Especial Vertele: los famsoso tras las cámaras Famosos tras las cámaras: ¿Cómo es Miguel Ángel Silvestre en realidad?

Famosos tras las cámaras: ¿Cómo es Miguel Ángel Silvestre en realidad?
Famosos tras las cámaras: ¿Cómo es Miguel Ángel Silvestre en realidad?

Miguel Ángel Silvestre acaba de estrenar ‘Sense 8’ en Netflix, dirigida por los hermanos Wachowski. Su primera incursión en la ficción estadounidense, mientras en España triunfa con su serie ‘Velvet’, pero todo eso da igual porque cuando me preguntan por él – que no son pocas veces- me doy cuenta que siempre será el Duque. Y desde que le conocí, respondo: no es el Duque, es... mejor

Por Paula Hernández

Y es que, aunque el actor ya se había colado en nuestras casas desde muy jovencito, fue con su papel de Rafael Duque en ‘Sin tetas no hay paraíso’ cuando se metió en las camas de la mitad del país. Se convirtió en uno de los hombres más deseados y perseguidos del panorama nacional, y desde entonces no ha dejado de acaparar portadas.

¿Pero, cómo es realmente Miguel Ángel Silvestre?

Eso se preguntaba una de sus fans en una carta que nos escribió a Vertele. Desde nuestro portal, habíamos dado la oportunidad de cumplir sueños televisivos a nuestros lectores. Nos llegaron peticiones de todo tipo: aparecer en un capítulo de ‘La que se avecina’, pasar un día en una redacción de informativos, ir como público a ‘La Ruleta’ y hasta tirarse en paracaídas con Cristina Pedroche. Y, por supuesto, llegaron varios mails pidiendo conocer al famoso Duque. Pero hubo una que nos llamó la atención.

El actor desde los ojos de una fan

Carmen ya no era una adolescente ni tenía la casa empapelada de posters del actor. Era una treintañera que trabajaba como informática y, como muchas otras, se había quedado prendada de aquel narcotraficante de voz ronca capaz de jugárselo todo por amor. Ella misma estaba sorprendida con lo infantil de su situación: “Parezco una quinceañera comprándome todas las revistas que hablan de él”. Y según ella, la mejor manera de retomar su “vida de adulta” era conociéndolo y así se le caería el mito…

...qué equivocada estaba…

Viajó desde Valencia a Madrid y con ella nos fuimos a los estudios de Bambú en los que ruedan ‘Velvet’. Se había pedido tres días de fiesta en el trabajo: uno antes para prepararse, el día de la visita y el siguiente para digerir lo vivido. "Cuando se hacen locuras, se tienen que hacer bien", nos confesaba con una risa nerviosa.

La primera (y única) decepción

Antes de entrar a los estudios, se acercó una de las productoras a advertirnos del planning del día:

- “Miguel Ángel está muy ocupado hoy, vamos muy mal de tiempo en el rodaje (algo que siempre dicen) y casi no os va a poder atender”. - Primera decepción. - “Como mucho podréis entrar a su camerino y saludarle, porque tiene que estar…”

Y antes de que ella acabara la frase oímos:

- “¡Buenos días a todas!”

Nos giramos incrédulas y… un esplendoroso Miguel Ángel Silvestre bajaba las famosas escaleras de las Galerías Velvet, trajeado y con gafas de sol. Acompañado de una sonrisa que poco tenía que ver con lo agobiado que nos habían transmitido que estaba. Repartió besos a todas las visitas, y se fundió en una abrazo con su fan “adulta” al saber que venía desde Valencia solo para conocerle. Nos había pillado por sorpresa y estábamos atónitas sin dejar de mirarle. Sí, es tan imponente como parece en televisión.

- “¿Queréis que os haga de guía por los escenarios?”- Nos preguntó, mientras la productora le recordaba que tenía que grabar y él la tranquilizaba: - “Tengo tiempo, no te preocupes”.

Dicho y hecho. El actor de moda, el mito de muchas (no tan) adolescentes, el intérprete que pronto iba a dar el salto a Estados Unidos, sacaba tiempo de dónde no lo tenía para contentar a una seguidora.

Nos enseñó cómo rodaban, los escenarios, lo que veía y lo que no veía el público, los rincones dónde ensayaban y hasta los vestidos que más le gustaban de la serie. Si nos quedábamos atrás grabando, él frenaba para esperarnos. Si Carmen le pedía una foto en algún lugar emblemático, él le abrazaba y posaba junto a ella.

Siempre con una radiante sonrisa, tan típica de los actores pero que en él se notaba franca y espontanea.

Nos despiertan del "sueño"

Tuvimos un guía de lujo hasta que vinieron a recordarle que en breve grababa una escena.

- “Me falta mostrarles la habitación de arriba”
- Miguel, no tienes tiempo

Y así nos despedíamos del actor que, mientras se alejaba seguía haciendo bromas y agradeciéndonos la visita. Cuando desapareció, nos miramos todos los allí presentes con cara de incredulidad y satisfacción. Además, tras aquella ruta, nos íbamos acompañados de esa radiante sonrisa parecía que habíamos heredado esa radiante sonrisa, tan propia de los actores, pero que espontanea

Desde luego, el objetivo con el que había venido Carmen no estaba cumplido: no se le había caído el mito, más bien todo lo contrario. “Parece que ha sido un sueño”, decía en el camino de vuelta. Y es que, aunque el actor se esforzaba porque le trataramos como a uno más, eso divinizaba aún más a la serie y a su protagonista. Es uno de esos (pocos) actores que cuidan y aprecian a sus seguidores, tanto o más que a su trabajo.

Por eso Miguel Ángel Silvestre es mejor que un simple Duque. Desde luego, sigue teniendo el atractivo de aquel personaje, pero también ha adquirido lo elegante y caballeroso de Alberto Márquez en ‘Velvet’, lo humano de Lito en ‘Sense8’ y seguramente seguirá absorbiendo lo mejor de cada uno de sus papeles. Algo que alaban hasta sus compañeros de rodaje (y eso pasa en contadas ocasiones).

Así se comporta Miguel Ángel Silvestre con sus fans:

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Miguel Ángel Silvestre en 'Sense 8'

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El reencuentro con Amaia Salamanca en 'Velvet'

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