EE.UU. "El ala oeste de la Casa Blanca" lucha por su supervivencia en la TV americana

Después de dos años de pérdida consecutiva de audiencia. Los comicios presidenciales coincidirán en la realidad y en la serie de la NBC

La galardonada serie de la NBC "El ala oeste de la casa blanca" ("The West Wing"), que en nuestro país emitió TVE la pasada temporada, lucha por su continuidad en la televisión norteamericana después de dos años de pérdida consecutiva de audiencia.

Según informa The New York Times, el 20 de octubre comienza en Estados Unidos su sexta temporada, que amenaza con ser la última si no mejora sus registros. Los responsables de la cadena se niegan todavía a tirar la toalla y retirar de su programación un producto que, a lo largo de su trayectoria desde 2000, ha sido galardonado con más de ochenta premios internacionales, entre los que destacan una treintena de Emmys y dos Globos de Oro.

Se trata de un drama político ambientado en la casa presidencial protagonizada por Martin Sheen (“Apocalypse Now”), quien da vida al presidente demócrata Josian Bartlet. Le acompañan John Spencer, Bradley Whitford, Richard Schiff (“Deep Impact”) y Allison Janney (“American Beauty”), entre otros.

Aclamada por el riguroso análisis de las tensiones que se viven en el despacho oval ocupado por un presidente demócrata, “El ala oeste...” se situó en 2001 como uno de los diez programas más vistos con una audiencia media de 17.1 millones de telespectadores.

Al año siguiente la cifra de seguidores descendió hasta 13.4 millones, en parte por la competencia de realities como “El soltero” (“The Bachelor”) y “La soltera” (“The Bachelorette”) en ABC, que calaron hondo en el público de entre 18 y 49 años. El pasado año continuó la caída, con una media de 11.7 millones de telespectadores. Entre las causas del descenso, los críticos manifestaron que la serie había perdido su esencia y las historias se habían complicado demasiado.

Momento de elecciones

Kevin Reilly, responsable del área de Entretenimiento de la NBC, adelantó que durante esta temporada, la administración demócrata encabezada por el presidente Bartlet está tocando a su fin (es su segundo “mandato”) y que las elecciones presidenciales “acercarán la historia a la realidad”. Las historias de “El ala oeste...” también vivirán su periodo electoral, momento que aprovecharán sus responsables para reflejar los tradicionales puntos de vista demócratas a través de la Casa Blanca que dirige Martin Sheen.

Uno de los motivos de la bajada de audiencia experimentada por la serie de la NBC es, para Reilly, el que los telespectadores no hayan encontrado reflejo de la ola de conservacionismo que ha invadido la nación en la Casa Blanca de Bartlet. Y ello a pesar de que para reflejar la realidad política los productores buscaron consejo en Kenneth M. Duberstein, uno de los responsables del gabinete del ex presidente republicano Ronald Reagan.

La hija del presidente, secuestrada

“El ala oeste...” fue creada por Aaron Sorkin, quien abandonó la serie junto al también director Thomas Schlamme, en mayo de 2003, ante el descenso de audiencia y el recorte en los presupuestos. En su última temporada la historia, cada vez más parecida a un melodrama, no consiguió enganchar a los telespectadores. En ella, la hija del presidente fue secuestrada por unos terroristas.

El sucesor de Sorkin fue como productor ejecutivo fue John Wells, cuya principal tarea consistió en controlar el gasto. Sorkin se había encargado de guionizar cada capítulo y no se había implicado seriamente en cuestiones de presupuesto.

Los críticos dijeron que el abandono de Sorkin convirtió la serie en artificial y complicada. Las tramas, que habían girado en acontecimientos desarrollados en la propia Casa Blanca, desembocaron en complicadas historias relacionados con el terrorismo e intrigas extranjeras.

"Tiburones políticos"

Reilly ha anunciado que la nueva temporada cuenta con la incógnita sobre quién sucederá al presidente Bartlet, que deberá abandonar la Casa Blanca. El escritor y productor Lawrence O’Donnell, que participó en la serie en sus primeros años, ha regresado y ha coincido con Reilly en que es una feliz casualidad que realidad y ficción difuminen sus contornos. “Resulta bastante irreal el que nos hayamos olvidado de los tiburones políticos acechando la Casa Blanca. Es una dinámica que ahora añadimos”, ha destacado Reilly.

A la NBC lo que le preocupa es que los cambios provoquen mejores resultados de audiencia. La serie que produce la Warner Brothers cuesta alrededor de 6,5 millones de dólares por episodio. Curiosamente, la Warner también es responsable de “El soltero” y “La soltera” que compiten con las historias de la Casa Blanca en la ABC.

El resultado de las elecciones será también determinante según Reilly: “Será el catalizador que fije determinadas soluciones o las deseche”.

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