Gran Hermano ¿Se fue Alonso de la casa o al supermercado?

Se acabaron los tiempos de los lloros. Cada vez más, salir de Guadalix de la Sierra comienza a ser como ir a hacer la compra

La madre de todas las resacas aterrizó ayer en Gran Hermano. Estos concursantillos no han sido un dechado de virtudes y media España ha visto sus alabanzas a elementos tan endemoniados hoy en día como la nicotina o el alcohol de alta graduación. Y el fin de fiesta de acampada fue un tributo a todo ello. En otras palabras, que cayó una borrachera de aúpa.

Así que como decía Bart Simpson, “noche loca, prisa poca”. Y si en esta casa ha habido poca prisa durante estas trece semanas, ayer tampoco iba a ser menos. Por ello el sector masculino amaneció bastante tarde. Menos mal que siempre está Mari con una ensaladilla rusa para recomponer los maltrechos cuerpos masculinos, tullidos de la fiesta.

Si hubiera una cámara que pudiera captar las malas vibraciones de la casa, seguramente se saturaría cada vez que estuvieran en el mismo plano Sabrina, Kaiet o Mari. La malagueña, siempre escudada en sus gafas negras, se dedicó todo el día a permanecer en la cuarta, quinta o en la dimensión que se encuentre esta chica. A Alonso y a Kaiet no se le escapó este hecho y se quejaron de que Sabrina “va a su puta bola y se la repatea todo”. Aunque el resto, no es que estuvieran por la labor de analizar la poética de Aristóteles, y la jornada fue una de las más aburridas que pueden recordarse en Gran Hermano. Aunque, lamentablemente, ese récord siempre es superable.

Ni siquiera la expulsión de uno de los concursantes tuvo emoción en la jornada de ayer. O el público, sobre todo los internautas, son una tribu de clarividentes o la organización lo pone muy fácil, pero todo el mundo tenía bastante asumido que el marinerito iba a abandonar la casa. Pero el que mejor lo tenía ya asimilado era el propio eliminado.

Me voy a la compra

-Hola Alonso, ¿a dónde vas, a por tabaco?

-Pues no. Mira es que me tengo que ir de Gran Hermano.

-Jo tío. Qué pena. Pues nada ¿eh? A seguir bien, nos vemos.

Resignado, aunque con buen humor, y sobre todo con mucho miedo sobre lo que pudiera haber en el exterior de la casa, Alonso salió de Gran Hermano (ver vídeo). Y mientras tanto Telecinco insistiendo en el dramatismo de la casa sin Alonso. Que no. Que no cuela, para qué engañarse, la casa sin Alonso seguía igual. Aunque con la cara de cariátides griegas que se les quedó a Sabrina y Mari, oír por los bafles a King África tenía cierto punto de sadismo.

Otros como Ángel se mostraban radiantes porque habían visto su cara en una pancarta grande. Que no le pase nada cuando vea las portadas del Superpop que ha decorado el querubín de Alicante.

Pero lo importante de la noche estaba a punto de llegar. Las nominaciones y sobre todo ver qué iba a hacer Ángel. ¿Nominaría a Kaiet o a Sabrina? Una habichuela decidió que la malagueña se salvara de ser nominada. El resto lo tenía bastante claro, así que la cosa quedó en todos nominados menos Ángel.

La gala de Telecinco (ver vídeo)obtuvo una cuota de pantalla de 45,6 por ciento y fue seguida por 6.968.000 espectadores. Una cifra bastante alta, teniendo en cuenta que la apuesta de La Primera, la película El guardaespaldas, se quedó con 2.570.000 espectadores y un 18,3 por ciento de share.

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