Opinión De por qué en España ninguna cadena apostaría ahora por el "Un, Dos, Tres"

¿Cuál es el motivo de que las cadenas españolas estén invadidas de programas que son la adaptación de formatos que han funcionado en otros países? ¿No existen creativos de televisión españoles? ¿Son las televisiones las que no quieren correr ningún riesgo?

Si un creativo español o una productora de este país se hubiera acercado a una cadena con el formato original de Gran Hermano, sin que éste hubiera sido probado en otros países, nuestros directores de programación le habrían tomado por loco y le hubieran conducido amablemente a la puerta para perderlo de vista.

Se podrá objetar que no siempre es así, pero recordemos, simplemente, que los dos grandes éxitos de la televisión en España esta temporada fueron rechazados reiteradamente por las cadenas: el productor de Cuéntame cómo pasó, Miguel Ángel Bernardeau, peregrinó por despachos de ejecutivos durante siete largos años hasta que consiguió convencer, con los apoyos necesarios, a los directivos de TVE para que compraran un programa que se convirtió en oro puro.

Los propietarios de Gestmusic hicieron lo mismo con Operación Triunfo: se cuenta que fue rechazado por Antena 3 y por Telecinco hasta que finalmente fue aceptado por TVE, con un escaso entusiasmo inicial. Sería interesante conocer los términos del contrato para saber hasta qué punto los directivos de TVE creían que OT sería sólo “un programa más”, aunque, en los dos casos, felicitaciones por haber confiado en ambos programas que han mantenido a La Primera como cadena líder un año más.

Como las excepciones confirman la regla, ¿cuántos proyectos de programas, con un potencial similar, no duermen el sueño de los justos porque son “ideas” de creación española, que no han sido testadas en otros países? Un montón. Si hacemos un breve repaso de nuestras rejillas de programación, y sin voluntad de ser exhaustivos, nos encontramos con programas holandeses (Gran Hermano, El Bus, o Lo que necesitas es amor, sin ir más lejos); programas ingleses (¿Quiere ser millonario, El rival más débil, Pasapalabra, Trato hecho, El show de los récords...); americanos (La ruleta de la fortuna, El precio justo, Su media naranja, Decisión final..); argentinos (El legado, Caiga quien caiga, Showmatch); franceses (Cifras y letras, Furor,..); italianos (El gladiador, Qué apostamos..), e incluso suecos (Supervivientes) o neozelandeses (La silla).

Si no está probado, no lo queremos

Nos paramos aquí: si quisiéramos construir un catálogo de formatos probados y puestos en antena en la televisión de nuestro país, la relación de formatos extranjeros sería abrumadora. Conocemos algún caso en el que, para dar argumentos de venta de algún programa, los productores han llegado a afirmar que “es un formato americano, ya probado y con éxito”, cuando se ha presentado un piloto en inglés que nunca se había programado en Estados Unidos. Y se ha comprado, producido y emitido con éxito en una cadena de televisión de la que nos reservaremos el nombre. El caso es que, muchas veces, los creativos españoles han visto cómo sus ideas eran rechazadas “porque no es un formato probado”. Y es una pescadilla que se muerde la cola: Cómo puede un productor español presentar un formato probado si las cadenas españolas no apuestan por las ideas que se generan aquí, si los ejecutivos no corren riesgos, si los directivos españoles apuestan, antes, por ideas mediocres por el simple hecho de que vienen de fuera. Todo lo contrario sucede en Holanda, o en Argentina, donde las cadenas son los principales motores de la creatividad televisiva propia.

Sin embargo no todo es blanco, ni negro, sino con muchos matices de gris. ¿Por qué no se arbitran nuevas formas de colaboración cadenas-productoras donde la titularidad de derechos de programas creados en España se comparte? A menudo las cadenas aportan soluciones técnicas, estilísticas, de mecánica y de riesgo de programación que merecen el reconocimiento en la posible exportación del formato, especialmente cuando se fabrica en régimen de coproducción.

Que dejen de inventar ellos

Este artículo quiere provocar una reflexión: ¿por qué este país que exporta, en muchos ámbitos, ideas y creatividad, no lo hace también exportando programas de televisión? Combatamos el ya histórico y español “que inventen ellos” dando alas a las ideas propias y abriendo caminos para que tantos buenos proyectos, que nunca verán a la luz por falta de rodaje, puedan pasar a ser brillantes realidades como Cuéntame cómo pasó, Operación Triunfo o Un, dos, tres. No es casualidad que una de las grandes fábricas de ideas de televisión sea Gestmusic. Buena parte de las oportunidades les han llegado porque, a su calidad televisiva, han unido el apellido holandés Endemol, que les ha permitido un mayor margen de maniobra.

Y ahora, ¡¡a opinar!!

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