Estados Unidos Inventan un robot-corresponsal de guerra capaz de introducirse en pleno campo de batalla

Ante la falta de libertad de movimientos de los reporteros en el conflicto afgano, un ingeniero norteamericano ha creado un androide, provisto de cámara y micrófono, que haría las veces de los profesionales de la información

En el último conflicto bélico entre EE.UU y Afganistán, la censura informativa ha sido y es una constante del día a día, ya que los periodistas y reporteros de guerra tienen totalmente prohibida la entrada a las zonas de combate, imposibilitando así cualquier oportunidad de desempeñar su profesión. De este modo, las noticias que hemos conocido sobre los acontecimientos ocurridos en los puntos calientes procedían de las versiones oficiales del Pentágono o de las fuentes afines al régimen Talibán.

Esta falta de libertad de movimiento a los informadores es, según las Fuerzas del Ejército norteamericano, necesaria para la propia integridad física de los mismos; sin embargo, la explicación no ha dejado satisfechos a muchos de sus ciudadanos. Es el caso de Chris Csikszentmihalyi, ingeniero del Instituto de Tecnología de Massachusetts (M.I.T), quien trabaja actualmente en el proyecto de un nuevo prototipo de robot–corresponsal capaz de introducirse en cualquier área de combate y grabar todo lo que allí acontezca.

Una máquina perfecta controlada por control remoto que, por su diseño y características, sea capaz de hacer las veces de reportero de guerra, como testigo in situ y en directo de la lucha armada. Este revolucionario explorador se nutre de energía solar, tiene 90 cm de largo y 60 cm de ancho y es movido por dos ruedas de 35 cm de diámetro. Posee una pantalla de vídeo y un micrófono colocados en lo alto de una especie de pértiga de 120 cm de altura, lo que le permite entrevistar a cualquier persona que esté de pie. "Es como una teleconferencia sobre ruedas", asegura Csikszentmihalyi.

Las ventajas de este androide, con respecto a un corresponsal de guerra, son que no necesita ni comida ni hacer sus necesidades pero, al mismo tiempo, sí necesita reposar más que una persona normal. La idea de mandar a este robot-reportero a Afganistán es todavía algo poco probable ya que, según su inventor, "esta máquina no es como un gatito al que puedas domesticar, requiere un mantenimiento constante, y el terreno allí no es precisamente fácil; lo bueno sería que los afganos se interesaran por el robot y lo pudieran reparar cuando éste lo necesitara".

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