Entrevista "Antena 3 nos pidió un serial pero no quisimos competir con nosotros mismos"

Conversamos con Francesco Boserman, vicepresidente de Europroducciones

El pasado 3 de enero, TVE estrenó en su sobremesa “Obsesión”, el cuarto serial consecutivo de Europroducciones después de sus exitosos “El secreto”, “La verdad de Laura” y “Luna negra”. El panorama de la ficción diaria parece haber cambiado en los últimos tiempos en nuestra televisión. Francesco Boserman, vicepresidente de la productora, ha valorado para Vertele éste y otros asuntos de interés.

“Obsesión” es el cuarto serial consecutivo de Europroducciones. Como usted bien dijo, esto supone el sueño de cualquier productor…

Creo que tiene que ver con nuestra postura respecto al género. Lo que hacemos ya no es nada parecido al culebrón latinoamericano, por cultura, lenguaje, imagen… Hay una gran diferencia entre uno y otro. De entrada, las calles que se ven en nuestra serie son de una ciudad europea, y el lenguaje que se utiliza está ligado a nuestra realidad y actualidad. La tendencia general del culebrón en Latinoamérica es casi exagerar la ficción.

¿Cuál es la clave para lograr esto?

Creo que hemos sido capaces de transformar un producto que originariamente tenía el estigma de serie B hecho en otro país, a un producto de serie A hecho aquí. Estamos consiguiendo hacer un producto de calidad y moderno adaptado a la realidad española y europea, y ello pese a tener un presupuesto reducido.

Pero el estigma le viene con solo el nombre: “Culebrón”, un término casi prohibido para los que trabajan en él…

A mí me gusta el nombre de culebrón, no lo veo peyorativo. En Inglaterra y Estados Unidos hacen culebrones de toda la vida, los llaman soap opera y no se avergüenzan.

¿El serial europeo le ha comido terreno al latinoamericano en el mercado internacional?

Así es. Hemos comprobado que los productos europeos son mejor aceptados que los latinoamericanos porque son más reales, sobre todo en países de reciente incorporación a la Unión como Polonia, Hungría o República Checa.

¿Y se han exportado nuestros culebrones?

Sí. “El secreto” se ha vendido a Polonia y “La verdad de Laura” se está negociando con la República Checa y Rumanía. La penúltima en salir, “Luna negra”, también está en el mercado.

Después de cuatro éxitos consecutivos con el género del serial, ¿cómo es que Telecinco o Antena 3 no se han puesto en contacto con ustedes?

Telecinco porque confía en otros productores y porque también ha habido algunos problemas con la cadena que son vox populi, aunque eso es lo de menos. Sin embargo, Antena 3 sí nos pidió una teleserie para sustituir a “La sopa boba” pero, ahí, entramos en un pequeño conflicto ético. Justo antes, Televisión Española nos había encargado la serie, por lo que teníamos la oportunidad de hacer dos en el mismo horario y competir con nosotros mismos…

Sinceramente, no nos parecía ético porque estas cosas son de listillo y las acabas pagando. Sobre todo porque, al final, siempre habrá alguien descontento. Agradecimos a Carlotti su propuesta pero la rechazamos, y lo lamentamos mucho porque si nos la hubieran pedido sólo quince días antes, ahora tendrían su teleserie. En este sentido, no se trata del mejor postor sino de quién la pide antes.

Pese a ello, supongo que ahora queda abierta la posibilidad para una futura colaboración con Antena 3...

Seguro. Para la sobremesa u otra franja ya que tampoco se ha descartado hacer una teleserie para esta cadena. Lo cierto es que tenemos una especie de sentimiento de agradecimiento con esta casa porque fue en ella donde empezamos.

Carmen Caffarel, directora de RTVE, anunció la retirada progresiva de los culebrones de tarde en favor de concursos, en virtud del código de corregulación firmado por Gobierno y cadenas, ¿esto es preocupante para el futuro del género?

“Obsesión” se emite de cuatro a cinco, por lo que no entra en el horario de superprotección infantil. A esa hora todos sabemos que los niños están en el colegio. De todas formas, las teleseries que nosotros hacemos, por lenguaje e imagen, las puede ver cualquiera. Desde luego, a un niño no le interesan porque no las entiende, no le atrapan porque son series que hablan de unos sentimientos que son de persona adulta. Pero las podría ver porque no hay nada que pueda herir su sensibilidad o, entre comillas, recibir un mensaje equivocado.

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