Balance de temporada Francesco Boserman: "La producción externa mejora el producto"

Hoy, las opiniones de Francesco Boserman, vicepresidente de Europroducciones

Coincidiendo con el final de la temporada 2004/05, Vertele ha consultado a los directivos de las principales productoras y consultoras del país, a quienes nosotros consideramos los auténticos “sabios de la tele”, sobre los grandes temas que han marcado el debate televisivo en este curso.

Hoy, las opiniones de Francesco Boserman, vicepresidente de Europroducciones:


1. Academia de Televisión (ATV):
¿Se siente representado por la Academia de Televisión? ¿Cuál cree que debería ser el futuro de esta institución?

La ATV nació en su día, bajo los mejores auspicios. Se suponía que iba a ser la voz de los profesionales del Medio en la Administración Pública y un referente cualificado para todas las decisiones que se iban a tomar en la necesaria remodelación del sector audiovisual. Reconociendo que la tarea no es fácil y a distancia de varios años de su fundación, el balance es francamente pobre. La impresión que tengo es que con los distintos Gobiernos y en todos estos años, a parte de una fotografía en la escalera de la Moncloa y alguna que otra reunión acabada con buena palabras, las diferentes directivas de la ATV no han sabido conseguir para la Academia el prestigio -que muchos académicos tienen individualmente- y la consideración necesaria para ser referente obligado en las trascendentales decisiones que los Gobiernos han tomado a cerca del sector audiovisual.

Quizás algunos profesionales, más o menos en la sombra, han sabido influir en las diferentes decisiones que se han tomado a lo largo de estos años, pero, desde luego, si lo han hecho, ha sido sólo mirando el interés personal y nunca el general. A lo mejor la Academia necesitaba de uno de estos avispados Richelieu de la Televisión, aunque me temo que o no hubieran aceptado el cargo o en caso contrario hubieran transformado la Academia en un coto privado de caza. Por consiguiente, siguiendo como socio en la Academia, no puedo esconder la profunda decepción que me produce ser parte de la gran oportunidad que los profesionales de la televisión han perdido en estos años. Espero que los nuevos profesionales que se incorporarán en el futuro sepan hacerlo mejor que nosotros.

2. Regulación de contenidos televisivos: ¿Defiende la creación de un Consejo Audiovisual estatal (con o sin poder sancionador) o prefiere la autorregulación?

Todo depende de la función de este Consejo Audiovisual. Soy contrario a toda forma de control sobre los contenidos. Es el criterio de los programadores, refrendado por el público, el que tiene que decidir qué es o no apropiado emitir. Si por el contrario su función es la de sancionar a las cadenas por incumplimiento de alguna norma o ley especifica del sector, hay que decir que, en estos años, en Europa y en España, se han aprobado una serie de leyes y normas que, disfrazadas bajo el interés general del público, en realidad se debían a la necesidad de los diferentes Gobiernos de ejercer algún tipo de control sobre el negocio del sector audiovisual. Mucho peor es cuando la ley es el fruto, como en el caso de la ley de la contraprogramación, de la presión de la prensa especializada. En definitiva no lo creo necesario ni para el sector ni para el público.


3. “Telebasura”:
¿Qué opina sobre el debate de la “telebasura”?

Me parece un debate inútil que esconde mucha hipocresía. Me pregunto por qué siempre se hace la misma pregunta. La conclusión es porque no existe una sola respuesta; hay múltiples opiniones ligadas solo a la percepción subjetiva del problema. Creo que, si como Telebasura se quiere definir lo que molesta al televidente, él mismo es el que tiene la opción de rechazar tal programa. Sin embargo, si lo que molesta es la posibilidad de que un menor acceda a contenidos que consideramos no aptos para su edad, entonces el problema es mucho más complejo. Hay que decir que no sólo los programas de televisión pueden ser puestos en tela de juicio, sino también los telediarios, los periódicos, el cine y un largo etcétera.

