Entrevista Buruaga: "La tele destroza al 90% de las personas que salen en ella"

Ernesto Sáenz de Buruaga conduce "En persona" en Telemadrid

La casualidad le encontró en una radio de Burgos cuando Eduardo Sotillos, director de Radio Nacional Española, le llamó para invitarle a trabajar para su cadena en la capital española. En pocos días, se instalaba en Madrid dejando atrás su tierra natal y sus inicios como periodista en local.

Veintiún años más tarde, y con una larga estela profesional detrás de él, continúa trabajando en Madrid, ciudad que le ha brindado la oportunidad de trabajar en reconocidos medios de alcance nacional. Tras tener un año fructífero en Telemadrid con el programa de debates Madrid opina, Ernesto Sáenz de Buruaga se ha embarcado este verano a dirigir y presentar un nuevo programa semanal de entrevistas: En Persona.

La nueva apuesta del periodista busca descubrir el lado más íntimo de personajes de gran popularidad. Rostros conocidos hablan sobre su vida privada envueltos por su entorno familiar, fuera de plató, cada martes noche de verano, a las 22:00 horas.

El elemento diferenciador del programa es que ustedes son quienes se desplazan para entrevistar al personaje

Sí. Esto da naturalidad. Es un plus que gente de este nivel nos enseñe su casa. Creía que íbamos a tener muchas dificultades con esto pero no ha sido así. Todos nos han dejado compartir su espacio. Ver a El Juli delante de unos toros, en el campo de su casa, contando que es lo que siente como torero y viendo cómo se emociona no sería igual en un plató de televisión.

En su ámbito familiar estamos en una finca de quinientas hectáreas rodeados de vacas y toros. Las vacas pasaban por detrás de nosotros y yo las miraba de reojo. El torero ni se inmutaba. Le llamaba el matador . Es todo muy auténtico pero ¿va a gustar? Depende. Si tú buscas, a las diez de la noche de un día de agosto, un espectáculo para tomarte una cerveza y demás, pues no, pero si buscas algo en la televisión que te entretenga y te aporte algo, éste sin duda sería el programa estrella.

¿Con qué personaje se ha sentido más cómodo y con qué problemas se ha encontrado?

Con todos. Con Inma Shara fue una sorpresa. La vi. como una mujer que vive sólo para la música. Si la habéis visto moverse en un escenario, veréis que ella es pasión. Con Luis María Ansón el problema fue que quedar con él para dos minutos es acabar hablando diez horas. Luego para editarlo es complicado.

Por ejemplo, si hablas con él de la Selección Española de Fútbol del 36, te hablará de la alineación de España y la del equipo contrario. Te quedas alucinado con su memoria. La de Rodrigo Rato fue una entrevista distinta porque nos recibió en el fondo y nos habló de su vida. Yo, a Rato, que llevo conociéndolo veinte años, nunca le había escuchado hablar de su vida personal.

Sí de política y economía pero nunca escucharle con ternura de sus hijos, de lo que siente en la distancia por no estar con ellos, de lo que ha perdido en este tiempo, de cómo su padre quería que se dedicara a la política y de lo orgullosa que estaba su familia cuando le dijeron que era Ministro de España. Así fue con todos. Todos me han gustado. Me sorprendió mucho la madurez de El Juli. Yo esperaba un chico joven y me encontré con un señor que podría tener cincuenta años, maduro, amable y educado. Un magnífico anfitrión. Todo esto en un chico de veinticinco años.

Su trayectoria profesional está, más bien, enfocado hacia los informativos, ¿qué aporte nuevo te da En Persona?

Cuando empecé en la radio estuve presentando programas de entrevistas. Luego la vida me llevó a Cadena SER a hacer un magazine , un programa local para las señoras. Lo de los informativos fue casualidad. Un día, en el fútbol, discutí con un señor sin saber quien era. Como yo era muy osado le dije que no estaba de acuerdo con lo que decía en la radio. Ignoraba que fuese el director de la SER de Burgos. Me contrató.

El primer día que fui a la radio me preguntó que quería hacer y le dije que me daba igual, así que acabé en un informativo. De ahí me quedé haciendo informativos toda la vida. Más tarde, cuando puse el pie en televisión, hice el programa Quién sabe dónde , un programa más cercano. En Onda Cero volví al género informativo junto con especiales. Soy un periodista y hago lo que toque. Me da igual en la radio que en la televisión.

Era mucho más difícil hacer el programa local de radio en Burgos que trabajar en Radio Nacional España con cien redactores. Tiene mucho más mérito la gente que está fuera de Madrid con menos medios. Te das cuenta de una máxima que se cumple siempre: cuanto más grandes y más humildes las personas, mejores.

¿La gente está demandando un giro en la programación televisiva?

