Entrevista Vertele Martín Rivas: "Acepté El Don de Alba porque quería hacer de galán joven"

Martín Rivas: "Acepté El Don de Alba porque quería hacer de galán joven"
Martín Rivas: "Acepté El Don de Alba porque quería hacer de galán joven"

Ha vuelto a la televisión, al prime time, gracias al remake de 'Entre Fantasmas'. ¿Cómo lo afronta?

Creo que es un producto especial, distinto en cuanto a propuesta estética, sobre todo para una serie nacional.

Ha estado fuera aprendiendo idiomas y en otros proyectos, ¿qué le ha llevado a aceptar este papel?

Estaba haciendo una obra de teatro, ‘Drácula’, donde interpretaba a Jonathan Harker. Normalmente antes de salir a escena me ponía a estirar en camerinos, me tiraba al suelo, hacía estiramientos, y siempre llegaba Emilio (Gutiérrez Caba) y me decía: “¿qué haces chaval? Levántate, a ver si te vas a ensuciar, que tú tienes que hacer de galán joven. Tienes que salir guapo, compórtate como galán”. A mí eso me hacía mucha gracia. Cuando leí los primeros cinco capítulos de “El don de Alba”, me dije, esto es un ‘galán joven’ interesante de hacer. Y eso fue lo que me llevó a aceptarlo.

¿En qué se diferencia de los otros personajes que ha interpretado?

El tono de la serie. Para mí, a nivel actoral este fue uno de los grandes retos. Creo que la serie es un compendio de distintos géneros. Las historias de los fantasmas van en una línea trágica, son muy potentes; luego está el pilar del melodrama, que envuelve a las historias familiares y al amor de los protagonistas; y después está la comedia que potencialmente es lo que intentaba extraer, tener que interactuar con los que no están, y cómo reaccionar a ello. El espectador tiene más información que los personajes, y de ahí sale la comedia. El personaje no sabe lo que pasa. Entonces a la hora de aunar los tres géneros, nos teníamos que mover en una neutralidad activa que nos permitiese transitar en los tres pilares. Eso era el reto: pasar de la tragedia a la comedia sin que fuera un choque y sin ser repentino e incómodo para la audiencia.

Al igual que Pablo, que parece un médico ingenuo, ¿cómo reaccionaría si un amigo suyo le habla de que ve fantasmas?

No me lo creería. Lo que hace él, pensar esa persona no está cuerda. (risas).

Hace de médico. Tendrá que haberse preparado la terminología, además ya dijo en el pasado que es una persona algo hipocondríaca...

Bueno, ya no me descubro enfermedades africanas ni de tiempos medievales (risas). Eso ya no me sucede. Sobre todo, en la serie me preocupaba resultar convincente como médico. Fuimos a hospitales y estuvimos asesorados por personal del Samur. Estuve hablando con ellos y fue una gran ayuda, la verdad. Muchas veces, parece que es un trabajo invisible pero a ti te da una tranquilidad a la hora de hacer las escenas. El hecho de tener ciertos conocimientos en ese campo, me daba confianza a la hora de ponerme la bata. Es un tiempo que inviertes, pero creo que es interesante. Hay un poso ahí que se te queda.

¿Se identifica con algo de su personaje?

Sí me sentía identificado en cómo reacciona al hecho de tener que aceptar que la chica que le gusta tiene esa particularidad. Al final lo asume con naturalidad. “Mira, hay un fantasma”. “Sí, sí, pues pásame el zumo”.

¿Cómo va a ser la relación con Alba, la protagonista?

Es una de las particularidades que hacen bonita esta historia de amor. No es como una convencional. Es chico conoce a chica que lleva una serie de cosas en la mochila que pueden resultar un poco apabullantes (risas). Hace que esta historia de amor sea especial y distinta. Además de una discusión más allá de “no has cambiado las sábanas” también esté el “me tengo que ir, me está esperando un fantasma”.

¿Le da miedo la fama tras la época de ‘El Internado’, y no poder hacer una vida más normal?

