Así me aburrió el estreno de 'Sex box'... con 'gatillazo' de audiencia

Ayer a las 10 de la noche mi Twitter se volvió monolingüe. Las conversaciones españolas se vieron acalladas por una marabunta de mensajes provenientes de los contactos ingleses a los que sigo. Sex Box comenzaba a arrasar. Al final de la noche era trending topic. Sin embargo su audiencia televisiva resultó algo más comedida, atrayendo a una media de 906 000 espectadores (5,7 %).

Channel 4 -cadena pública, con publicidad pero también con subvenciones gubernamentales, y por ende con obligación de ofrecer al espectador contenidos de interés- arrancó por fin el controvertido programa que venía promocionando desde hacía semanas. Aquel en el que varias parejas entrarían en una caja situada en plató para practicar sexo y, posteriormente, charlar sobre ello con expertos.

El programa comenzaba con una aseveración obvia: “Todas las parejas son voluntarias y pueden abandonar la caja en el momento en que ellas quieran”. Y proseguía con una más cuestionable: “Entrevistar a alguien que acaba de tener sexo es algo distinto porque todas las hormonas están alteradas, con lo que sus opiniones sobre cómo se han sentido van a ser mucho más honestas”.

Poco después llegaba el momento de ver a la primera pareja de aguerridos hacedores del amor. Dean y Rachel. 21 años. Se conocieron en internet hace 9 meses. Hoy viven juntos y se divierten como liebres. Mientras una luz roja indica que andan estrenando ya las sábanas de la caseta yo pienso que me hubiera gustado más ver el interior antes de la consumación del despropósito, y mientras yo pienso esto, los expertos teorizan sobre el sexo de la juventud británica. Luz verde. Ya están fuera. Fue ultra rápido. Quiero pensar que por la edición.

“Tu pintalabios ha desaparecido y tu pelo está revuelto. Se os ve feliz, ¿ha sido una buena experiencia?”, preguntaba la sexóloga Tracey Cox.

“¿Por dónde empezasteis?, inquirió el experto en relaciones de pareja Dan Savage.

“Desnudándonos. Luego ya vinieron los preliminares, y después ya fuimos directo a ello”, contestó la joven Rachel.

“¿Directo a qué?”, se recreó elpsicoanalistaPhillip Hodson.

“A mantener relaciones sexuales”, contestó Dean destacando lo obvio.

“¿Hablasteis mucho entre vosotros? Os dijisteis, haz esto o no hagas lo otro...”, preguntó de nuevo Tracey Cox.

Tan aburrida y asqueada estaba yo ya que ni me importó la respuesta. Pero no pude evitar oír la contestación que la propia Tracey le daba a un preocupado Dean, quien aseguró que un nuevo trabajo le mantendría alejado de casa y que no sabría cómo llevar esas ausencias. “Sexo por skype y sexo telefónico. También mensajes eróticos de móvil”, le recomendó la experta.

Tras esto pensé en dejar mi trabajo en Vertele. Si no incorporaba esta crónica mi blog quedaría cojo. ¿Debo seguir viendo esto? Decidí seguir.

Después de despedir a los jóvenes llegó el turno de los gays. La presentadora Mariella Frostrup presentó a Matt y John. Y con ellos se abrió la veda del coloquio sobre la penetración anal. “Los hombres gays aseguran mantener más sexo oral que anal”, informaba el video introductorio.

“¿Por qué la masturbación es considerada ‘sexo pleno’ por los gays pero no por las parejas heterosexuales, para quienes el sexo solo está completo cuando hay penetración?”, debatían los especialistas.

Tras salir de la caja la presentadora preguntó a John cómo se sentía. “Sucio. Necesito una ducha”, contestaba él.

Con Des y Lynette, una pareja negra que no escondía su alta libido, terminaba el programa y con ello, mi paciencia. Quien quiera ver Sex Box lo tiene en el catch up de Channel 4. Yo me niego a repetir.

@PerfidaTV

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