Crónica lunes GH: Como la trucha al trucho

A los nuevamente enamorados Kiko y Patricia el destino les puede jugar una mala pasada porque hoy es día de expulsión. También de nominaciones, pero los insectos no estarán entre los seleccionables a pesar de que se han convertido en protagonistas de las últimas horas

“¿Lo mío con Patricia? Viento en popa a toda vela”. Eso dijo Kiko hace unas horas en el confesionario, curiosamente lo mismo que el capitán del Titánic en su primer trayecto transoceánico. Nuestro Espronceda continuó: “Si ha funcionado dentro, fuera irá bien”. Y, mientras sus ojillos brillan como los de Macaulay Culkin en Sólo en Casa, añadió: “Estoy feliz, todo vuelve a su cauce”.

Con el calor, la explosión demográfica de los insectos es un hecho y está afectando a los nervios de los concursantes. Si Europa quiere cerrar sus fronteras a otros seres humanos, los habitantes de la casa se niegan compartir su hábitat con otras modalidades de fauna. Kiko, crecido, ha decidido erigirse como el Harry, el sucio de la casa. Aunque, viendo sus maneras, sería más adecuado trazar similitudes con Vivancos.

Durante la cena del domingo una polilla osó sobrevolar su espacio aéreo, situación que llevó al pánico a Patricia. A Kiko le faltó tiempo para vestir la armadura de caballero andante y, como San Jorge ante el dragón, batirse en desigual combate con la fiera. Ha nacido un desfacedor de entuertos de dimensiones épicas.

De nuevo sus servicios fueron requeridos cuando Candi descubrió a un polizón en sus aposentos. Tras vaciar medio bote de insecticida sobre el insecto volador y practicar unos movimientos a lo Coral Bistuer, la granadina llamó a Kiko. Bien poco pudo hacer el madrileño ante la agonía del B-52, tan sólo la selló vaciando el insecticida restante al grito de “pedazo de bicho”. En la próxima Cumbre del Clima van a poner una vela negra estos dos.

Y mientras las emisiones indiscriminadas de CO2 logran que Guadalix tenga su propio agujero de la capa de ozono, los concursantes capean el temporal que supone la prueba. Han escrito un cuento, han creado un mural con ceras y spray y han puesto letra a una canción. Colorín, colorado, más de dos mil niños apadrinados. Moraleja: prueba superada.

Reivindicaciones

En vísperas de una huelga general, una de reivindicaciones que parecen salidas de la época de la Revolución Industrial: Óscar y Jorge piden mascarillas para poder limpiar la zona de animales sin sentir desmayos y arcadas debidas al olor.

Ayer contábamos que Kiko, como “un profeta bíblico ante una multitud, se puso solemne y pronunció unas palabras que produjeron un escalofrío entre los presentes al anunciar que estaba resuelto limpiar el baño. Y abandonando su habitual posición horizontal se dirigió al encuentro de su destino”. En la moviola detectamos nuevos detalles: su indumentaria arreglada pero informal (como si fregara Arturo Fernández) o su estilazo hockey sobre hielo para que todos se percataran de que estaba entregado a la causa.

Kiko negó tres veces cuando Óscar le acusó de gandul, pero vio las orejas al lobo de la expulsión y al final del día el manchego reconoció su entrega con un “hoy te has portado, Kiko” con un tono que más bien parecía decir “a buenas horas, mangas verdes”.

Un último apunte, y es que después de ver sexo en la piscina en GH Francia, amor gay en el británico, amazonas desatadas en el de Argentina, grabación de películas porno entre los concursantes suecos y bacanales holandesas que harían sonrojar a Larry Flint llegamos a la conclusión de que lo de GH España es una convención de scouts con varicela.


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