Gran Hermano Hoy he soñado con Ángel

Haya paz. Los recién casados han firmado un pacto de no-agresión para esta semana. Mientras tanto la organización crea cizaña entre los concursantes

Quizá sean los dos conscientes de que sus dimes y diretes cansan a todo el mundo. Por ello han decidido hacer una tregua. Mala cosa para Emilio. Si ahora no puede alzar la voz o sentirse ofendido por su mujer, ¿cómo se las arreglará para llamar la atención? Porque los niños pequeños tienen más recursos que el de Madrid.

Para hacer algo más divertido este “experimento sociológico”, siempre queda apostar por la duración de esta tregua. Y con confidencias como la de Eva, este pacto puede durar menos que una tarta a la puerta de un colegio. “He soñado con Ángel”, le confesó la de Palma a Karola (ver vídeo), quien por cierto, se ve ya con un pie fuera de la casa. Un diez para el realizador por mostrar el incrédulo rostro de Emilio en ese momento.

La organización busca una pareja a marchas forzadas. Y detrás de los cristales del confesionario se urde una trama oscura. Los concursantes andan molestos. Y es que no son tan buenos actores como para disimular que en el confesionario les están presionando con algo. Pero poco se puede saber, porque antes de que cualquiera haga un comentario, vuelven a aparecer en pantalla unos viejos conocidos. La pecera o la piscina.

Lo poco que se ha podido filtrar es que Alonso recibe presiones por su relación con Mari. Aunque más fuerte ha sido lo de Ángel y Kaiet. Al parecer su amistad podría ser malinterpretada y han tenido que dar explicaciones a la organización. Y poco más se pudo saber, porque una leve insinuación de los concursantes acerca de lo que sucedía en el confesionario fue cortada de inmediato.

Mientras tanto el resto de las parejas viven días tormentosos: Kaiet gruñe a Karola. Lo de Ángel y Sabrina es más una incógnita. Los resúmenes de Telecinco insisten en que sólo son amigos (ver vídeo). Duermen juntos. Y no se puede saber mucho más, ya que estos dos hablan casi por señas.

Hoy toca prueba

Jornada -atención al adjetivo- interesante. Hoy deberán superar la prueba del lejano oeste. Aunque tal cómo han sido los entrenamientos estos días, los concursantes dan ya todo por perdido. Pero ha habido que soportar los entrenamientos y los berrinches de algunos porque no querían jugar a los dardos o al toro mecánico. Aunque eso sí, después de cada ensayo caen derrengados.

Y es que la alimentación tan sana que siguen, unida a los excesos alcohólicos y de tabaco, a buen seguro que tiene que hacer mella en el cuerpo de los concursantes. El cansancio de los habitantes del Gran Hermano comienza a rozar límites patológicos. Un internauta señalaba en un foro que los concursantes comienzan a padecer síntomas de alteración de la conciencia, en grado de obnubilación. Los síntomas son tendencia al sopor, adormilamiento, lentitud de movimientos, poca atención, fácilmente distraible y lenguaje con monosílabos.

Crudo, muy crudo lo tiene el Gran Hermano. Tiene una casa con ocho chiquillos que no hacen ni caso a lo que la organización dice. Sin tabaco. Con cansancio crónico. Que antes de hablar cuchichean, como es el caso de Karola, o gruñen, como Kaiet y Alonso. Aunque quien lo tiene muy crudo de veras es el telespectador, al que le quedan todavía cincuenta días.

Más vídeos y noticias en el especial Gran Hermano elaborado por Latino televisión.



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