Especial Vertele "The good doctor" no es el primer "Médico precoz" de la TV

"The good doctor" no es el primer "Médico precoz" de la TV
"The good doctor" no es el primer "Médico precoz" de la TV

El éxito que la ficción estadounidense cosecha en Telecinco nos hace recordar otra, que la cadena emitiera 25 años atrás y con la que tenía numerosos puntos en común: si en la actual es Freddie Highmore el que se convierte en un prodigio de la medicina, un jovencísimo Neil Patrick Harris hacía lo propio en una ficción que nació del talento conjunto de Steven Bochco y David E. Kelley

El éxito de The good doctor a Telecinco como parte de su oferta veraniega ha terminado por romper la maldición que según parece pesaba sobre la ficción estadounidense en España. Y es que el drama médico actualmente emitido los lunes en la cadena ha cosechado excelentes datos en prime time desde que comenzó su emisión, el pasado 16 de julio.

Una tendencia difícil de haber previsto si tenemos en cuenta el volumen de audiencia que, por lo general, se ha interesado por la ficción extranjera lanzada en una generalista durante los últimos años. El ejemplo más reciente lo tenemos con El cuento de la criada, el aclamado drama distópico, definido por muchos como una de las mejores historias del año, que quedó reducido a un discreto 10.1% en su capítulo final en Antena 3.

Y como esta... prácticamente el resto que se recuerdan: desde Stalker (7.6%), El asesinato de Gianni Versace (9.3% en su segunda semana), Hora punta (7.4%), Almost Human (6%)Blindspot (8.7-8.9%), Supergirl (7.3%) y un largo etcétera en Antena 3; Quantico (6.1% y 5.7%), Minority Report (3.7-3.9%), Wayward Pines (4.2%) y Mentes Criminales (6.3-6.5%) en Cuatro; y Backstrom (4.9-4.7-5.5%) y El secreto de Adam (10.7%) en Telecinco. Todas ellas emitidas en horario de máxima audiencia y, aún así, no lograron mantener su lugar.

Silvio González, consejero delegado de Atresmedia, ya confirmó lo que las cifras estaban diciendo a gritos: "Las series USA no funcionan" por alguna razón. Sin embargo, como indicábamos al principio, The good doctor parece haber llegado para modificar la tónica habitual que viene siendo ley desde hace unos años.

The good doctor
The good doctor (ABC/Telecinco)

Y es que la serie creada por David Shore y Daniel Dae Kim marcó un glorioso 25.8% y 3.5 millones de espectadores una semana después de su estreno; un dato impensable hasta la fecha. Asimismo, el último episodio emitido este lunes, 30 de julio, ha continuado reforzando esta próspera e inigualable acogida con el lanzamiento de dos entregas -una de ellas de reposición- que registraron unos bárbaros 19.7% y 21.3% de share.

NO ES EL PRIMER MÉDICO PRECOZ DE LA TV

Sin embargo, mucho antes que The good doctor hubo otra serie norteamericana, emitida también en Telecinco, que cosechó un éxito similar. Curiosamente, abordaba la misma materia que el proyecto protagonizado por Freddie Highmore: la medicina, y catapultó al conocido Neil Patrick Harris a la fama. ¿Ya la recuerdan? Se trata de Un médico precoz (Doogie Howser, MD).

Las comparaciones son odiosas, pero...

Creada por Steven Bochco y David E. Kelley, Un médico precoz narraba la historia de Doggie Howser (Harris), un muchacho superdotado que, tras superar un cáncer, decide dedicar sus esfuerzos en la medicina: siendo adolescente, ya es un brillante médico que lucha por hacerse respetar ante pacientes que dudan de su profesionalidad al ser tan joven.

Algo similar ocurre en The good doctor con Shaun Murphy (Highmore), un cirujano excepcional a pesar de su temprana edad. Con autismo y síndrome del Savant en las venas, Murphy se traslada a la gran ciudad para trabajar en el prestigioso departamento de cirugía en San José St. Bonaventure Hospital, huyendo a su vez de una infancia problemática.

Dos mentes extraordinarias en personajes que han sabido ganarse el respeto y cariño del público por erigirse como la excepción en un mundo de normas. Dos actores que han asumido con precisión roles atípicos aunque llenos carisma -de hecho, ambos fueron nominados al Globo de Oro como Mejor Actor-. Fue precisamente su lograda interpretación en un papel tan peculiar lo que otorgó a Harris un futuro prometedor como actor: en su paso a la madurez, Harris se mantuvo activo, participando en filmes del calado de Starship Troopers y en numerosas tv-movies, antes de revalidar su condición de estrella televisiva con su personaje de Barney Stinson en Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014), a la que luego ha seguido la adaptación de Netflix Una serie de catastróficas desdichas (2017-presente).

