Gran Hermano Houston Houston, nos quedamos sin comida

Las neuronas de estos concursantes se han ido fundiendo poco a poco estos días. Demasiados conocimientos para mentes tan preclaras los ha dejado extenuados y sin comida

¿Están los guionistas de Gran Hermano de huelga? ¿O quizá las cabezas pensantes estén disfrutando del puente de San Isidro? Si alguien se siente alumbrado por una de las tres musas que sepa que el concurso busca nuevas pruebas en su página oficial. ¿Ha tocado fondo la organización con las pruebas? Pues no. Podría ser peor. Por ejemplo un maratón de 24 horas seguidas de parchís. Seguro que no habría protestas.

Pero de momento los chicos tienen que bregar con varios suspensos (ver vídeo)a los que harán frente en la recuperación con la educación física. Los habitantes se han enfrentado con desiguales resultados a las Matemáticas, Historia del Arte (ver a
Fran en la lección)y Literatura. Y el consumo de tanta cultura ha hecho mella en sus sistemas digestivos y neuronales sobre todo. Resultado, no hay comida y no hay tabaco. Falla la concentración y cunde la desgana. Nada nuevo.

Pero también aparece un nuevo síntoma que debería ser incluido en los manuales de medicina. Se describe como un impulso repentino a agarrar un cubilete, un dado, decir entre dientes vamos, vamos y saltar de alegría si se saca un seis. Exacto, se trata del parchís.

En esta edición del Gran Hermano el que se aburre es porque quiere. Porque cuando se les ve resoplar de cansancio en el sofá, nada mejor que el juego de las cábalas. Por ejemplo, los habitantes del Gran Hermano se han quedado sin bolsas de basura. Así que todos a hacer conjeturas sobre dónde arrojarán los desperdicios ¿Habrá suplemento alimenticio para las gallinas? ¿Crecerá el césped a velocidades desmesuradas estos días? ¿Recibirá el público que está fuera de la casa con megáfono en ristre una serie de ristras de patata y de paquetes de pasta? ¿O es que los bajos de la cama son inconmensurablemente grandes? Lo dicho, el que se aburre es porque quiere. La imaginación al poder.

En el fondo esta organización trata a papo de rey a los concursantes. ¿Qué Emilio y Eva hacen un mes de casados? Pues una chocolatina de regalo. ¿Que aburren a las piedras e incluso estén pensando en cambiar el parchís por las cartas? Pues se les hace una fiesta. Por aquello del desgaste neuronal. Pero el tiro le salió por la culata a la organización y el resultado fue una de las celebraciones más patéticas que se recuerdan, plagada de bostezos.

He soñado con Eva

Y como la cosa va de sueños, ahora le toca el turno a Alonso, que dice que ha soñado con Eva (ver vídeo). Cuidado chaval, que Emilio está ahí a la que salta. “No pasa nada cariño, que yo también sueño muchas veces con Ángel”, gracias Eva por arreglarlo. De cualquier manera la rabieta de Emilio parece que ha provocado que Alonso tenga claro su segundo nominado.

Parece que el alto coeficiente intelectual que habita en algunos concursantes nos los ha descubierto como unos grandes etólogos animales. Emilio, Kaiet y Ángel creen que la perra está un poco loca. Gran diagnóstico sí señor. Incluso el vasco no descarta tirarla a la piscina o estamparla contra la pared. No es de extrañar el comportamiento de la perra. Cualquiera se volvería loco encerrado en esa casa con la ropa en la bañera, sin bolsas de basura y como única fuente de diversión el parchís. Algunos espectadores ya empiezan a sufrir también síntomas de locura cada vez que intentan entresacar algo de provecho de este programa. Habrá que preguntar también a los que se dedican a realizar los resúmenes si no se estarán volviendo un poco majaras.

Más vídeos y noticias en el especial Gran Hermano elaborado por Latino Televisión.



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