Estudio OT y GH: la televisión fast food que nos toca vivir

Según un informe del profesor Víctor Sampedro que recoge el mes pasado la revista Carta de Ajuste, los dos reality shows simbolizan la nueva "Mc Televisión", al estilo de los restaurantes de comida rápida y copiando las reglas de este negocio: la precariedad laboral y la cuantificación mercantil del público

El profesor de la Universidad de Salamanca Víctor Sampedro es el autor de Telebasura: Mc Tele y ETT, informe que analiza la televisión actual en nuestro país y que recoge en su último número la revista de la ATV, Carta de Ajuste. Según el autor, ha nacido la televisión de consumo rápido, al estilo de los restaurantes de fast food y copiando las reglas de este negocio. Una nueva televisión cuyos dos grandes bastiones son Gran Hermano y Operación Triunfo .

La industria de la televisión distingue las subcategorías del “entretenimiento blanco” -OT- y “negro” -GH-. Ambos programas pertenecen a un mismo macrogénero, el menú de la Mc Tele, que responde a los imperativos actuales de la comercialización de la audiencia. Como punto de partida, se desecha cualquier condena estética de los contenidos ya que las elites invierten estos juicios para legitimar la Mc Tele blanqueada. Para el autor, el público hace lo que buenamente puede con una oferta limitada institucional y estructuralmente.

El análisis socioeconómico muestra que la Mc tele comercializa a sus audiencias explotando al público más desfavorecido. La Mc tele revela que el máximo beneficio y la máxima competencia contradicen la innovación televisiva. La falsa interactividad de la Mc Tele brinda a la audiencia menos opciones de consumir una oferta plural –mismos contenidos en cadenas generalistas y de pago- y más precariedad para negociar las contrapartidas de sus comparecencias televisivas.

Los ingresos más importantes de la Mc Tele provienen de la publicidad, a las que estos programas sirven de contenedores. GH 2001 ganó 10.000 millones de pts con 16.000 anuncios publicitarios. OT también causó estragos en la competencia, saneó las cuentas de RTVE y diversificó las estrategias mercantiles. La TV generalista no quiere sólo atraer al mayor número de espectadores sino, sobre todo, extraerles la máxima rentabilidad. La Mc Tele se asienta sobre un sistema de reparto de beneficios que incluye alianzas con productoras, canales temáticos, empresas de telecomunicaciones y merchandising. Esto hace obsoletos, en términos de negocio, los formatos clásicos de igual o superior share, como por ejemplo la serie de TVE, Cuéntame.

Control total de las ganancias

Las cadenas generalistas que emiten OT y GH tienden a reservarse el control de las siguientes ganancias: derechos de emisión para la tv codificada (Canal GH y canal OT); ingresos por llamadas de teléfono de la audiencia; webs y revistas oficiales, derechos de imagen de los participantes durante un año, vídeos y discos. Telecinco y TVE emitieron varios resúmenes diarios y dos programas semanales. Así e insertando los concursantes en otros programas, logran fidelizar a la audiencia en sentido vertical –a lo largo del día- y horizontal –a lo largo de la semana-. La Mc Tele promociona personajes –como en GH- que compiten ventajosamente en el mercado de la fama con la crónica rosa y, en el caso de OT, neutralizan la piratería asumiendo sus costes y ritmos.

OT fundía los intereses de los tres actores mediáticos con mayor envergadura en España: RTVE –cadena emisora-, Telefónica –dueña del 60% de la productora del concurso- y Prisa –que compró la emisión codificada-. Los incentivos industriales fueron tan grandes que las tres compañías, enfrentadas hasta entonces, se coligaron en OT: 60,1 millones de euros en ventas de discos, 24 millones de euros en publicidad y llamadas telefónicas.

La industria se erige en juez y parte del producto que oferta y que publicita como fenómeno social. Por ejemplo, con la excusa de añadir rigor y excelencia a las votaciones, en OT se sumó un jurado con los directivos de la discográfica, TVE y los medios de Prisa: la revista Rolling Stone y los 40 principales. Esto situaron los CD de OT a la cabeza de las listas de éxito. Es decir, a mayor rentabilidad de los seleccionados, menor decisión del público.

Máximo ahorro y máxima entrega

Como la economía especulativa, la Mc Tele “coge la audiencia y corre”. Para examinar el abaratamiento de los costes y las ventajas económicas adicionales de la Mc Tele, hay que compararla con tres bloques:

1.- la ficción diaria –telenovelas y teleserie-.

2.- Los concursos.

3.- El periodismo rosa –realitys shows y talk shows.

1.- Respecto a las telenovelas y la series domésticas, la Mc Tele ahorra o suprime los salarios de los actores y sus representantes. Los primeros concursantes de GH cobraron entre 7.000 y 10.000 pts diarias, siendo grabados durante 24 horas. Al igual que OT, esto programas también suprimen los gastos de escenarios, localizaciones y rodaje en exteriores y rodaje en exteriores. Tampoco precisan un guión previo.

2.- Respecto a los concursos clásicos, la Mc Tele logra la máxima entrega de los concursantes. En GH les graban sin cerraduras. OT, como “producto éticamente irreprochable”, frena el voyeurismo porque perjudicaría a los famosos que promociona.

3.- La Mc Tele recicla todos los elementos del periodismo televisivo rosa en sus formatos de reality show y talk show, ya que la fabricación de famosos catódicos es la piedra angular del negocio.

“ETT: Empresa Televisiva para Temporeros”

Productoras y cadenas televisivas se erigen en representantes exclusivos de los famosos de nuevo cuño, gestionan sus vidas privadas y los derechos de explotación de imagen.
La Mc Tele no necesita pagar paparazzis o exclusivas. Gestiona las estrellas que ella misma encumbra y a las que paga con la misma mercancía que obtiene de ellas: más imágenes televisadas; primero en la propia cadena, después en la parrilla de los competidores, después en el mercado cultural.

La Mcdonalización; es decir, la racionalización comercial de la vida cotidiana a favor del lucro corporativo se ha aplicado a la televisión, según el autor, generando resultados poco o nada razonables. Tal como ocurre en la alimentación se imponen dietas monocordes y contaminantes para el medio ambiente, también el mediático;: uniformidad y subinversión en la oferta, lucro disfrazado de servicio público, desinformación promocional y monopolio de fijación de la demanda efectiva.

La Mc Tele convierte a lo jóvenes adultos en el ejército de reserva, que nutre legiones de nuevas celebridades y rebaja el coste de las clásicas. Ejerce de ETT –Empresa Televisiva para Temporeros. Ofrece a la juventud una fama catódica tan corta y precaria como sus oportunidades en el mercado laboral. La Mc Tele aplica al pie de la letra la ley de Mc Donalds de “hacer trabajar al cliente” –que ordena su comida, se sirve y se limpia- junto con los 4 imperativos que George Ritzer señal en el fast food:

1.- Eficacia de la productividad gran escala y multimedia, gracias a la baja cualificación de trabajadores con salarios mínimos, jornadas laborables intensivas y rutinarias.

2.- Previsibilidad al encerar a los concursantes y prohibirles contactos externos; privados de sindicación y representantes legales.

3.- Control jerárquico implacable con contratos abusivos, sin límites al mercadeo audiovisual de imágenes privadas o íntimas.

4.- Al igual que el Mc Donalds exhibe el número de hamburguesas que vende, la Mc Tele se legitima con los índices de audiencia y las muchas horas de televisión, de manufactura rápida y a bajo coste.

0 Comentarios

  • Comentarios…

Más comentarios

Volver arriba