Análisis VERTELE Se confirmó el desliz de Samantha Vallejo-Nágera: el problema de que MasterChef se grabe con tanta antelación

Final de Masterchef Celebrity 3
Final de Masterchef Celebrity 3 (Foto: TVE)

La jueza dejó caer hace semanas en redes sociales que era Ona Carbonell la ganadora de la tercera edición Celebrity, tal como se conoció ayer mismo. Este es el gran riesgo al que se enfrenta un talent de tal magnitud, y ya lo ha sufrido en más de una ocasión, pero no es el único inconveniente.

En la televisión actual en la que todo se cuida al más mínimo detalle y en la que un programa como MasterChef mueve a unas 200 personas para ofrecer un producto de primer nivel, hay un pero que impide que este formato sea absolutamente redondo: se graba por completo tres meses antes de su emisión.

MasterChef no es es el único de los grandes formatos de la televisión que no se emite en directo, pero sí el único que graba todas sus fases con una antelación arriesgada para los tiempos que corren. Talents como Tu cara me suena o La Voz también graban sus primeras galas un tiempo antes de su emisión para ofrecer un resultado de máxima calidad, pero su final es en riguroso directo. Solo la versión Kids de La Voz se graba al completo aprovechando los meses de verano en los que los participantes no tienen obligaciones escolares.

La tercera edición Celebrity se grabó este verano y emitió su final este mismo domingo, a las puertas del invierno. Esto provoca un riesgo enorme y quebraderos de cabeza para el propio formato, así como para la productora, Shine Iberia, y para la cadena, TVE. 

El primer gran peligro es que se filtre el ganador antes de tiempo. Y es que en la era de las redes sociales, pretender guardar el secreto de un programa con un audiencia millonaria es todo un desafío. Ya le ocurrió a La Voz Kids en su primera edición, cuando se conoció antes de tiempo que María Parrado era la ganadora por la filtración de una fotografía, e incluso al propio MasterChef en dos ocasiones: una por la inclusión de imágenes reveladoras en el avance de la final que ganó Jorge Brazalez, y otra por la publicación, antes de tiempo, del libro de la ganadora Virginia por parte del sello Planeta.

Este año no ha sido menos, y los fans del talent culinario llegaron a la gran final con una idea de quién iba a ser la campeona. El motivo, una publicación de Samantha Vallejo-Nágera en Instagram del pasado 5 de noviembre en la que se intuía que era Ona Carbonell la ganadora de MasterChef Celebrity 3.

"Abacadas perdidas después de una de gran cena homenaje a alguien muy especial en el Abac", escribió la jueza en una imagen junto a Carbonell y Jordi Cruz, en el restaurante de este último. Un desliz que no pasó desapercibido para los espectadores, y que se ha confirmado este domingo con la emisión del último programa. 

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Abacadas perdidas después de una de gran cena homenaje a alguien muy especial en @abacgroupbarcelona

Una publicación compartida de Samantha Vallejo-Nágera (@samyspain) el 5 Nov, 2018 a las 2:33 PST

Samantha no fue la única en desvelar antes de tiempo la identidad de la ganadora. Por si había dudas, Carmen Lomana las resolvió antes de la medianoche en su cuenta de Instagram colgando un vídeo para felicitar a Ona Carbonell, cuando todavía no se había celebrado el duelo final entre la nadadora y Paz Vega. 

Situaciones desfasadas y desubicación del espectador

Al margen de este primer y gran riesgo de que un formato como MasterChef se grabe con tanta antelación, hay otras dos cuestiones que también afectan. Una de ellas son las situaciones que llegan desfasadas a su emisión, como ocurrió este mismo domingo con la visita de una embarazada Dafne Fernández, que recibió el cariño de jueces y compañeros e incluso un regalo de Eva González para su futuro bebé. Un momento televisivo muy entrañable, si no fuera porque la actriz dio a luz a finales de agosto.

Esto descoloca al espectador, como ya lo hizo hace unos meses la visita de los eurovisivos Alfred y Amaia a MasterChef 6 semanas después de su actuación en el festival, entre otros momentos. 

Además, también se generan situaciones desubicadas por temas puramente estacionales: mientras España está con el paraguas y el abrigo, a los concursantes les vemos sudar la gota gorda con un sol de justicia en las pruebas de exteriores. 

En definitiva, grabar con antelación un formato como este es imprescindible para ofrecer un producto semanal de 3 horas de máxima calidad en cuanto a ritmo y tensión, pero no acercar la celebración de su final a su fecha de emisión es un riesgo grande que puede generar más de un problema, como ya se ha visto. 

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