El País Ideas para televisión

Empar Moliner aporta en "El País" ideas para programas de televisión "inmorales"

SON MUCHOS los directivos de televisión que me escriben preocupados porque no tienen en cartera ningún concurso inmoral para la temporada que viene. Pensando en ellos, he decidido redactar en un plis plas unos bocetos de reality shows para la franja familiar de sus cadenas. Creo que he captado la idea de lo que andan buscando.

1. "Vivo o muerto".

Los concursantes tienen que adivinar si una serie de caras de famosos que aparecen en un panel luminoso pertenecen a seres vivos o muertos: la perra Lassie, Idi Amín Dadá o Yuri Gagarin, por ejemplo. Tras la respuesta afirmativa o negativa del concursante, la azafata le da la vuelta a la fotografía del personaje. En caso de que éste aún esté vivo, en el reverso de su imagen saldrá un corazón rojo y, en caso contrario, una calavera cruzada con dos tibias. El estilo del presentador es muy desenfadado. Si el concursante comete un error gritará: "¡Oooh! Cuánto lo sentimos... Has dicho 'muerto' y ¡aún está vivo...!". Se evitarán los nombres que puedan ser susceptibles de distintas interpretaciones, como el de Jesucristo, Mahoma, etcétera.

2. "La casa de los maîtres".

Se trata de una adaptación de “La casa de tu vida”. En este caso, el ganador es el que consiga ser el maître más perfecto. Cada semana, los concursantes reciben clases de prepotencia, de impasibilidad, etcétera... También son sometidos a distintas pruebas-trampa. Por ejemplo, un cliente les reclama y si ellos acuden enseguida son expulsados al "restaurante pobre". Allí son obligados a servir menús de mediodía a clientes que les humillan con preguntas vejatorias como "¿tienen palillos?" o "¿el flan es de la casa?".

3. "El gran contagio".

Se trata de reclutar a jóvenes sanos y no vacunados que deberán convivir en un laboratorio, donde serán expuestos a la acción de distintos virus. Gana el que consiga contagiarse de más enfermedades.

4. "Sábado, sabadete".

Los presentadores pueden ser los de Noche de fiesta, y el decorado, con unos retoques, también es aprovechable. Cada fin de semana, las cámaras se desplazan a un pueblo de España. En la plaza, los vecinos se sitúan en fila. Las cámaras los enfocan uno por uno, y, desde el plató, el concursante tiene que adivinar cuáles de ellos han copulado esa noche. Después son los propios lugareños quienes confiesan la verdad. En el estudio también hay una sexóloga desenfadada.

5. Entre rejas.

Se trata de una adaptación de Gran Hermano, sólo que en este caso los concursantes pertenecen a la población reclusa. El presentador puede ser Imanol Arias con el look de cuando interpretó a El Lute. El premio, contrariamente a lo que sucede en el concurso original, es salir nominado a la calle. Los presos tienen que ganarse la simpatía del público mostrando sus habilidades en los motines o en la fabricación casera de máquinas de tatuar. Los menos votados serán condenados a participar en una obra de teatro (musical) escrita por el alcaide o a estudiar la carrera de Derecho.

6. "El show de la pared".

En el plató tenemos una pared blanca que ha sido pintada con distintos colores y técnicas que van desde el estucado veneciano al gotelé. Los espectadores ven desde sus casas el proceso de secado, y pueden votar a través del teléfono móvil cuál es el color que más les gusta. Los resultados de las votaciones se emiten durante una gala semanal, donde se expulsa al color menos votado. El programa puede seguirse durante las 24 horas y a través de los resúmenes diarios.

7. "Reeducación".

Éste es un concurso que debe filmarse en un país muy pobre o de régimen totalitario, pero se emitirá para los países ricos. Los ciudadanos deben participar obligatoriamente en el casting, gestionado por el ejército. El formato está ligeramente inspirado en “Operación Triunfo”. Se trata de encerrar a los concursantes en un cuartel y observar si son desafectos al régimen. Para ello, un infiltrado intenta que hablen mal del líder, que confiesen sus creencias religiosas o que caigan en la tentación. El castigo es el habitual. Al gobierno del país, a cambio de ceder los derechos de explotación, se le suministran armas o se le perdona la deuda externa.

Nota: En el caso de los concursos número 1, 3, 4, 5 y 7 yo taparía las palabrotas de los participantes con un pitido. En cuanto al concurso número 3 y al número 6, no son idea mía, por lo que no tengo los derechos. Si están interesados en ellos, sepan que el primero se emite a través del canal UKTV (por Internet). Su nombre es “Watching paint dry”. El número 7, Sick day, es una idea del Channel 4, de la Gran Bretaña. Pueden creerme.

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