Entrevista Ana Milán: "A veces termino un poco loca de interpretar a dos personajes"

La actriz compagina sus trabajos en "Física o Química" y "Fibrilando"

Ana Milán da vida a Olimpia en la serie de Antena 3 "Física o Química", que mañana emite a partir de las 22:00 horas un nuevo episodio de su cuarta temporad.

La actriz, que interpreta a la profesora de inglés en el colegio Zurbarán y a la cirujano De la Vega en "Fibrilando" (Telecinco), comenta en esta entrevista la evolución que ha seguido esta serie, recientemente galardonada con el Premio Ondas.

¿Cómo se presenta la temporada para Olimpia?

Olimpia ya ha asumido que es mamá, que está sola, que tiene que criar a su hijo sola y que no hay ningún hombre en su vida. Esta temporada se presenta muy movidita para Olimpia (risas), sobre todo con el padre de David...

¿Se sientes cómoda interpretando a Olimpia?

Me encuentro comodísima dándole vida a Olimpia. Muy, muy cómoda.

¿Cómo hace para compaginar varios personajes en series diferentes, como "FoQ" y "Fibrilando"?

Al principio te vuelves un poquito loca, tienes días mejores, días peores... Lo malo es el día que te toca hacer doblete, por la mañana grabas una cosa, por la tarde otra... te tienes que parar un momento y resetear. De todas formas, yo lo llevo bien, ya son varias temporadas y estoy acostumbrada.

¿Qué es lo más duro del rodaje de ‘Física o Química’?

Cuando me recogen a las seis y media de la mañana y me tengo que levantar a las cinco.

¿Quién le ha sorprendido más del reparto de la serie?

Muchos. Me han sorprendido Javi Calvo (Fer), Adrián Rodríguez (David)... Me ha sorprendido mucha gente, pero quizá me quedaría con ellos dos.

¿Qué nos puede decir de la cuarta temporada de la serie?

Me lo he pasado tan bien grabándola que nadie se lo tienes que pasar mal viéndola.

¿Qué tiene Ana de Olimpia?, ¿y viceversa?

Ana tiene de Olimpia y Olimpia de Ana que a menudo decimos las cosas tal cual las pensamos y eso no es muy justo. Yo tengo un sentido de la justicia muy claro, siempre procuro hacer lo que hay que hacer, independientemente de que me convenga o no. Eso es una cosa muy buena en muchos momentos, pero también mala en otros.

Olimpia y yo somos muy impulsivas para decir las cosas: “lo que yo pienso es esto, esto y esto”. Poco a poco voy aprendiendo a callarme, pero luego me duele la espalda (risas).

¿Qué le dice la gente por la calle?

La mayor parte de la gente me sonríe, cosa que me encanta. Luego hay gente que dice “joe, no está tan gorda” y tu dices; “la he oído señora”. El 95% de la gente es tremendamente amable, me han dicho cosas muy bonitas, por carta sobre todo.

¿Cómo fueron sus inicios en la profesión?

Tuve un comienzo tan bonito... empecé en ‘5 mujeres.com’ y Pilar Bardem siempre me decía: “Qué bien cariño, estás empezando desde abajo”. Yo era una cover, que es la que sale al escenario cuando la actriz principal se pone enferma o no puede ir, y eso es maravilloso porque la obra, estuvo en Madrid dos años, y en esos años fui cover, por lo que yo vivía en un estreno continuo y me curé de ataques de nervios. Lo recuerdo como jugarte la piel cada vez que salía al escenario.

Recuerdo una vez que sustituí a Nuria González. Cuando salí al escenario la gente se me quedó mirando diciendo “esta no es Nuria” y, normalmente, cuando la actriz salía al escenario, el público aplaudía, pero ese día nadie lo hizo porque no sabían quién era yo. debieron pensar: “¿quien será esa señora que estaba en el escenario?”, no sabían si tenían que aplaudirla o no.

Recuerdo que me subió el coraje desde los tobillos y pensé “¿cooooomo? ¿perdón?”, le eché la bronca a todo el mundo y les dije: “vamos a volver a hacerlo, yo voy a salir y, por favor, aplaudan hasta que se caiga el teatro”. Cuando está ahí te la estás jugando y sobre todo tuve la oportunidad de aprender de las grandes, de pilar Bardem, de Carmen Machi, de Beatriz Carvajal, de Toni Acosta, de Nuria González, de Eva Hache... todas fueron mis compañeras.

También recuerdo que salí de gira con un grupo que, a día de hoy, forman parte de mis mejores amigas como son Patricia Conde, Alexandra Jiménez, Cristina Peña y eso no fue una gira, fue uno de los momentos más bonitos de mi vida.

De no ser actriz, ¿a qué se habrías dedicado?

Yo podría ser casi cualquier cosa y me lo pasaría pipa. Podría tener un hotel, un restaurante... pero no podría ser cajera de un supermercado o trabajar en una autopista porque siempre que paso por una y están esas señoras metidas en sus cubículos viendo a la gente pasar y diciendo todo el día lo mismo... Tampoco sería azafata del AVE, ofreciendo la revistas y periódicos. Esos trabajos los llevaría mal, pero donde me pongas estoy bien.

¿Qué le parece el trabajo de profesora?

Enseñar tiene un punto de “no, discúlpame, coge distancia, escucha, aprende y joróbate porque yo lo se y tú, no”. Cuando estaba estudiando interpretación en el estudio de Juan Carlos Corazza recuerdo a Manuel Morón, que es de los profesores que más he querido en mi vida, hacérmelo pasar muy mal muchas veces porque hay sitios por los que hay que transitar en los que uno lo pasa mal para aprender. Olimpia cuando tiene que ayudar, lo hace, pero sólo en las cosas de verdad, si te pilla fumándote un canuto, la has fastidiado.

¿Tiene alguna oferta para hacer cine?, ¿nos habla de su papel en la película ‘Al final del camino’?

Sí, tengo una película pendiente dirigida por Maxi Valero y protagonizada por Darío Grandinetti. De mi papel en ‘Al final del camino’ es un personaje muy chiquitito, además no hay nada peor para un actor que te den muy poco texto porque si lo haces mal se nota mucho y si aciertas, no se nota (risas), pero me lo pase tan bien... Además, cuando tienes la oportunidad de trabajar con Malena Alterio y Fernando Tejero y que te dirija Roberto Santiago, la satisfacción está servida. Me lo pasé fenomenal.

¿Qué consejos le daría a alguien que empieza en la profesión?

Que se lo curre mucho, que revise su talento, sus ganas... los sueños hay que intentar cumplirlos porque algún día tendremos 80 años y estaremos ahí sentados en un porche dándonos el solecito y lo que te queda al final es si has intentado cumplir tus sueños. No tanto si has cumplido los de tus padres o lo que se supone que la sociedad quiere. Como dice Rosana en una canción que me gusta mucho, esto de la vida son dos trazos y un borrón, si no intentas cumplir un sueño, apaga y vámonos. Eso no quiere decir que lo consigas, pero por lo menos que cuando tengas 80 años digas “yo lo intenté con todas mis ganas”. Es que si no, que aburrimiento, ¿no?

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