, a base de palos, que su gente de siempre es la que nunca falla.

Ojalá en esa tercera temporada- ya confirmada- vuelvan a apostar por ellas. Por nosotros. Por ella

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