Crónica jueves GH: Happy end y fundido en negro

Mientras el dramaturgo Fernando Arrabal formulaba la teoría en La noche abierta (“va siendo hora que dejemos de odiar, de rencores”) en la noche de expulsión de Guadalix pasaron a la práctica. Ness tuvo un accidentado reencuentro con su pareja y GH entornó su ojo temporalmente para regocijo del binomio Kiko-Patricia.

Lucha sin cuartel entre La Primera y Telecinco. El empate técnico entre estas dos cadenas en la noche de los jueves va camino de convertirse en una tradición. Gran Hermano se quedó a 128.000 espectadores de los seis millones mientras que Cuéntame como pasó los superó (6.269.000). Sin embargo, si acudimos al share, comprobamos como el reality show, con un 36,1%, batió a las desventuras de la familia Alcántara (35,7 % share). Antena 3, por su parte, nada pudo hacer con la película Pánico en el hielo, que registró 1.571.000 televidentes y 10,4% de cuota de pantalla.

Unos minutos antes de las once de la noche, Navarro desvelaba que el eliminado era Andrés. El afectado lo recibió con un bramido de alegría y se apresuró a dejar la casa. Lo cierto es que su mente estaba fuera desde hacía quince días. El gallego comenzó su show nada más salir, pero le falta simpatía, talento e ingenio y le sobra vanidad. Tras la pantomima con las chicas de Confianza Ciega y unas drag queen desatadas supimos que su pareja, Kamya, había escrito un diario cuya publicación convertiría en marginales las ventas del firmado por Bridget Jones. También nos enteramos del apelativo cariñoso que aplica a Ness: “Bodololo”. Creo que cualquiera es más sugestivo que el legendario “Rosebud”.

Patricia no olvidó su tabla diaria de lágrimas de cocodrilo. Parece que la visión de sus familiares en la lejanía fue la causante. Pero ahí acabaron las penas para la sevillana. Le esperaban 24 horas en la suite junto a Kiko, vestido de “men in black” para la ocasión. Para sorpresa de la pareja, la estancia parecía haber sido decorada por un ejercito de Barbies. Un mundo rosa que les hizo sentirse Richard Gere y Julia Roberts. Y un último regalo: una hora sin cámaras. ¿Cómo? ¿Renuncia GH a su ley suprema? ¿Adiós al vouyerismo televisado? Falsa alarma. Las cámaras estuvieron apagadas, los micrófonos no.

En el estudio algunos temas se iban cerrando. Presenciamos la agria discusión en el locutorio entre Patricia y Elba o como Óscar desmonta su condición de caballero contando a sus compañeros el asunto con Candi. Raquel y Pepe Navarro presentaron su candidatura como padrinos del futuro enlace. El presentador luce sin rubor un regalo de la madre de Patricia, un medallón de la cofradía del "Santo Share" y nos enteramos que a Óscar le espera el amor a este lado del espejo.

En esto llega el Sandokan de Benidorm de lo más crecido. Ness, que fue votado para abandonar el concurso por un 58% de los telespectadores, habló y habló, y parecía que Telecinco había adelantado la emisión de La amenaza fantasma. Las perlas no paraban de manar de su boca, que si “ya dije que conmigo la audiencia estaba asegurada”, “hice dos llamadas durante el viaje a México”, que “me gusta tontear hasta el límite” o “si alguien me hiciera lo que yo he hecho, no perdonaría”.

La duda hizo acto de presencia en su ánimo cuando llamó al móvil de Kamya, aislada en plan talk-show, y no lo cogió. Tras la visión del pertinente vídeo, el gallego pronunció un “me he pasado un poquillo, bueno... bastante” y comenzó a pensar que había sido abandonado. Por medio de la técnica del falso final retransmitido, Ness creyó que el espacio había terminado y bajó sus defensas. Fue entonces cuando irrumpió en el estudio “su negrita” y la pareja se fundió en un beso apasionado, imagen sobre la que Navarro se despidió con un “a eso nos dedicamos, a contar historias”.

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