Me refiero, concretamente, a toda imagen, situación o comportamiento que por su naturaleza, pueda producir en el menor una influencia negativa en su formación. Entonces tendremos la Periódicobasura, la Cinebasura etcétera, etcétera. También hay que tener cuidado con el criterio para establecer qué es o no es aconsejable para un menor. Es evidente que tal criterio esta totalmente condicionado por el momento y el entorno sociocultural en que se vive. Valga de ejemplo el como enseñar un bikini en los años ‘20 hubiera sido un escándalo.

En definitiva, sigo creyendo que cada cual tiene el derecho de ejercer su propia censura y que los padres tienen la difícil tarea de seleccionar, según su criterio, los contenidos aptos o permitidos para sus hijos. En definitiva lo que para unos es Telebasura a lo mejor para otros no lo es. Esto nos lleva a un callejón sin salida. No existe y nunca existirá un concepto universalmente aceptado. Por tanto, lo mejor que podemos hacer es delegar en el criterio de cada uno. Recordemos que LA TELEVISION es un electrodoméstico, SE PUEDE ENCENDER Y APAGAR.


4. Protección infantil:
¿Ha solucionado el problema de la “telebasura” en horario infantil el Código de Autorregulación firmado por Gobierno y cadenas en diciembre de 2004?

Como se podía prever, NO. El problema de fondo es que la televisión comercial es un negocio y como tal está sujeto a un único objetivo: el beneficio. Para conseguirlo hay que conseguir audiencia y para eso los programadores a menudo no tienen otra opción que emitir programas para el público que mayoritariamente está delante de la televisión en ese momento, casi siempre un público adulto. Los contenidos de los programas son, inevitablemente, para ellos.

El Código de Autorregulación es la típica solución política, más de imagen que otra cosa, que no puede resolver NADA. Otra cosa es TVE. Como televisión pública que es, quizás debería tener franjas de programa dedicadas a un público infantil. Pero también TVE depende de los ingresos por publicidad, con lo que sigue más o menos la misma lógica empresarial de las televisiones comerciales. Al final, los únicos que realmente pueden vigilar los contenidos a los que pueden acceder los menores son los padres.


5. Manipulación informativa:
¿Había más manipulación informativa en TVE cuando gobernaba el PP o ahora que gobierna el PSOE?

Creo que la pregunta sobre si hay MÁS o MENOS manipulación en los telediarios no afronta la cuestión. Es como preguntar si una comida está más o menos podrida. El verdadero problema es cómo evitar que los diferentes gobiernos manipulen, MÁS o MENOS, los informativos. Sinceramente no sé que contestar. Creo que nunca un Gobierno renunciará a la posibilidad que el poder le otorga de manejar la información.

6. Futuro de TVE: ¿Le parece acertado el dictamen del Comité de Sabios para la reforma de RTVE que va a aplicar el Gobierno?

Ya sólo lo de SABIOS me resulta casi utópico. En una sociedad donde los intereses económicos priman sobre todo; donde la política tiene como único objetivo el mantenimiento de los partidos en el poder olvidando el interés del ciudadano; donde las Lobbies son siempre más poderosos, me resulta difícil imaginar la existencia de Sabios. Quizás hombres cultos, intelectuales, inteligentes, grandes expertos, pero Sabios...

El dictamen ha generado muchas polémicas, seguramente porque es poco concreto e innovador; hasta con opiniones discordantes en el mismo Comité.
Desde luego me ha parecido más una necesidad y una coartada del Gobierno para justificar políticamente las inevitables decisiones que tiene que tomar con respecto a RTVE, que una aportación concreta para solucionar problemas.

7. Más televisiones en abierto: ¿Cómo afectará al sector la concesión por parte del Gobierno de nuevas licencias analógicas (entre ellas la de Canal Plus en abierto) y la futura transición a la TDT?

