Entrevista "Con Betty, rompimos moldes sin pretenderlo"

Fernando Gaitán, creador del culebrón más exitoso de los últimos tiempos, analiza el fenómeno televisivo de Betty, la fea, recuerda las dificultades que pasó hasta decidir su final y habla de su continuación en Ecomoda

Este colombiano de 40 años comenzó como periodista, pero su vocación de guionista, su humor transgresor y la riqueza verbal característica de sus telenovelas le han convertido en uno de los creativos más prestigiosos de Latinoamérica. Ha sido elegido en su país como el mejor libretista del siglo, algo que no sorprende dado que los dos productos más internacionales de Colombia, Café con aroma de mujer y Yo soy Betty, la fea, son obra suya. Él solito ha escrito, letra por letra, los más de 300 capítulos de Betty y los de su secuela, Ecomoda, que debuta esta noche en Antena 3.

Vertele.- A Betty, la fea en España se le considera el “anticulebron” porque rompe con todos los modelos conocidos. ¿La concibió usted con esa idea?

Fernando Gaitán.- No la concebí con la idea de romper, sólo se me ocurrió y, luego, resulta que rompió esquemas. Pero cuando creé la historia sí es cierto que era consciente de que, para hacerla, tenía que romper muchas cosas y abreviar mucho. Sabía que escribir Betty, la fea suponía asumir un riesgo. Lo realmente importante fue conseguir que RCN creyera en un proyecto tan ajustado.

V.- ¿Es Betty, la fea un reflejo fiel de la sociedad colombiana?

F.G.- Colombia es el país más violento del mundo y lo que se ve en Betty es sólo una faceta de nuestra realidad. Allí no hay secuestro, no hay guerrilla, no hay masacre, es más bien el día a día de la oficina. El colombiano tiene buen humor, es buen trabajador, es muy enamoradizo, las mujeres aquí son bellísimas, nos gusta el baile...Betty, la fea muestra esa otra faceta de nuestra realidad.

La telenovela, a mi modo de ver, es el vehículo cultural más poderoso de América Latina. Puede que no sea el mejor porque, obviamente, es mejor la literatura y el cine, pero indiscutiblemente, las telenovelas latinoamericanas nos abren más puertas internacionalmente que nuestro propio cine. Si para los norteamericanos su medio es el cine, para nosotros es la telenovela y por eso tenemos que perfeccionarla, porque es nuestro elemento cultural.

V.- ¿Tardaron en aceptar su proyecto porque la protagonista fuera fea?

F.G.- Hace ya 4 años que escribí Betty. Al principió se mostraron reticentes, y fue ya en el año 1999, con el actual presidente de RCN, cuando nada más contarle la historia me dijo que me pusiera a escribirla inmediatamente.

V.- ¿Cuál cree que es el mayor acierto de Betty, la fea?

F.G.- Eso es algo difícil de establecer. Uno de ellos es que maneja bien el tema del ego y la vanidad de la mujer. Todas las mujeres son vanidosas. Por otra parte, creo que el humor ha sido fundamental en esta telenovela. La telenovela colombiana impuso hace mucho tiempo la ley de incluir dos o tres líneas o personajes dramáticas con humor. Aquí el público está acostumbrado a que las telenovelas traigan siempre una línea divertida, forma parte de nuestra cultura. Lo que pasa es que con Betty exageré, no iba a ser una línea cómica ni dos, sino todas. Era un ensayo difícil mezclar la telenovela con la comedia, pero era algo en lo que ya veníamos trabajando y elaborando. Por otra parte, hemos tenido la suerte de que nuestro humor haya sido captado en otras partes del mundo, a pesar de ser algo tan local.

V.- Tengo entendido que el desenlace de Betty fue muy polémico en Colombia, porque la telenovela se escribía al mismo tiempo que se emitía, y usted y el público no se ponían de acuerdo en cómo debía terminar...

F.G.- Es cierto, fue todo muy loco, era un trabajo salvaje, yo escribía los capítulos finales al ritmo de un episodio diario. Escribía un día, y al día siguiente se grababa y se emitía esa misma noche, fue una salvajada. El final fue muy polémico por la presencia del francés. Había gente que quería que Betty siguiera con él. Aquí hay mucho movimiento feminista, al igual que en España, y había mucha polémica con la actitud de Armando. Algunas decían que jamás perdonarían a un hombre como Armando Mendoza. Formaba parte del resentimiento femenino. Era una lucha entre yo y el público. Pero a mi me parecía injusto para Armando que un personaje nuevo a final del partido se llevase los aplausos. Pero, finalmente, el desenlace fue bien aceptado.

V.- Ecomoda no ha tenido la misma aceptación que Betty. ¿Qué cree que ha fallado?

F.G.- En Colombia todavía no se ha estrenado, lo hará la semana que viene. Son dos géneros distintos, Betty es telenovela y Ecomoda es más comedia pura, sitcom. Obviamente la telenovela, en general, siempre es más efectiva como género que la serie. Lo que pasa es que, por el momento, sólo se ha emitido en EE.UU. y en Rumanía (de donde no tengo información). En EE.UU. salió en un canal distinto al que había emitido Betty, Univisión. La primera parte se emitió en Telemundo, que tiene el 20% de la cobertura de Univisión, por lo que la gente no conocía la telenovela. Era un público nuevo y, además, cometimos un error al emitirla semanalmente y no diariamente como habíamos hecho con Betty. Pero en España estoy seguro de que va a funcionar mejor que en EE.UU.

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