Crítica Vertele

'La Peste' infecta Sevilla de mafia, propagándose con más ritmo en su segunda temporada

'La Peste' vuelve a infectar Sevilla en forma de mafia, que se propaga con aun más ritmo y poder
'La Peste' vuelve a infectar Sevilla en forma de mafia, que se propaga con aun más ritmo y poder Movistar

¡Aviso, spoilers! Movistar estrena este viernes los seis nuevos episodios de la serie creada por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos. Analizamos su arranque a partir de sus cuatro primeros capítulos, con los que la ficción gana dinamismo y luz, al tiempo que mantiene intacta su esencia.

Además, abre de nuevo sus puertas a rostros menos conocidos, como ya hiciera en su momento con Pablo Molinero y Sergio Castellanos. Claudia Salas ('Élite') y Federico Aguado ('Mar de plástico') son sus nuevos fichajes estrella.

"A lo que usted llama orden yo lo llamo corrupción, y no voy a permitir que mi gobierno sea corrupto". Con estas palabras define el nuevo asistente de Sevilla la intención con la que pretende enfrentarse a su recién estrenado mandato. Han pasado cinco años desde el final de la primera temporada de La Peste y, en su segunda, una vez superada la enfermedad y con la ciudad viviendo un momento de gran esplendor, es la Garduña, el hampa, quien expande por las calles su poder, miedo y suciedad.

Movistar lanza este viernes la nueva tanda de episodios en los que han acortado su duración a los 45 minutos, y en los que sus creadores se han intercambiado los papeles. Rafael Cobos ejerce de showrunner y guionista junto a José Rodríguez Suárez e Isabel Peña, mientras que Alberto Rodríguez ha dirigido únicamente sus dos primeros capítulos. Para los restantes, ha entrado en el equipo David Ulloa (Acacias 38, Pulsaciones, Gran Reserva).

Eso sí, la calidad técnica se ha mantenido intacta, evolucionando de forma coherente y fiel a su origen. Si hay algo que pervive de una tanda a otra es en su empeño a la hora de dotar de una calidad fílmica cada plano, ganando ritmo y volviéndose a la vez más dinámica. La melancolía de Mateo (Pablo Molinero) ya no es la que marca la estética, más apagada, contemplativa o reflexiva, sino que La Peste se ha vuelto más coral y, con ello, el seguimiento de cada personaje ha cobrado relevancia en forma de velocidad y conflictos, generando una mayor empatía.

Sevilla esplendorosa y corrupta

La ficción, que ha sido presentada en el Festival de Cine de Sevilla, arranca con Valerio (Sergio Castellanos), que continúa ayudando a las prostitutas junto a Teresa (Patricia López Arnáiz). Algo que, por supuesto, le hace ganar enemigos que no tardan en intentar acabar con su vida. Así, entre el desasosiego, la angustia y la penuria la segunda temporada de la serie recupera a sus protagonistas.

Lejos, en el Nuevo Mundo, Mateo prácticamente muere de frío, hasta que un barco español llega a la costa y atiende a la petición que Teresa le hace por carta pidiéndole que vuelva, porque Valerio está en peligro. "Es igual que aquí, pero con otros animales", describe el recuperado sobre su viaje a Tierra del Fuego.

Además, Baeza (Jesús Carroza), al que ya vimos en la primera tanda, regresa en esta segunda con mayor relevancia, al estar estrechamente relacionado con la mafia que asola Sevilla. Como ya hicieran en su lanzamiento, La Peste ha vuelto a apostar por rostros menos conocidos para sus papeles importantes, y aquí es donde entran en escena Federico Aguado como el nuevo alcalde y Claudia Salas, que por entonces no se había convertido en La Rebe de Élite. Aquí encarna a Escalante, una prostituta que cae enferma de sífilis y de la que se enamora Baeza. Merece la pena destacar esta voluntad de dar a conocer caras nuevas, reduciendo la sensación de que siempre son "los mismos" quienes protagonizan todas las producciones.

