Ensayo Gustavo Bueno defiende la televisión en su último libro

En Televisión: Apariencia y verdad, el filósofo se rebela contra los intelectuales que desprecian el medio televisivo.

En contraste con el alud de críticas que recibe diariamente la televisión, Gustavo Bueno, catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Oviedo, rompe una lanza a favor de la pequeña pantalla en su último libro Televisión: Apariencia y verdad -Gedisa Editorial-.

El autor de El animal divino acusa a los intelectuales de aborrecer la televisión por pura ignorancia. “¿Cómo pueden estar mirando para otro lado cuando hay 15 ó 20 millones de españoles viendo la tele?”, declara el escritor en una entrevista publicada el pasado 12 de noviembre por el diario El Mundo.

Para Gustavo Bueno, “en un régimen de televisión libre, de múltiples canales opcionales”, el único responsable de la televisión que tenemos es la audiencia. Sin embargo, el término que se utiliza normalmente para designar a la televisión de mala calidad, la “telebasura”, es para el filósofo un concepto relativo, ya que para él “es más basura la información sobre bolsa que Tómbola”.

El autor del materialismo filosófico ha detacado los posibles efectos positivos de la caja tonta en la sociedad actual: “En las aldeas, ha liberado a la gente de un tipo de vida aldeana, ha sacado a la gente del idiotismo propio de la aldea. En la ciudad, la televisión ha conseguido subir a los que están abajo y bajar a los que están arriba.”

Televisión: Apariencia y verdad forma parte de la colección Estudios de Televisión, de la editorial Gedisa, que incluye otros ejemplares como La televisión económica de Enrique Bustamante o Los ejercicios de ver de José Martín-Barbero y Germán Rey.

Gustavo Bueno:

Gustavo Bueno, autor de la doctrina del materialismo filosófico, nació en 1924 en Santo Domingo de la Calzada -La Rioja, ciudad que le nombró Hijo Predilecto en 1997-.

Tras estudiar en las Universidades de Zaragoza y Madrid, realizó su tesis doctoral como becario del CSIC, para obtener después, en 1949, una cátedra de Enseñanza Media en el Instituto Lucía de Medrano de Salamanca. En 1960 se establece de forma definitiva en Asturias, donde ejerce como catedrático en la Universidad de Oviedo, institución en la que colabora hasta 1998.


Director de la revista El Basílico, entre sus obras más importantes cabe destacar Ensayos materialistas, Teoría del cierre categorial, El animal divino, El sentido de la vida, y El mito de la cultura.

En la actualidad desarrolla su labor en la Fundación que lleva su nombre y tiene su sede en Oviedo, ciudad que le nombró en 1995 Hijo Adoptivo. Asimismo, ha intervenido varias veces en debates o entrevistas de televisión.

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