Eso es lo que todo el mundo dice pero es mentira. Queda muy bonito decir que uno ve los documentales de las dos. Nadie va a decir que ve programas del corazón o el programa, Aquí hay tomate . Luego, resulta que lo ve todo el mundo y no sólo la clase baja. Lo ve la clase alta, muy alta y altísima. Sin embargo, el programa de debates, Madrid opina , nos ha enseñado que hay un público, a las diez de la noche, que apuesta por el debate y la información que te cuenta qué está pasando en tu país.

Éste es un público muy leal y fiel que no se ha dejado llevar. Ya tenemos una base que, además, está por encima de la media de la cadena. Lo que implica que hay gente a la que, si le das calidad, la consume. Por lo que, espero, En Persona sea uno de esos programas de calidad que consumen. No sé si a la señora de la casa, que también entra dentro de nuestro objetivo, le irá a gustar, pero lo que es indudable es que al que sea periodista sí.

Se debe llevar muchas emociones a casa al final del día

Creo que esto enriquece mucho. Un tío como Santiago Dexeus, por ejemplo. Es una persona muy humilde que ha ayudado a dar a luz a doce mil mujeres. Le dije que su nombre significa esperanza y él me respondió que no le pusiera esa responsabilidad sobre los hombres, que él sólo trata a la mujer con cariño y si hay un problema se lo intentará solucionar.

Cuando llegamos con el equipo nos recibió con cariño. Nos tomamos una caña, nos sentamos en el parque... Tiene todo el día una sonrisa detrás de otra. Y, ¡cómo hablan las pacientes de él! Entiendo que estén enamoradas del médico. Además es divertido. Cuando no estamos grabando te cuenta anécdotas. Es una persona vital y sencilla. Con la mala gente que ves por el mundo, gente que no es nadie y se cree muy importante.

Además, me dijo una cosa que se quedé conmigo desde el principio: cuando yo me creo importante, tengo a mi mujer para bajarme los humos y hacerme ver que soy tan sólo un médico que, a veces, en casa es insoportable. Y todas estas experiencias, ¿me las llevo a casa? Sí, pero es muy enriquecedor porque ninguna es desagradable. Es una experiencia muy bonita.

Es cierto que el reconocimiento puede agrandar el ego a algunos...

A mí me decía Pilar Miró que la tele destroza el 90% de las personas que salen en ella por muchos motivos, entre ellos la vanidad. O maduras muy pronto y lo llevas como un trabajo normal y corriente o te destroza. Yo he visto mucha gente que ha salido perjudicada por esto. Luego ves a gente muy importante que no lo supera porque ni se lo plantea. J.J. Benítez, por ejemplo, vive como un ermitaño.

Es el que más libros ha vendido en España. Ha escrito cincuenta libros, me parece, sobre ovnis la mayoría. Vive en Saga de los Atunes en una casa con forma de ovni. Pasa los inviernos solo. A mí me impresiona. Él explica por qué ha elegido ese tipo de vida y ha renunciado a todo lo demás. Puedes compartir o no su decisión pero el escucharle te da la oportunidad de entrar en su manera de pensar y ver si tú lo hubieras hecho como él.

Se podría decir que, de 2003 a 2006, se tomó un respiro de los medios ¿piensa volver al ritmo que dejó atrás con los telediarios?

Nunca lo dejé del todo. Hacía pequeñas cosas que me entretenían. No he cambiado el perfil de mi vida. Sin embargo, he conseguido durante este año lo que no perderé nunca, pasar tiempo con mi hijo. Tengo un hijo de catorce años que, durante muchos años, no veía por mi ritmo laboral. Me iba a trabajar a las ocho de la mañana y volvía a las once de la noche por los telediarios. Me lo echaba en cara. Había una cierta hostilidad hacia lo que era mi trabajo.

Ahora nos reímos mucho. Estudio y juego con él, cenamos en familia, nos vamos de puentes. Es una vida que me gusta tanto que no pienso perderla. Es más, en un momento hubo una posibilidad de hacer un telediario. Lo planteé en casa y mi hijo me dijo que ni se me ocurriera. Entonces, entendí algo que no había visto durante mucho tiempo: que mi familia se había sacrificado mucho por mí y que no iba a perder ni un minuto más en algo que me impida hacer una vida, no digo de ocho a tres, pero una vida que me permita disfrutar del tiempo con los míos.

El tiempo libre que le ofrece su actual trabajo, ¿a qué lo dedica?

A andar en bicicleta, a jugar al baloncesto, a leer, a estar con mi hijo y con mi mujer, a pasear, a disfrutar de mí casa... Incluso a estar sentado sin hacer nada. Tiempo libre tengo el tiempo libre que yo quiera. En el programa, Madrid opina , he estado todos los días de lunes a viernes porque, creo, hay que integrarse en la televisión donde estás y luchar por ella. Si yo soy alguien que va solamente a hacer un programa no saldría bien el programa.

