'No consentir', una reflexión en su bitácora en Telecinco.es El 'Orgullo Gay' de Sandra Barneda: 'He necesitado muchas noches para aceptarme'

El 'Orgullo Gay' de Sandra Barneda: 'He necesitado muchas noches para aceptarme'
El 'Orgullo Gay' de Sandra Barneda: 'He necesitado muchas noches para aceptarme'

La presentadora de Telecinco critica el polémico artículo de Diario de Ferrol contra la celebración LGTB y narra su proceso para normalizar su situación: "No puedo describir la sensación de llegar a la tele ese día y sentir que todo el mundo sabía, sin yo haber tenido la libertad de decirlo, con quien me iba a la cama"

Sandra Barneda ha aprovechado la celebración del Orgullo Gay para escribir una nueva entrada en su bitácora particular en Telecinco.es. La presentadora escribe una larga reflexión, a raíz de un polémico artículo de opinión publicado a comienzos de semana en El Diario de Ferrol; José Luis Patiño decía estar "hasta el culo de la celebración" en un texto que de tan ofensivo fue retirado de la versión web del periódico.

La existencia de esta publicación la ha llevado a reivindicar la necesidad de fechas y fiestas como las que llegan con el comienzo de julio: "No hay otra forma de conseguir la normalidad que –No consintiendo- ni estupideces, ni ataques, ni acciones ni mofa alguna".

"Estos días he tenido que escuchar en más de una ocasión que para qué, que qué sentido tiene el día del Orgullo Gay y, he desistido más allá de con una sentencia, a dar más explicaciones porque consideraba una provocación tal pregunta", relata. "Es de sobra sabido la persecución que existe; que casi en 80 países la homosexualidad es ilegal y en una decena se castiga las relaciones entre el mismo sexo con la muerte. Este argumento repetido hasta la saciedad no sirve a mentes obtusas, que en su rechazo a la libertad, piensan que porque exista una ley en España, andamos protegidos de comentarios xenófobos, de miradas de desaprobación o sentir como la espada invisible de Damocles recae sobre ti por el hecho de expresarte libremente, de amar libremente sin caer si estás en tu intimidad o en plena calle".

"Reconozco que jamás me he ocultado, pero me he mostrado a mitad y he sufrido por ello", afirma. "Mis amigos y familiares; a su debido tiempo y, con un previo tragar saliva por miedo al rechazo, han sabido de mi homosexualidad. Jamás he inventado novio, ni en el trabajo ni en casa. Pero es cierto, que durante algún tiempo, parecía que mi vida sentimental era un desierto. Ellos no preguntaban, yo no hablaba. Ese silencio acordado se me fue con el tiempo haciendo una bola difícil de tragar".

Llega a decir que se sentía "una persona desgraciada, triste" por ser durante años incapaz de reconocer y contar lo que sentía. "He tenido la suerte de encontrarme con una familia en la que por encima de todo está el amor".

El proceso de no esconderse ha sido difícil, por los comentarios que generaba no solo en la esfera social, sino en la profesional. "No pensaba que compañeros de profesión tuvieran la poca consideración de engañarme en una entrevista propuesta como "meramente profesional" y amparándose en Wikipedia sacar a la luz pública mi homosexualidad como si ellos tuvieran derecho. Jamás concedí una entrevista personal para hablar de ello, pero ellos decidieron –qué poco me gusta la expresión- "sacarme del armario" y publicar la foto de quien entonces era mi pareja".

"No puedo describir la sensación de llegar a la tele ese día y sentir que todo el mundo sabía, sin yo haber tenido la libertad de decirlo, con quien me iba a la cama. No quiero dar la sensación de víctima, pero si insistir en no consentir porque, a mis 40 años, me he dado cuenta, e incluso pido perdón –a mí misma y al resto- , por haber consentido demasiado al respecto de mi persona y mi intimidad", manifiesta.

"No me considero un ejemplo a seguir; he necesitado muchos años para sentirme bien conmigo misma. He necesitado muchas noches para aceptarme. Me considero una superviviente, una más que desea amar con libertad. Salir a la calle y besarme con mi chica, pasarle la mano por la espalda, quitarle la migaja de pan en la comisura; recibir un beso espontáneo sin sentirme coartada o expuesta… Me emociona ver todos aquellos que lo han hecho, a pesar de sentir en el cogote el peso de las miradas. Pero entiendo aquellos que quizás no lo hagan nunca y no los juzgo por ello. Somos muchos, una marea de colores que, a pesar del sufrimiento, decidió dar su mejor sonrisa. ¡Que no se equivoque nadie! Por ello no hay que consentir que medios de comunicación publiquen palabras insensatas, que duelen y son dichas con el mayor de los desprecios a hacia una parte de la población que lo único que pide es amar y no ser juzgado o señalado por ello", termina.

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