Neil Patrick Harris caracterizado como el Conde Olaf en Una serie de catastróficas desdichas
Neil Patrick Harris caracterizado como el Conde Olaf en Una serie de catastróficas desdichas Netflix

Por su parte, Highmore ha reafirmado su popularidad gracias al éxito actual de The good doctor. No obstante, venía de hacer una más que digna actualización de Norman Bates, el mítico psicópata que inmortalizara Anthony Perkins en Psicosis, enBates Motel (2013-2017). Este fue el primer gran rol televisivo de un joven que, como Harris, se inició en la actuación bien pequeño: fue Descubriendo nunca jamásCharlie y la fábrica de chocolate sus primeros pasos como intérprete infantil y que ahora se consolida en la escena internacional.

Pero no es esta la única similitud que encontramos entre ambas ficciones. Más allá de sus protagonistas y su temática, ambas han sido producidas para emitirse a ABC. La broadcast estadounidense tiene, como todas las cadenas, su propia manera de hacer las cosas amén de ser a quien mejor le funcionan los dramas médicos, siendo su título más representativo el de Anatomía de Grey (2005-presente) y sus spin-offs Sin cita previa (2007-2013) y Estación 19 (2018); pero también otros como el eterno General Hospital (1963-presente) y Scrubs (2001-2010). The good doctor y Un médico precoz corroboran esa tendencia positiva que manifiestan sus homólogos en la cadena, consiguiendo no solo la aprobación del espectador, que no siente necesidad de buscar segundas opiniones a otros matasanos televisivos.

Otra cosa que ambas tienen en común, por qué no decirlo, es un cierto desdén de la crítica especializada, que más allá de aplaudir el afán de sus protagonistas, han tratado con tibieza a una y otra.

"Steven Bochco [...] debe de haber leído el libro Cómo vender lo que sea a cualquiera. Cómo explicar, de otra manera, que este tío presente a una cadena una dramedia sobre un doctor de 16 años, y que no solo cierre un acuerdo sino que le den una franja estelar [...] Neil Patrick Harris capta con dulzura la inocencia de la juventud. ¿Pero esto cada semana? Un doctor demasiado joven como para pasarse al café descafeinado y perseguir enfermeras?", escribía con sarcasmo Alan Carter para People Magazine. Algo más benévolo fueron otros: "Aunque el énfasis esté en Doogie y su vida personal, la serie al menos presenta un intrigante caso médico por capítulo, lo que asegura a aquellos no demasiado interesados en las relaciones de Doogie algo que merezca la pena", escribió David Nusair para Reel Film.

En el caso de la de 2018, los parámetros de los análisis resultan similares: "Siempre que aparece el señor Highmore en pantalla, The good doctor llega, pero este está rodeado por las típicas tramas y personajes estandarizados de los dramas médicos", escribe Rob Owen en la Pittsburgh Post Gazette. Brian Tallerico en Roger Ebert.com establece la comparación con la ficción que aquí traemos a colación: "Parece Un médico precoz, aunque en el fondo es una variación de House, con diagnósticos complejos a cargo de alguien más listo que nadie en su equipo. Podría moverse por terrenos más interesantes, pero su comienzo resulta demasiado familiar". La media de las reseñas en Metacritic apenas pasa del aprobado raspado (un 53/100).

Nada de esto se refleja en las audiencias: no se conservan demasiados datos, pero los suficientes para hacernos una buena idea del éxito de Un médico precoz. Durante su tercera temporada, en el curso televisivo 1991-1992 esta venció por costumbre a su contrincante en la franja de los miércoles (9:00), ni más ni menos que Seinfeld. La que nos ocupa marcó ese año un rating del 12.9 frente al 12.5% de la sitcom protagonizada por el cómico epónimo. La cifras de la serie médica eran aún mayores en las temporadas previas: 14.5 (1989-1990) y 14.7 (1990-1991).

Ya hemos mencionado los datos de The good doctor en España, pero en Estados Unidos son aún más notables, hasta el punto de desbancar a Anatomía de Grey como la ficción médica más vista de toda la parrilla: emitida en la franja de los lunes, la primera temporada arrancó con más de 11 millones de espectadores, y no bajó durante sus 18 entregas de los 9 millones. Si contamos la audiencia en diferido, sus cifras aumentan hasta colocarse en torno a los 16 millones de televidentes.

En resumen...

25 años separan a Doogie y a Shaun. Pese a ser generaciones distintas, sus métodos no resultan tan diferentes y sus resultados marcan un patrón. Lo que está claro es que ahora Telecinco disfruta de una salud de hierro con este buen doctor, como lo hiciera tiempo a con el anterior, por precoz que fuera. Sin duda, ha dado con la medicina del éxito.

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