Yo creo que los espectadores tienen que sentirte en la tele y uno implicarse con ellos. Tienes que conocer a los cámaras, al equipo de realización y, en definitiva, a la gente que te rodea en tu profesión. Yo, en Telemadrid, estoy como si estuviera en plantilla todo el día peleando por lo mío, por el programa y por mi gente. Si no, no saldría bien. No entiendo por trabajo cuando llegas, haces el programa y te vas.

Formar un equipo nuevo es estar con ellos, oírles, compartir con ellos, incluidos tomar una cerveza, comer y reírnos juntos. Es parte de la vida y la vida es parte del trabajo. Si la gente que trabaja contigo no está contenta no saldrá bien. Trabajamos todos muchas horas como para no estar contentos. Eso lo aprendí hace muchos años, que el equipo es fundamental y que te tienen que ver y sentir por dentro.

Hablando de trabajo y vida. Quizá las generaciones que vienen detrás separan más estos dos conceptos

Depende más de dónde estés en los medios de comunicación. Por ejemplo, alguien que ha estado veinte años en los informativos nacionales en radio o televisión, está las veinticuatro horas al día. Esto porque cuando llegas a casa hay un telediario, un boletín informativo y un periódico que sale.

Yo iba a comprar los periódicos por la noche al VIPS porque al día siguiente, a las nueve de la mañana en la reunión de dirección, quería comentar sobre lo que se nos había escapado y demás. Creo que el periodista es periodista las veinticuatro horas al día. Otra cosa es que algunos trabajos de periodistas nos permitan tener una cierta flexibilidad pero no todos te lo permiten. Trabajar en En Persona , quizá, un poco más.

Por ejemplo, hace unos día, hubo una oferta de Rajoy al mediodía que no la habíamos contemplado para el programa de la noche. Esto refleja que siempre hay cosas para que un programa en radio y televisión sea mejor de lo que has planteado inicialmente. Esto requiere esfuerzo y constante mejora. La adrenalina del medio es maravillosa.

Rememorando sus comienzos en los medios. ¿Cómo fueron?

Primero estudié Químicas pero acabé estudiando periodismo. Comencé, en Burgos, presentando un programa para amas de casa. Tenía que decir cosas como para Maripuri de su novio que mucho le quiere . Me preguntaba si estaba perdiendo el tiempo pero todo tiene un sentido. Poco a poco llegas a sitios que nunca habías pensado.

Vine a Madrid porque un día, al pasar por Burgos, vi la oferta de trabajo en un programa de tarde que no quería hacer nadie. Normal porque era para las tres de la tarde todos los sábados. Yo me apuntaba a todo así que apliqué. Un día, pasó por Burgos Eduardo Sotillos que era director de Radio Nacional de aquel entonces. Me escuchó y le gusté mucho. Al día siguiente me avisaron que estaba al teléfono el director de Radio Nacional e, incrédulo, le colgué.

Al final, vine a Madrid a su despacho donde me insistió que me trasladara a Madrid. Esto fue un viernes y el lunes ya empezaba a trabajar en Madrid al servicio de RNE. Esto fue hace veintiún años y, desde entonces, no me he vuelto a vivir en Burgos. Fíjate si la vida son casualidades.

En pocas palabras, ¿cómo se definirías?

Soy un buen tipo que intenta hacer la vida agradable a los que le rodean, que quiere a su gente y quiere que le quieran. A veces, me paso porque quiero que todo el mundo me quiera y eso es imposible. Supongo que como todos tengo amigos y enemigos. Aprecio mucho a mis amigos y respeto a mis enemigos porque, por lo que se ve, tener enemigos en esta profesión parece ser buena señal. Y que le gusta que le quieran, mimen.

Una persona muy apegado a su grupo de gente. Aprovecho cada minuto de la vida. Me despierto por la mañana y veo que ha salido el sol y digo, qué buen día hace . Y si está lloviendo, qué más da. Con las desgracias que hay por el mundo yo soy un privilegiado. He trabajado en lo que me gusta. He conseguido cosas que jamás me las había planteado. Yo no había pensado nunca en venir a Madrid.

Yo era un periodista en Burgos, y de repente, te ves en Madrid haciendo España a las ocho que era el programa que tú veías de niño y te ves haciendo el programa de tu vida. Y cuando te vas de ahí te ves haciendo un telediario y, pasa el tiempo, y te impresiona haberlo estado haciendo durante ocho años. ¿Cómo no iba a estar contento y ser optimista? Tengo salud de momento, tengo padres, hago lo que me gusta. Soy un privilegiado, ¿cómo no voy a estar riendo? Debería estar carcajeando todo el día. Sería injusto que me queje.

0 Comentarios

  • Comentarios…

Más comentarios

Volver arriba