Hemos hecho la serie para que se vea, para que la disfrute el público. El hecho de que en la calle me vuelvan a parar sería un poco más a consecuencia de ello. Hay que hacer una lectura positiva, si la gente me para es porque la han visto y les ha gustado. O al contrario, que la han visto pero no les ha gustado y les ha provocado algo.

‘El Don de Alba’ coincide en día de emisión con ‘Gran Hotel’, de Yon González con el que trabajó en ‘El Internado’. ¿Han hablado?

No, porque la noticia de que ‘El Don de Alba’ se emitía el martes salió después.

¿Mantiene el contacto con él?

Sí. Estoy muy orgulloso de lo bien que le va y lo que está haciendo, porque hace un trabajo maravilloso.

¿No le da morbo competir en el mismo horario?

No, está bien. Es curioso. Hemos estado juntos mucho tiempo en un proyecto, y ahora estemos separados y en distintas cadenas. Es lo bonito de esto, y ojalá volvamos a coincidir algún día.

Hablaba antes de ser un galán joven, y qué mejor ser Romeo en la miniserie de Mediaset donde ha rodado en inglés.

Es estupendo salir siempre, siempre es muy enriquecedor en todo, en tu vida profesional y personal.

‘Romeo y Julieta’ es una de las nuevas grandes producciones de Mediaset…

Sí, a la gente que la ha podido ver le gustó mucho. Ojalá salga bien. Fue un rodaje muy duro y muy interesante. Se rodó en Trento, Italia, hacía mucho frío y se hacía en exteriores y escenarios naturales, no había nada de plató y decorados creados. En Trento se podía tirar la cámara que cayese donde cayese iba a quedar un plano bonito. El envoltorio contribuye a que esta versión de Romeo y Julieta sea distinta.

¿Se ve trabajando fuera?

Mi situación ideal es querer contar historias independientemente de dónde sucedan y en el idioma que sean.

¿Qué cine le gusta más el europeo o el hollywoodiense?

A mí me interesa cualquier personaje o historia que sea interesante y que suponga un reto. Una de las cosas que me enganchó como espectador fue el cine de Ken Loach y el cine social británico. Recuerdo que cuando vi “Barrio” y “Los lunes al sol” de Aranoa, decía que ese era el tipo de historias que a mí me gustaría contar. Me interesa cualquier historia, especialmente que sea honesta y que se pueda contar.

¿Se ve dirigiendo?

Me encantaría. Yo empecé con la idea de dirigir cine, pero sí me veo dirigiendo teatro, podría hacer algo. En cine lo veo muy difícil.

¿Alguna obra de su padre (Manuel Rivas)?

Sería una experiencia y demasiada responsabilidad. Las exigencias para mí serían mayores. Podría dormir mejor sabiendo que he arruinado la obra de otro porque la de arruinar la de tu padre ya…

¿Es ‘twittero’?

No, no tengo Twitter. Ya me han dicho que hay varias cuentas haciéndose pasar por mí. Quizás es un buen momento para hacerse una. No sabría muy bien qué hacer, y tengo un pulgar peligroso. Me da un poco de miedo.

Ahora está en teatro y tiene una película por estrenar (con Inma Cuesta, Paco León, Sílvia Abril, Joaquín Reyes, Berto Romero)…

Estoy ensayando una obra de teatro llamada “La monja alférez” para el María Guerrero del CDN (Centro Dramático Nacional). Es una comparación bastante pobre, pero es como la historia de Mulán, la película de Disney. Esto es un poco lo mismo: una monja de San Sebastián que hace las Américas y se convierte en alférez y acaba siendo reconocida por el Papa y le dan permiso para vestirse de hombre de armas. Es como un biopic y varios actores interpretamos a la monja en diferentes edades de su vida.

Por otro lado, la película es “Tres bodas de más” y es algo muy especial para mí. director es un genio, Javier Ruiz Caldera, y va a ser uno de los mejores directores de este país. Va a salir algo muy bueno, gracioso y nos vamos a sentir muy orgullosos.

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