Paquirrín: truco y trato

Nada mejor en vísperas del día de los muertos que invocarlos y si encima ganamos dinero con ellos, pues mucho mejor. Eso es al menos lo que han debido pensar los responsables del grupo Prisa, editores del diario El País y también productores, a través de Plural, de Mas allá de la vida, ese programa en el que una inglesa médium habla con personajes fallecidos gracias a la impagable colaboración de un familiar que, de paso, trinca una pasta por prestarse al bochornoso espectáculo.

Pero ya sabemos que poderoso caballero es don dinero. Recordemos que ante la ruina absoluta, los adalides del rigor informativo, de la independencia y de la integridad ética y moral en el ejercicio de la profesión periodística, entregaron Cuatro y demás canales (todos muy finos, muy informativos y muy modernos, pero nada rentables) a Mediaset, le dieron el Ondas a Jorge Javier Vázquez (está súper orgulloso de haberlo conseguido, no sabe que se lo compró papá Vasile a Juan Luis Cebrián en un paquete), y se dedicaron a vender a Berlusconi productos como éste de los muertos con caché, para que pueda seguir pagándose belinas adolescentes.

Paquirrín hablando con Paquirri en la semana de los muertos

No es necesario ser muy taurino, ni leer el ABC ni La Razón, ni creer en Dios ni ir a misa, y hasta puedes seguir comprando El País: basta con estar aburrido en casa y tomárselo con humor. (Si te crees el paripé, entonces háztelo mirar). Este miércoles es especial: es la semana de los muertos y hay que cumplir. Por ello, si la contraprogramación no lo levanta, tendremos a Paquirrín hablando con Paquirri.

El pobre chaval, que contaba apenas siete meses cuando a su progenitor lo mató un toro en Pozoblanco, y por tanto no intercambió ni un gugu-tata con el diestro de Zahara de los Atunes, llorará al escuchar a la brujilla británica decirle cosas de papá. Ya hemos visto la grabación y lo cierto es que el chico lo pasa fatal. No sabemos si ello es debido a la emoción y solemnidad de un momento así, o pensando en los billetes que estas escenas le reportarán.

Pantoja montó un pollo a su cuñada por hacer lo mismo

Mientras, mamá Pantoja (que antaño montó un pollo a su cuñada, Teresa Rivera, por hacer lo mismo que ahora ha hecho su hijo) seguirá acumulando espacio en el interior de su estómago para tragar quina: ahora trabaja para quienes la machacaron. Bailará para ellos, saldrá de bufona en fin de año y se tragará, una tras otra, al ritmo de las campanadas, la ira, y las demandas que tenía ganadas a Vasile y sus chicos.
Y todo porque, como ya decíamos, poderoso caballero es don dinero. Y dicen que cada uva le reportará suficiente para que su dignidad y la de su hijo se deshagan como un escupitajo en un río.

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