TV Internacional Declarados culpables los tres acusados de hacer trampas en "El Millonario"

El jurado concluye que el comandante británico Charles Ingram, su mujer y el profesor de Universidad Tecwen Whittock urdieron un plan para conseguir el millón de libras mediante una serie de tosidos estratégicos desde el público. El matrimonio ha sido sentenciado a 18 meses de prisión y el profesor a 12 meses

El comandante del ejército británico Charles Ingram (39 años), su mujer (38) y el profesor de Universidad Tecwen Whittock (53) fueron ayer declarados culpables por un Juzgado de Londres de llevar a cabo una elaborada estafa para hacerse con el premio máximo en el famoso concurso ¿Quién quiere ser millonario?.

Un jurado compuesto por ocho mujeres y 3 hombres han concluido, después de un largo mes de juicio y tres días de deliberación, que los tres acusados urdieron un plan para conseguir el millón de libras mediante una serie de tosidos estratégicos que indicaban a Ingram las respuestas correctas.

El comandante y su mujer han sido sentenciados a 18 meses de prisión, suspendido de su cargo por dos años, y a pagar una multa cada uno de 15.000 libras y 10.000 por las costas judiciales. Por su parte, Whittock, ha sido sentenciado a 12 meses de prisión, también ha sido suspendido de su cargo por 2 años y obligado a pagar 7.500 por las costas.

En concreto, el veredicto dice que Ingram es culpable de “haber hecho trampas” para conseguir el premio; el profesor, de usar “tosidos codificados” para guiar al comandante hacia la respuesta correcta; y su mujer, Diana, de ser cómplice en la elaboración del plan.

Demasiados tosidos entre el público

Las sospechas de los responsables del programa comenzaron cuando los técnicos de sonido alertaron de que se estaban registrando “demasiados tosidos inusuales” entre el público. Detectaron que 19 tosidos provenían de Whittock –quien también figuraba como uno de los concursante reserva entre el público, a una distancia aproximada de 4 metros-. Cuando el presentador, Chris Tarrant, hacía la pregunta, el comandante repetía las cuatro respuestas posibles haciendo una pausa entre ellas para que su cómplice, situado en las gradas a una distancia relativamente cercana, hiciera un carraspeo sonoro en la respuesta acertada.

La productora del concurso, Celador Productions, decidió entonces cancelar el pago del cheque millonario y avisar a la policía. El programa, grabado en septiembre de 2001, nunca llegó a emitirse en la ITV.

El acusado siempre defendió su inocencia y mantuvo que no había oído nada entre el público que no fueran aplausos o exclamaciones. Durante el juicio, Tecwen Whittock también negó la acusación alegando que sus tosidos se debían a que padece alergia al polvo, al polen, rinitis y problemas de garganta. “Me entró una tos horrible que empeoró según avanzaba el programa y es casualidad que mis tosidos coincidieran con las respuestas correctas”, declaró.

¿Quién quiere ser millonario? es uno de los formatos de televisión más exitosos del momento, adaptado en 100 países desde que se emitió por primera vez en Inglaterra, en 1998. Alrededor de 50 personas de todo el mundo han conseguido ganar el premio millonario después de acertar las famosas 15 preguntas, incluidas tres en la versión original británica.

Los sospechosos descartaron un "Plan A"

A lo largo del juicio se ha descubierto también que es muy probable que Ingram y su mujer, Diana, tuvieran un Plan A mucho más sofisticado, basado en “buscas” de alta tecnología distribuidos estratégicamente por el plató y conectados a un teléfono móvil, aunque no está demostrado que éste llegara a ser utilizado. La policía llegó a esta conclusión después de descubrir varias llamadas sospechosas a “buscas” desde los móviles del matrimonio Ingram. “Los mensajes no tenían ningún sentido, eran sólo una sucesión de cifras como 2222”, dice el fiscal.

El plan era el siguiente: el concursante habría situado un teléfono móvil abierto en un punto estratégico del plató de manera que recogiera las preguntas que hacía el presentador para que se transmitieran a otro teléfono fuera del plató, donde su mujer las escucharía y entonces enviaría la respuesta correcta a través de alguno de los cuatro buscas que habían sido previamente distribuidos por el plató. “La policía descubrió que un mensaje numérico tarda entre 20 segundos y un minuto en llegar al busca y hacerle vibrar, por lo que el concursante tendría que tomarse su tiempo en contestar para dar tiempo a que el busca se activase y acertar en la respuesta”.

El fiscal concluyó que la pareja habría descartado este plan por considerarlo “demasiado arriesgado” y optado en su lugar por los tosidos.

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