Es casi inevitable pensar que el actual Gobierno no tenga como prioridad la transición a la TDT. Al conceder nuevas licencias de televisión analógica, el Gobierno hace suponer que concederá, a los nuevos operadores, los años suficientes para amortizar las grandes inversiones que estos deberán hacer para competir en este mercado antes del famoso apagón analógico.
Por lo tanto, tendremos analógico para rato.


8. Asociaciones de espectadores:
¿Son creíbles las asociaciones de telespectadores en España? ¿Deben las cadenas hacerles caso?

No, no son creíbles. Esto es porque sus directivos más que representar al espectador, representan, como muy a menudo pasa en esto tipo de asociaciones, a ellos mismos, Creo que la mayoría de los espectadores no saben ni quien ha elegido a sus supuestos representantes ni sus nombres.


9. Contraprogramación:
¿Se deben endurecer las multas a las televisiones por contraprogramar, o por el contrario, debería darse más libertad a las cadenas para que puedan modificar cómodamente sus parrillas de acuerdo a los gustos de la audiencia?

La ley de la contraprogramación es sencillamente un disparate.
Creo que en el mundo no existe ningún espectador preocupado si tan solo un día antes le han cambiado la programación. Esta ley, como ya he dicho, responde exclusivamente a los intereses de la poderosa Lobby Europea de este tipo de prensa.

10. Producción propia/externa: ¿Deben las cadenas abrir la cuota de pantalla a las productoras independientes o apostar más por la producción con recursos propios?

Como productor es inevitable que insista en la producción externa. La cuestión es que los creativos, los directores y muy a menudo los artistas que existen en España están de una manera u otra vinculados con las productoras, por lo tanto me resulta sencillamente complicado imaginar una producción sin ellas.

Las productoras, desde el nacimiento de la TV comercial, han contribuido de manera decisiva a desarrollar una industria que antes no existía. Y quisiera hacer una sola consideración: nunca se ha producido, en este periodo, internamente en las cadenas un producto de GRAN ÉXITO. Las cadenas, normalmente, están preocupadas de sus resultados económicos. Para conseguirlos organizan una parrilla de programas y están pendientes del share que les proporcionará mejores o peores ingresos publicitarios. Miran a la competencia, saben que quieren un cierto tipo de contenido, pero son las productoras las que les llevan a casa el catalogo para poder elegir.

Soy también favorable a la producción externa porque, además, genera competencia y mejora los productos. Para comprender el continuo examen al que se somete una productora, basta con ver qué sucede si el producto en emisión no consigue los resultados esperados por la cadena. Si es de producción interna, se mantiene en parrilla todo el tiempo necesario para intentar reflotarlo; si por el contrario es de producción externa, se retira algunas veces fulminantemente y penalizando económicamente al productor.

A margen de este tema, en este momento, se esta abriendo otro gran debate a cerca de cuando una productora se considera INDEPENDIENTE o NO. ¿Una productora se debe considerar INDEPENDIENTE cuando no está vinculada directa o indirectamente con ninguna cadena? Y si la productora en cuestión, aún estando ligada accionarialmente con una cadena, produce para OTRA con la que no tiene ningún vinculo, ¿se TRASFORMA en este caso en INDEPENDIENTE? Aquí está servida la polémica.


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En Vertele queremos seguir trabajando en la misma línea que nos ha convertido en el punto de encuentro de toda la industria de televisión, implicando cada vez más a los profesionales que nos siguen regularmente (personalidades, directivos de cadenas, productoras, consultoras, asociaciones, etcétera). Por ello, animamos a todos los profesionales relacionados directamente con el medio a que nos envíen sus reflexiones sobre estas cuestiones o cualquier otro debate que suscite en el futuro el mundo de la televisión a la dirección mailto:redaccion@vertele.com.

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-Melchor Miralles: "No soy partidario de los Consejos porque abonan la posibilidad de censura"

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