Crónica fin de semana GH: Un cuadro clínico preocupante

Habría que decir que están para que los encierren, pero es que ya lo están... Los desordenes psicológicos, alteraciones de la personalidad y desvaríos están a la orden del día entre los nominados de Gran Hermano

Los habitantes de la casa nominados ya ven en el horizonte la expulsión y su comportamiento se asemeja al historial clínico de Jim Carrey. Carol ha adoptado la paranoia que ya sufriera en su día Raquel: se siente perseguida por las cámaras. Cierto, pero debería saber que eso sucede desde hace más de 50 días. Para rematar, ahora se dedica a esconder vasos de leche por los armarios para evitar que nadie se los beba.

Elba, por su parte, sufre identidad múltiple. Cuando no imita a la Bruja Lola se mete en la piel de Jacinto. La barcelonesa parece poseer el don que adorna a la pitonisa, porque está convencida que ella será la expulsada el próximo jueves. Eso sí, continúa con su grito de guerra: “Paso de todo”.

Menos mal, porque Kiko, en el diván del confesionario, aseguró que “Elba, la pobrecilla, tiene problemas de comunicación”. Patricia tampoco quedó exenta de la epidemia. Durante una partida de naipes volvió a usar esa expresión que tanto le gusta, vamos, que mandó a Javito a ...

Camisetas de fuerza

El trastorno a Jorge le sobrevino cuando GH pidió a los concursantes que pasaran por el confesionario para leer las dedicatorias que les habían escrito sus compañeros. El gaditano, en pleno arrebato y al borde del colapso gravitatorio, se quejó de la imposición alegando que era algo personal. Más tarde aseguró que aquel detalle “me toca la moral”. Elba y Carol fueron a consolarle y concluyeron que Jorge “está agobiado”.

El incidente reseñado se produjo cuando los habitantes de la casa usaron los bolígrafos destinados a la escritura de guiones para hacer las dedicatorias. A quien más quien menos le chirría el hecho de que un boli pueda estar prohibido, suena a estado policial represor al estilo del mundo que imaginó Bradbury en “Fahrenheit 451”.

Candi, un caso indiscutible de síndrome de Estocolmo, pidió disculpas al GH por el uso indebido de los instrumentos de escritura. Jorge, una vez superada su crisis, también volvió al confesionario para “pedir disculpas por la forma”, nada dijo del fondo.

Lo cierto es que las dedicatorias eran de carpeta de colegiales con picores. No tiene desperdicio pero sí mucho morbo la que Elba dedicó a su odiada Patricia: “Para la sevillana con más gracia”. La barcelonesa, sin embargo, no permitió que su camiseta fuera mancillada porque no quería que ciertas personas escribieran “cosas que no sienten”, a lo que añadió: “se me ha hecho mucho daño dentro de esta casa”.

Por lo que a la prueba de la televisión se refiere, parece que no tendrán problemas en superarla. El talk show que prepararon siguió los parámetros marcados por El Diario de Patricia (drag-queen incluídas) y lo presentó, como es lógico, Patricia. Kiko, que demostró conocer la jerga televisiva, reventó “shares” y “ratings” con su late night: Esta noche cruzamos el Manzanares. Al trasunto de Sardá le acompañaron personajes que respondían al nombre de Coto Privado de Caza o Yola voy a reventar. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia.



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