La actriz Claudia Salas en 'La Peste'
La actriz Claudia Salas en 'La Peste' Movistar

Aguado, visto en Amar en tiempos revueltos y en Mar de Plástico, es ahora el máximo aliado de Mateo. Juntos unen fuerzas para enfrentarse a la Garduña. El recién nombrado asistente de Sevilla ejerce con decisión, componiendo un gobernador al que se agradece ver en pantalla. Sobre todo teniendo en cuenta el -lamentable- espectáculo con el que últimamente nos han "entretenido" los líderes políticos de nuestro país. Su Pontecorvo es un dirigente que, aunque es militar antes que político, quiere gobernar y dejar de mirar a otro lado para que los negocios de los más ricos sigan consumiendo a la ciudad en pobreza, enfermedad y desigualdad.

De hecho, la estrategia de marketing de la propia serie hizo que el pasado sábado, día de reflexión previo a las últimas elecciones generales, se adueñara de la portada de El País con el siguiente mensaje: "Mientras reflexionábamos el poder estaba en otro sitio". Y es que, de nuevo, La Peste vuelve a hablar de nuestro presente aunque esté ambientada en el siglo XVI.

Poco queda, al menos en nuestro país, del polvo, las moscas o las calles en penumbra que marcaron su ambiente entonces. Aun así, la condición humana sigue mostrando muchas veces lo peor. El poder sigue corrompiendo a quienes más tienen. Los pactos, la fidelidad y la lucha por los derechos de las mujeres siguen estando en boga, y aquí los creadores siguen estando afinados a la hora de abordaros. Escondidos bajo corsés, crímenes organizados y hurtos. Claro que ha habido avances desde entonces, pero La peste consigue hablar de tú a tú a nuestro presente, sacando las vergüenzas que se mantienen hoy más o menos intactas.

"Ninguna mujer es de nadie"

Las mujeres vuelven a tener peso en la nueva temporada, especialmente gracias a la Teresa Pinelo de López Arnáiz. Un personaje que comparte nombre con la profesora a la que la actriz encarnó en La otra mirada, con la que fue reconocida con el Premio Ondas en 2018. En los nuevos episodios de la serie de Movistar, su álter ego ha dejado de pintar y de guardar luto a su marido; y sigue decidida a jugarse la vida por ayudar a otras mujeres en una situación peor que la suya. Aunque sigue viviendo en un mundo liderado por hombres, no duda en plantarles cara en cuanto puede y defender a quienes pueden hacerlo aun menos que ella.

Pablo Molinero y Federico Aguado en la segunda temporada de 'La Peste'
Pablo Molinero y Federico Aguado en la segunda temporada de 'La Peste' Movistar

"¿Hay alguna ley que ampare a las putas?", le plantea Eugenia (Cecilia Gómez), estampándole en la cara la forma de vida de estas mujeres. Mostrando sus lamentables condiciones de vida, esta serie de época logra igualmente dialogar con el presente. El machismo se identifica como la "peste" frente a la que crean comunidad. Unidas tienen más fuerza para enfrentarse a la injusticia con la que conviven. Como se encargan de recordar: "Ninguna mujer es de nadie". La crudeza del retrato de Rodríguez y Ulloa permite acercarse a cada caso con aún más ahínco.

Un ahínco que interpela en cada toma, y que se desangra al ritmo de este thriller que ha ganado solvencia y acción en su segunda temporada. Sus personajes, tramas y el gusto con el que está rodada avivan el ansia por seguir descubriendo la Sevilla del siglo XVI a través de los ojos de los artífices de La isla mínima, El hombre de las mil caras o Grupo 7. Pero empecemos por el principio: los seis nuevos episodios de La Peste disponibles a partir de mañana en la plataforma. Enciendan la mecha y prepárense para su pólvora.

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