Francia estudia un impuesto electrónico para la TV pública

Para compensar las pérdidas por la supresión de la publicidad

El Gobierno francés estudia la creación de un nuevo impuesto sobre los aparatos electrónicos destinados al gran público para compensar las pérdidas derivadas de la supresión de la publicidad en las cadenas públicas de televisión, según adelanta hoy el diario económico 'Les Echos'.

El pasado 8 de enero, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció su intención de eliminar la publicidad de las televisiones públicas y compensar la medida gravando con una tasa a las emisoras privadas.

Desde entonces, el Gobierno baraja una nueva fuente de financiación para compensar las pérdidas y, según 'Les Echos', se trataría de establecer una tasa sobre televisores, ordenadores personales y teléfonos móviles.

La cifra de negocios del sector gira en torno a los 17.000 millones de euros y un impuesto sobre el precio de venta de entre el 1% y el 2% le generaría al Estado entre 170 y 340 millones de euros.

Como la mayoría de los industriales del sector son asiáticos, el Gobierno cree que la medida no debería ser demasiado impopular o, en todo caso, no tanto como la idea inicialmente sugerida por Sarkozy de hacer pagar toda la factura a las cadenas privadas y los operadores de telefonía.

El primer ministro francés, François Fillon, baraja otras fuentes de financiación, y el pasado domingo sugirió en RTL que las radios privadas podrían ser igualmente objeto de la medida porque, finalmente, se ha decidido también retirar la publicidad de la cadena Radio France.

Queja de los fabricantes

El Gobierno tiene que convencer ahora a los fabricantes de la iniciativa, teniendo en cuenta que los discos duros ya están gravados por un canon por copia privada y que todos los productos electrónicos soportan una ecotasa. De momento, los fabricantes han puesto el grito en el cielo.

"No entiendo cómo el Gobierno puede contemplar una nueva sangría cuando nuestros productos sufren la tasa por copia privada y por la ecotasa", se quejó Bernard Heger, delegado general del Sindicato de industriales de materiales audiovisuales electrónicos (Simavelec).

Al final, será el consumidor final quien termine pagando esta nueva tasa porque se repercutirá en el precio final de venta. Así, un televisor o un ordenador que ahora cuesta 1.000 euros podría incrementar su precio entre 10 y 20 euros, a lo que hay que añadir el IVA y el margen del distribuidor.

Por otro lado, según 'Le Figaro', el ministerio de Economía trabaja en una tasa sobre la publicidad que tiene soportes distintos a los de los medios, como los folletos en los buzones, que supondría 20 millones de euros.

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