Cobró 2 millones por su entrevista Lindsay Lohan se confiesa ante Oprah: "Sí, soy adicta al alcohol"

Lindsay Lohan se confiesa ante Oprah: "Sí, soy adicta al alcohol"
Lindsay Lohan se confiesa ante Oprah: "Sí, soy adicta al alcohol"

La actriz se sentó en el programa de la presentadora, donde confesó sus adicciones y aseguró su firme intención de pasar página, tras su sexto ingreso en rehabilitación: "Soy mi peor enemigo, ahora lo sé y lo reconozco". Acaba de estrenar en cines 'The Canyons', de Paul Schrader

Oprah Winfrey ha contado en su programa, Oprah's Next Chapter, con una de las entrevistadas seguidas con más interés por el público. Lindsay Lohan conversó con la presentadora en la emisión del domingo 18 de agosto de la cadena OWN. Allí, la actriz reconoció "ser adicta" al alcohol y haber consumido otras sustancias, según recoge 20 Minutos.

La entrevista tuvo lugar después de un nuevo ingreso de la intérprete, otrora niña prodigio de Disney, en una clínica de desintoxicación para hacer frente al consumo de alcohol y otras sustancias. Lohan percibió dos millones de dólares por esta visita a Oprah, en la que se abrió y expuso los demonios personales que la han acompañado en el último lustro.

Reconoció haber probado la cocaína "10 o 15 veces", pero no cayó en la adicción

"Me aterroriza que me juzguen", confesó la artista, quien dijo también que su adicción al alcohol le abrió "la puerta a otras cosas". La cocaína fue una de esas sustancias estupefacientes que consumió durante su etapa más alocada, aunque quiso aclarar que nunca cayó en la aficción y solo la probó entre "diez y quince veces".

La posesión de cocaína fue el motivo de su ingreso en prisión, allá por 2007. Sin embargo, la actriz no guarda malos recuerdos de su estancia en la cárcel: "A pesar de sentirme feliz con mis adicciones y todo el caos que me rodeaba, inconscientemente parecía estar deseando ingresar en prisión y encontrar algo de paz".

"Soy mi peor enemigo, ahora lo sé y lo reconozco"

"Ahora", en cambio, "solo tomo vitaminas", afirma. Lohan explicó que en este sexto paso por rehabilitación, cambió su manera de afrontar los problemas: "Creo que otras veces no acepté el hecho de que lo único que debía hacer era cerrar la boca y escuchar. En este caso (durante los noventa días en rehabilitación), no estaba peleando en absoluto". Ahora, cuenta con un coach para mantenerse "limpia", y cumple con sus visitas semanales a terapia.

"Soy mi peor enemigo, ahora lo sé", aseguró: "Lo que es caótico para otras personas, para mí es normal". No obstante, recalcó que ya no es "la chica salvaje de estos últimos años, estoy centrada y preparada para demostrar que soy una persona adulta y responsable en la que pueden confiar directores, productores o quien sea".

Acaba de estrenar 'The Canyons' de Paul Schrader

Después de haber triunfado con producciones del sello Disney (Tú a Boston y yo a California, Ponte en mi lugar, Herbie a tope) y de trabajar para directores como Tina Fey (Chicas malas), Robert Altman (El último show) o Emilio Estévez (Bobby), pronto Lohan cayó en una espiral de problemas médicos, toxicomanía y escándalos en la prensa. Todos estos problemas parecieron llevar al traste una prometedora carrera como actriz y también su propia vida.

Convertida en un objeto de mofa, no dudó en reírse de sí misma en Scary Movie 5, al lado de otro díscolo personaje de la fauna hollywoodiense, Charlie Sheen. Precisamente este la invitó a aparecer, nuevamente haciendo de sí misma, en Anger Management, su serie para FX. En televisión, también hizo de sí misma en un capítulo de Glee y encarnó a Liz Taylor en la defenestrada tv-movie Liz & Dick.

Su reciente protagonismo en The Canyons, nueva película de Paul Schrader (guionista de Taxi Driver y director de American Gigoló o Aflicción), sumado a su firme intención de rehabilitarse, podrían servir para hacer tabula rasa y recuperar el rumbo a nivel personal y profesional.

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