Entrevista a la Academia Buenafuente: "La TV puede ser parricida"

El showman habla de su pasado, presente y un futuro del medio que ve "con optimismo"

Andreu Buenafuente, showman catalán, dueño de la productora El Terrat y actual vicepresidente de laSexta, habla de su pasado, presente y futuro en esta entrevista concedida a la Academia de Televisión.

LOS DIEZ TITULARES DE ANDREU BUENAFUENTE

- "En televisión, he tenido mejores compañeros que maestros"

- "Cuando empecé en Antena 3, nadie me animaba y todos creían que íbamos a estrellarnos"

- "Me gusta generar buenos momentos televisivos pero no con material barato o de derribo”

- "La impaciencia por los resultados ha quitado oxígeno a proyectos prometedores"

- "La industria televisiva puede llegar a ser parricida"

- "De la televisión americana envidio el dinero y la historia que tienen detrás"

- "En la pequeña pantalla, echo de menos presentadores como Jesús Hermida"

- "El apagón y la transformación del sector será como una riada que se llevará por delante todo lo que no tiene sentido"

- "El gran acontecimiento del 2008 fue ver a Chikilicuatre en Eurovisión"

- "Quiero cambiar las cosas en la medida que pueda. No me conformo. Lucho, sudo y río cada noche."

En este oficio hay que tener buenos maestros ¿Ud. los ha tenido?

He tenido mejores compañeros que maestros. A veces, un maestro no es un gran nombre, una gran estrella, sino un compañero fiel y talentoso que está a tu lado. Eso lo he tenido y lo tengo.

Como muchos comunicadores empezó en la radio. ¿Echa de menos algo del medio?

Bueno, siempre hay algo de nostalgia. No en vano, me pasé en la radio desde 1982 hasta el 2002. Es mucho tiempo. Creo que se nos daba muy bien y sirvió para explorar todas mis posibilidades en el campo de la comedia. Disfruté
y aprendí mucho.

Los programas de televisión que ha hecho después tienen mucho del medio radiofónico. ¿Cómo recuerda el momento en que se enfrenta por primera vez a una cámara?

Con la ingenuidad del que no tiene nada que perder o eso cree. Empecé como actor, luego como colaborador y, después, como presentador. Todo muy escalonado, con tiempo para digerir y comprobar que funcionaba. Y lo
hice a los treinta años, con la cabeza bastante amueblada.

En 2005, pasa de la pequeña pantalla autonómica (Televisió de catalunya) a la nacional: nace "Buenafuente" en Antena 3. ¿Qué destacaría de esta primera etapa del programa?

La pasión y las ganas de un proyecto sólido, con mucha energía y mucha experiencia acumulada. También hubo valentía. Nadie me animaba, todos creían que íbamos a estrellarnos.

El año pasado, se produce su salto a laSexta donde supera ya las 500 noches. ¿Cuál es la clave para seguir enganchando al espectador?

No hay una clave concreta. El oficio se hace cada día. Supongo que ser fiel a tu código ético y profesional. Y disfrutar, y buscar nuevos caminos, nuevos compañeros. Cada noche aprendo algo.

¿Y cómo entiende el entretenimiento en televisión?

¡Buf! La pregunta es muy amplia. No soy un gran experto pero creo que sé un poco de lo mío. Me gusta el entretenimiento en el que se detecta proyecto, guión, arte. Sobre todo, arte. No me gustan los formatos clónicos, aunque los respeto.

Me gusta generar buenos “momentos televisivos”. Pequeños acontecimientos que se comentan al día siguiente. Y no vale hacerlo con material barato o de “derribo”. Hay que tomar en serio al espectador y arriesgar. Intentar enriquecer el medio.

En uno de sus libros, se refiere a la audiencia como “el veneno que ha matado grandes proyectos”. ¿Por qué?

Bueno, está claro. No siempre, pero en algunos casos, la impaciencia por los resultados ha quitado oxígeno y vida a proyectos que pintaban muy bien. Esta industria puede llegar a ser parricida.

Buenafuente es el claro ejemplo de programa en equipo, todo funciona gracias al apoyo de los que están detrás. Eso se transmite. ¿Les dedicaría unas líneas…?

Unas, no. TODAS. En los últimos años -de verdad lo digo-, he aprendido mucho de mi equipo. De su ilusión, de su profesionalidad, de su regularidad. Es un placer acudir cada tarde al plató y comprobar cómo funciona la maquinaria del late. Es un milagro diario o nocturno.

¿Cuáles son los ingredientes fundamentales para un buen guión televisivo? ¿Está en peligro de extinción?

No, que va. Cada vez hay mejores guionistas. Cada equipo tiene su método. Al final, un buen guión es el que te sorprende, el que no se queda en una primera idea sino que la da más vueltas y tiene carácter. Un desafío constante.

Un ejemplo son sus monólogos, Verdaderos editoriales nocturnos del día. ¿Cómo es el proceso creativo?

Bueno, vamos por el monólogo número mil de mi carrera en tele. Ni yo mismo me lo creo. Es una técnica que mezcla el olfato con lo que pasa o se comenta, la habilidad para que parezca pensado por mí en el instante y, luego,
la improvisación y la respuesta del público. Es casi mágico.

Crucemos el charco. En EE.UU. los políticos han utilizado los late night shows (Saturday Night Live) para acercarse a un determinado público. ¿Cree que en España debe producirse un acercamiento entre política y entretenimiento?
Primero habrá que hacer programas de entretenimiento dónde puedan ir. Cuando así sea, pues sí. Claro. La política sabe perfectamente que con el entretenimiento va a llegar más al votante que con veinte mítines.

