Visión futurista en BBC

La serie que se adelantó 40 años al Brexit 'desvelando' el “cinismo” de la política británica

Elenco principal de la serie 'Yes, minister'

Redacción

El divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea, consumado a las doce de la noche del 31 de enero a petición de los ingleses, es algo que ya se dejó intuir en los guiones de la serie Sí, ministro, una comedia que la televisión pública británica BBC emitió en los años 80 y que llegó a España de la mano de TV3.

Su historia estaba protagonizada por James Hacker (Paul Eddington), el nuevo ministro de Asuntos Administrativos del Reino Unido, cuyos primeros pasos como miembro del Gobierno se verían limitados por la oposición de su secretario: sir Humphrey Appleby, interpretado por el actor Nigel Hawthorne. Precisamente, esta reflexión 'visionaria' sobre el Brexit surgió en una conversación entre ambos, cuando sir Humphrey Appleby le explica al ministro que la Oficina de Asuntos Exteriores había sido creada para acabar con Europa.

“Foreing Office es proeuropeo porque en realidad es antieuropeo. Siempre quiso que la Comunidad Económica Europea no llegase a funcionar. Por eso hemos entrado”, desvelaba el secretario del ministro ante la mirada atónita del político, que hasta entonces confiaba en que la relación entre la isla y el continente fuera de apoyo mutuo.

El secretario continuó con las malas noticias: “Ministro, siempre hemos tenido un único objetivo en nuestra política exterior: Crear una Europa desunida. Así hemos luchado contra los españoles, con los alemanes, contra los franceses, con franceses e italianos, contra los alemanes y contra los franceses, y contra los alemanes e italianos. Divide y vencerás. Por qué cambiar ahora si ha funcionado bien. Queríamos hacerlo trizas, así que entramos dentro. Quisimos hacerlo desde el exterior pero no funcionó. Ahora que estamos dentro lo convertiremos en una merienda de negros”.

“¡Pero tenemos un compromiso con el ideal europeo!”, insistía el encargado de los Asuntos Administrativos, que no daba crédito a lo que estaba escuchando. “¿En serio, ministro?”, le preguntaba su secretario, no pudiendo contener una risa condescendiente por la inocencia del recién llegado.

“Entonces –añadía James Hacker–, ¿por qué presionamos para que [Europa] tenga aún más miembros?”. Sir Humphrey Appleby dejaba entonces en evidencia el macabro plan del Gobierno británico: “Para que ocurra como en las Naciones Unidas: cuantos más miembros hay, más disputas se discuten... al final se convierte en algo inútil e impotente”. “Espantoso cinismo”, concluía el ministro, ahora consciente de los planes maquiavélicos de la política exterior británica. “Sí, se llama diplomacia, ministro”, apostillaba su secretario.

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