Opinión El embrollo 'Julián Muñoz' y sus consecuencias en Telecinco

La cadena se está jugando su credibilidad y prestigio de líder

La televisión nos tiene acostumbrados a despropósitos y disparates de diversa índole, algunos rayando el esperpento más superlativo. Si Dalí y Breton levantaran la cabeza, se morirían del susto al ver el sesgo que ha dado el movimiento surrealista.

Las circunstancias que rodean a la entrevista con Julián Muñoz en Telecinco merecen un comentario tranquilo. Vaya por delante que trataremos el tema sin que nos importe el castañazo de audiencia que se pegó el pseudo programa del pasado viernes. Si hubiera convocado a cinco millones de espectadores, lo que no es el caso, habríamos escrito también este artículo en el mismo tono.

La primera entrega de Julián Muñoz en Telecinco, un engendro extraño producto de una mente alterada, se saldó con un 11.5% de share, 1.770.000 espectadores, después de tener la promoción más sonada, directa e indirecta, que ha tenido entrevista alguna en televisión. Creo que ni Obama ni Zapatero tuvieron tal despliegue de comentarios.

Con este dato se convirtió en la tercera opción de la noche después de “¿DEC?” (22% de share y 2.468.000 espectadores) -que tenía un debate paralelo sobre la entrevista a Julián Muñoz- y "Callejeros", siempre subiendo, (con un 14.2% y 2.382.000 espectadores).

Ni sí, ni no, sino todo lo contrario

Todo ello a pesar de la promoción que tuvo la presencia de Julián Muñoz en Telecinco, con ayudas de todo el mundo: desde la propia cadena, con promociones inquietantes y genéricas desde hace mucho tiempo; pasando por la competencia -laSexta y Antena 3-, los jueces, la fiscalía anticorrupción, páginas web en contra, y otras simplemente informativas -como ésta, que hace mucho tiempo que no dedicaba tan persistente atención a una entrevista- y, desde luego, las secciones de cotilleo de los periódicos y las revistas de corazón, pasando por tertulias radiofónicas y páginas judiciales.

Creo que este despliegue mediático acabó jugando en contra de la supuesta exclusiva conseguida a golpe de talonario. La mayoría de las informaciones trasladaban confusión:

"La entrevista la va a hacer Ana Rosa Quintana; no, ahora la noticia es que Muñoz quiere que la haga Piqueras. Que no, parece que finalmente será Jordi González el entrevistador. Se emitirá este viernes; no, el siguiente. No, posiblemente se emitirá en dos semanas. Se ha grabado. No, no se ha grabado. Le han pagado 350.000 euros. Pero no por una entrevista sino por una serie de programas. Le embargarán el caché. Ha puesto el contrato a nombre de una empresa privada alojada en un paraíso fiscal. La Quintana está cabreada (por no ser ella entrevistadora la) y ha "cargado" su programa “¿DEC?” de dinamita para bajar la audiencia.."

Total: ¡Puro disparate! Uno tiene la sensación de que el respetable público, harto de tanto lío y confusión, optó finalmente por pasar de Telecinco mandando un mensaje a sus directivos, que seguramente pensaban que iban a dar el "pelotazo" de audiencia del trimestre.

Los espectadores ya mandaron una primera señal con la entrevista de María Teresa Campos a Roldán al grito de: "Roma no paga traidores", pero ya hecho el trato y cerradas las negociaciones, por una vez se tenían que cumplir los contratos y seguir adelante.

Como dato, en una encuesta recientemente lanzada por Vertele.com, casi un 70% de los lectores (66%) se muestran contrarios a que las cadenas de televisión entrevisten a ex delincuentes previo pago, frente al 29% que no pone pegas siempre y cuando sea sin cobrar, o el 6% que es partidario de que este tipo de entrevistas se vean en televisión, aunque sea pagando.

La audiencia manda

Decía el gran director de cine Billy Wilder que "los espectadores tomados individualmente son unos idiotas, pero como grupo colectivo son un Dios". Y sí: es verdad. No podemos estar más de acuerdo con la sentencia de genio tan brillante. Si muchas veces nos hemos callado porque los índices de audiencia dan la razón a quién muchas veces no la tiene, en este caso el público emitió sentencia: "No jueguen con nosotros, no nos toreen, no nos confundan, no nos engañen, porque al final la van a pagar".

Si ya en su batalla contra "Sé lo que hicisteis", Telecinco ha perdido la batalla de la imagen y de la opinión pública, a pesar de la razón que le han dado los jueces, en sus entrevistas con los chorizos españoles están perdiendo credibilidad y el prestigio de cadena líder que aún les puede quedar, y -lo que es peor- pueden ganar la mala fama, muy difícil de enmendar, de cadena poco fiable, trilera y merecedora de censuras públicas de todo tipo.

Y, si no, al tiempo, independientemente de la mayor o menor audiencia que consiga cosechar Julián Muñoz el próximo viernes.

* Vertele.com no se responsabiliza ni comparte necesariamente las opiniones expresadas por sus colaboradores.

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