¿Tenemos algo que envidiar a la televisión americana?

El dinero y la historia que tienen detrás. Las dos cosas les permiten hacer programas que aquí jamás veremos. Aquí hay que echarle imaginación. Es una pura cuestión demográfica. De mercado.

En España, ha sido el primer showman que ha entrevistado a Zapatero y a Rajoy. Aunque no fueran a plató… ¿cómo le resultó la experiencia?

Buenísima. Un lujo poder (o intentar) suavizar a las figuras políticas. Entrar en sus despachos y desdramatizar con humor.

En este sentido, ¿qué le ha parecido el regreso de los debates políticos a nuestra televisión?

Muy bien. 59 segundos, por ejemplo, es un programa del que sentirnos orgullosos. Y los debates electorales entre candidatos también.

¿Introduciría algún ingrediente en los cara a cara futuros?

Sí. Que me dejen hacer un tercero a mí. Sin hablar de política. Para saber como son, de verdad, los candidatos.

¿Qué le gustaría hacer en televisión que todavía no ha hecho?

No se lo digo, que lo va a hacer otro. No, en serio, seguir siendo fiel a mi mismo en una cadena que confíe en mí. Si falla alguna de las dos condiciones me voy a mi casa y tan fresco.

Cómo romántico declarado de la pequeña pantalla, ¿echa de menos algo en el medio?

Echo de menos presentadores como Jesús Hermida que te enganchaban al sofá. Programas musicales, infantiles con personalidad (adaptados a los tiempos), debates interesantes. Formatos que parecen del siglo pasado, pero que la radio, por ejemplo, practica y potencia con toda normalidad.

Si pudiese hacer su televisión a la carta ¿qué seleccionaría de la parrilla actual?

No me gusta dar nombres porque te eriges en juez y eso no va conmigo. Todo el mundo, con dos dedos de frente, sabe los programas dignos y los indignos que hay en la tele actual. ¿De verdad hace falta dar nombres?

Si tuviese que elegir una imagen para el recuerdo del 2008 televisivo ¿con cuál se quedaría?

Chikilicuatre, sin lugar a dudas. El momento en que aparece en el escenario de Belgrado.

Ha sido, sin duda, uno de los fenómenos televisivos del año. Aunque hubo quien no entendió la broma…

No. No se engañe. La gente es mucho más sabia y divertida de lo que podemos imaginar. Muchos la jugaron y a otros, naturalmente, no les hizo gracia. Lo que fue patético, fue el posicionamiento agrio y sin fair play de algunos medios que se dedicaron a ganar un Pulitzer investigando…¡una broma!

Al final, se impuso la censura de las cabeceras de los medios. Pero la gente, aquella noche, se lo pasó de puta madre. En otro país, se habría hecho la película y los compañeros nos habrían felicitado.

¿Cómo ve el panorama televisivo en unos años?

Con optimismo. Creo que el apagón y la transformación del sector será como una riada que se llevará por delante todo lo que no tiene sentido y no se aguanta. Tardaremos un tiempo, pero al final ganará la televisión. Y las ideas.

Su productora, El Terrat, ha creído siempre en el binomio Televisión e Internet. ¿La red será un aliado del audiovisual futuro?

Claro. Siempre que el estado imponga un ancho de banda como en el resto del mundo civilizado. 

En septiembre, inició el espectáculo itinerante Terrat Pack por los escenarios españoles en compañía de los televisivos José Corbacho, Berto Romero y Jordi Évole. ¿Cómo está resultando la experiencia?

Fantástica. De lo mejor que hemos pensado en años. Juntarnos los amigos y visitar al público en sus ciudades nos reconcilia con el oficio, nos lleva a lo más profundo de la profesión. Ojalá no acabe nunca.

También explora nuevos terrenos profesionales como la publicidad. El proyecto mejorando lo presente, del que es padre, nace del famoso anuncio de Bruce Lee y de su parodia televisiva. ¿Le queda tiempo?

No sabe usted lo que la vamos a liar. No es sólo publicidad. Es mucho más. Me he aliado con Toni Segarra, un genio, y vamos a disfrutar y remover el campo de la comunicación publicitaria. Los códigos, los consumos, los
medios han cambiado. Ha llegado el momento de entrar en acción. ¡Contrátenos y verá!

¿Sobre qué un monólogo para empezar el año?

Dicen que este año va a ser muy malo. ¿Qué hacemos? ¿Nos encerramos en casa o nos reímos de todo?

En el prólogo de uno de sus libros, Juan Cruz le define como “un hombre melancólico e interior, esencial” ¿Es así?

No sé. Como todos, supongo. Es cierto que la gente conoce al Buenafuente cómico y luego hay un Andreu más preocupado por las cosas que pasan, con mi mundo, mis dibujos, mis fotos, mi weblog. Pero el contraste me equilibra y me enriquece. Trato de no tomarme muy en serio.

¿Cómo nace su afición por el dibujo y la fotografía?

Por lo que decía de mi mundo interior. Tengo muchas cosas que contar en otros campos menos estresantes y más artísticos. Me lo paso muy bien y lo hago por necesidad. Lo necesito placenteramente.

¿Le gusta más showman o Don Quijote de la televisión?

Me gusta más cómico. A secas. Lo de Don Quijote, es como decir: “la tele está muy mal, y este tío con gafas va a lo suyo, no se entera”. Quiero cambiar las cosas en la medida que pueda. No me conformo. Lucho, sudo y río cada noche. Y al otro lado, no hay molinos, hay gente encantadora.

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