Entrevista Carme Chaparro: "Claro que sigo a la competencia, y aprendo de ella"

Carme Chaparro: "Claro que sigo a la competencia, y aprendo de ella"
Carme Chaparro: "Claro que sigo a la competencia, y aprendo de ella"

La presentadora de Informativos Telecinco Fin de semana se congratula de que en España "tenemos la suerte de tener cadenas de estilos muy diferentes y presentadores con estilos propios muy diferenciados". De la actualidad, considera "muy duro" dar noticias todos los días de la crisis. En el terreno personal, la periodista catalana confiesa entre risas que "de pequeña quería ser pediatra pero luego mi madre me explicó que tendría que limpiar muchos culos a muchos niños y se me quitó la idea"

Carme Chaparro ha vuelto al trabajo retomando el ritmo de los informativos del fin de semana en Telecinco, tras dar a luz a su primera hija Laia. Enamorada de Bernabé Domínguez, reportero gráfico y compañero de la cadena, al que conoció en el funeral de Lady Di y con el que lleva ya trece años de relación, la catalana ha encontrado el equilibrio para compaginar el cuidado de su hija de ocho meses con el vertiginoso ritmo de la actualidad diaria.

Mujer todoterreno, además de presentar los informativos del fin de semana, tiene su propio blog, colaboradora en la revista Yo Dona, es tertuliana de Punto Radio, escribe para Mujer Hoy y trabaja como 'coach' dando cursos a portavoces empresariales. A sus treinta y ocho años, sin ponerse metas a largo plazo y disfrutando de los pequeños momentos del día a día, ha encontrado la felicidad.

¿Siempre supo que quería ser periodista?

No, de pequeña quería ser pediatra, supongo que por lo divertida que era la consulta cuando iba. Luego mi madre me explicó que tendría que limpiar muchos culos a muchos niños y se me quitó la idea (risas). El periodismo surgió de manera natural y un poco por casualidad. Me gustaba escribir y acabé derivando allí.

¿Qué ha aportado la televisión a su vida?

Muchas cosas buenas. Me encanta la imagen y disfruto del medio. Me ha dado un trabajo estable, bonito y muchos buenos compañeros. Solo puedo decir cosas buenas de Telecinco... Es mi casa.

¿Qué carácter le gusta imprimirle a las noticias?

Sinceridad, además de dar cuenta de la actualidad. Lo que más me gusta es contar las cosas que me llegan y me tocan. Es vital que nosotros participemos en la elaboración del informativo y estemos implicados en todo lo que allí se hace. Eso hace que lo sintamos más y se traslada al espectador. Tengo la suerte de trabajar en una casa que puedo contar las cosas que quiero y como puedo.

¿Es tan seria como aparenta?

Para nada, en noticias todos tenemos esa imagen pero sorprendemos bastante en el cara a cara. Somos todos muy divertidos (risas).

¿Sigue a la competencia?

Sí, claro que sí, la sigo y aprendo de ella. Tenemos la suerte de tener cadenas con estilos muy diferentes y presentadores con estilos propios muy diferenciados. Ya no se trata de ese busto parlante que daba las noticias hace quince años. Todos se implican y cuentan el día a día de forma diferente.

¿Cómo sienta hablar a diario de los devastadores efectos de esta crisis?

Es muy duro. Las cifras no son más que cifras pero, cuando profundizas hasta llegar a la historia personal, pasas de la macroeconomía al corazón. Es muy duro contarlo pero forma parte de nuestra obligación y sirve para remover conciencias.

Hablando de usted, ¿la juventud le supuso un problema a la hora de abrirse paso?

No, empecé a presentar informativos en Cataluña, con veintiséis años. Fue un momento en el que la profesión se abrió a chicas jóvenes y eso me gusta, porque demuestra una clara apuesta por la mujer. No somos chicas florero, trabajamos mucho y muy duro tras las cámaras.

¿Cómo está su compañera Concha García Campoy?

Hace tiempo que no tengo noticias de ella. Sé que volvió a ingresar hace unas semanas y poco más. Suelo preguntarle a su editor pero vamos todos corriendo, con prisas, y no coincido con él. Confío en que va a salir bien de ésta porque Concha tiene una fuerza increíble. Todos nos preguntamos de dónde la saca porque es alucinante lo vital que es.

¿Es una mujer de metas o le gusta disfrutar del día a día?

No me gusta ponerme metas. Haciéndolo, desaprovecho las pequeñas alegrías que me da el día a día, aunque a veces sea duro. Me siento una mujer muy afortunada por tener un trabajo que además me gusta, y una familia fantástica. Me encanta disfrutar de cada momento. Todos tendemos a querer más y nos olvidamos de que, el día a día, puede hacernos igual de feliz.

¿Se ha redescubierto en el papel de madre?

Sí, no tenía nada de instinto maternal pero, al verme con una niña, me he dado cuenta de que ser madre es algo maravilloso.

¿Le costó volver al ritmo del informativo?

Al principio sí, pero ahora estoy encantada. Siendo periodista nunca desconectas, estás siempre al tanto de la información y, sin embargo, viví la baja maternal como una burbuja. Me olvidé de todo para pensar solo en mi niña. Ahora he encontrado el equilibrio, me siento completa y veo que es una niña muy feliz. Mi marido y yo compaginamos muy bien los horarios y creo que le aporto más a mi hija sintiéndome realizada en todos los ámbitos de mi vida.

¿Compagina bien el trabajo con la maternidad?

Sí, a televisión voy viernes, sábado y domingo. Esos días la dejo dormida y cuando me voy ya está otra vez en la cama. Entre semana es cuando más tiempo tengo para ella, pero entre las revistas, el blog en el que escribo y las clases tampoco tengo mucho. Lo bueno es que mi marido y yo tenemos la suerte de poder cuadrar horarios y la niña siempre está con alguien de la familia.

¿Y se ve en un formato más distendido fuera de informativos?

Soy periodista, llegué a presentar por casualidad. Llevo haciéndolo desde enero de 1998. La experiencia te enseña a salir airosa de muchas situaciones, pero presentar un programa son palabras mayores. A la gente que lleva el peso de un programa le tengo mucho respeto. Me quito el sombrero por todos ellos porque tienen muchísimo mérito. Hacen que parezca fácil lo difícil. Sentada en una mesa de informativos estás muy segura y protegida. Lo más duro está detrás, en todas las horas que tardas en prepararlo.

¿Qué le ha enseñado el paso del tiempo?

He aprendido a ser cada vez más alegre, a no darle muchas vueltas a la cabeza y a dejar de preocuparme por las cosas que no están en mi mano.

Por último, ¿se adaptó bien a Madrid cuando llegó hace una década?

Sí, echo mucho de menos a la familia y, ahora, con la niña más. Me faltan los abuelos y los tíos cerca pero me he adaptado muy bien, pronto hará once años que vivo aquí y me gusta la ciudad. Lo único que echo de menos es más calles peatonales.

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