Entrevista a Diez Minutos Paolo Vasile: "Sólo hay una persona con la que no volvería a trabajar, salvo que mis hijos pasaran hambre"

El consejero delegado de Telecinco se sincera

Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco desde 1999, ha sorprendido al conceder una entrevista a la revista del corazón Diez Minutos en la que habla por primera vez de su vida personal, además de analizar su trayectoria profesional.

A continuación reproducimos, por su interés, la entrevista que le ha realizado la periodista Rosa Villacastín a Paolo Vasile, en la que el máximo directivo de la cadena más vista del país aporta titulares como los siguientes:

“Nuestra parrilla es una mezcla de producto clásico e innovador”

“Si algo no funciona en Telecinco es porque nos hemos equivocado nosotros”

“Éste es un trabajo de alto riesgo porque todos te presionan continuamente”

“Villanueva dice que mi mayor virtud es que soy muy insistente y crítico conmigo mismo”

“En mi casa no pinto absolutamente nada”

“Aceptar ser consejero delegado de Tele 5 fue una inconsciencia, culpa de mi mujer”

“Lo más positivo de mi vida es mi matrimonio y la historia con mi mujer”

“Amo profundamente a Ana Rosa, a Sardá, a Jorge Javier….”

“Sólo hay una persona con la que no volvería a trabajar, salvo que mis hijos pasaran hambre”

“Me gusta trabajar con mujeres, pero me parece una tontería que en los consejos de administración haya que poner el mismo número mujeres que hombres”

¿Cómo se convierte una cadena que estaba desprestigiada en punto de referencia de una mayoría de espectadores?

Trabajando muchísimo. No hay otra receta. Al final, se trata de descubrir qué quiere la gente, qué le emociona y quién le hace compañía. No todo es entretenimiento.

Fidelizar la audiencia es el sueño de todos los programadores.

El público es infiel y, cuando cambia de cadena, no piensa que te está traicionando, si no que le has traicionado tú. Ésa es la diferencia entre nosotros y otras cadenas. Nuestra parrilla es una mezcla de producto clásico con producto innovador. Nosotros sintonizamos con los espectadores, no al revés.

¿Cuál es su política si un programa no funciona?

Si no funciona es porque nos hemos equivocado nosotros.

¿Aguantar las presiones entra en el sueldo?

Éste es un trabajo de alto riesgo. Te presionan todos continuamente porque creen que tienen derecho a hacerlo. Te presionan desde la Casa Real hasta el que está más abajo. En este trabajo es importante mantener tus opiniones.

¿Que son…?

Las fundamentales están ahí, pero no puedes trabajar basándote en ellas, sino en lo que es nuestro deber, que es hacer compañía a la gente y tratar de hacerlo lo mejor posible.

¿Cuánto le preocupa la crítica?

La crítica no se puede rechazar, pero tampoco hay que dejarse condicionar por ella. Si no te critican es porque no te ven, luego no existes. También puede ocurrir que no te critiquen porque no hay libertad para hacerlo. Eso sería grave.

¿Qué siente cuando dicen que es duro?

Según Manolo Villanueva –director general de contenidos de Telecinco–, mi mayor virtud es que soy muy insistente. También soy muy crítico conmigo. No recuerdo un solo día de satisfacción por lo que he hecho. Sin embargo, mi vida en casa es completamente diferente.

¿Qué hace cuando se quita el hábito de consejero delegado?

En mi casa no pinto absolutamente nada. Lo único que espero es haber contribuido a la formación de mis hijos. Estoy muy contento con ellos, pero ésta es una tarea que no se acaba nunca.

¿Alguno sigue sus pasos?

De momento están estudiando. El mayor lo compagina con algún trabajo. Quiero que elijan libremente. Para descubrir tu vocación nadie ha de empujarte. Es como la fe: la tienes o no.

¿En qué momento de su vida decide entrar en televisión?

De pequeño sólo pensaba en el cine, la televisión no era un objetivo porque estaba empezando. A los 30 años me propusieron entrar en el Canal 5 italiano. Mi mujer me animó. La evolución ha sido increíble.

¿Para mejor o para peor?

Me sorprendía que me pagaran por trabajar en esto y así se lo dije a Berlusconi. Él, sin embargo, creía que teníamos que competir y al poco tiempo nos hicimos con dos canales más. Fueron años maravillosos. Íbamos a 500 kilómetros por hora, trabajando unas 20 horas diarias. Yo descubrí que no se trabajaba los sábados cuando llegué a España.

¿Convertirse en consejero delegado de Telecinco fue un reto personal o profesional?

Fue una inconsciencia, culpa de mi mujer, que otra vez me dijo lo que tenía que hacer. Yo no tengo una vida personal y otra profesional, todo es una. Tengo un pacto unilateral con mi familia: si me telefonean, corto lo que esté haciendo y hablo con ellos, pero si estoy con ellos y me llaman del trabajo, interrumpo todo y me voy.

¿No sería más fácil que vivieran todos juntos en Madrid?

Ya lo hicimos. Se vinieron al año de estar yo aquí y estuvieron cuatro. Fue el mejor periodo de mi vida familiar, han sido años maravillosos, porque la nuestra es una familia muy normal. Nos queremos y nos gusta estar juntos, pero mis hijos son ya mayores y tienen su vida en Roma. Mi mujer también vive en Roma, yo resido en Madrid de lunes a viernes.

Por lo que dice, su mujer desempeña un papel muy importante en su vida.

Lo más positivo de mi vida es mi matrimonio y la historia con mi mujer.

¿Qué ha aprendido en un ambiente en el que tiene un papel tan importante la vanidad de la gente?

Cuento con la ventaja de haber crecido en el ambiente del cine. Eso te hace vivir las cosas de otra manera y entenderlas. También ayuda a comprender a la gente.

Parece un experto de la mente humana.

Bueno, éste es un trabajo de psicólogo que solamente puede hacerse si amas profundamente a Ana Rosa, a Sardá, a Jorge Javier... Yo los amo y también los entiendo.

Ésa es una frase muy bonita como para ser verdad.

Si no existieran las personas capaces de estar dos o tres horas diarias en un plató en directo, con el estrés que eso conlleva, esto no funcionaría.

¿La capacidad para entender las reacciones del contrario le llevó a reconciliarse con María Teresa Campos?

Cuando una persona se va dando un portazo, la responsabilidad es de las dos partes y, como no soy rencoroso, he esperado. En los años que llevo en televisión sólo hay una persona con la que no volvería a trabajar, salvo que mis hijos estuvieran pasando hambre.

¿Machista?

Considero el machismo como una ofensa al hombre. Me gusta mucho trabajar con mujeres. Son imprescindibles en puestos relacionados con la comunicación. Lo que me parece una tontería cósmica es que en los consejos de administración haya que poner el mismo número de mujeres que de hombres.

¿No teme morir de éxito?
A mi edad es difícil que el éxito me cambie. He tenido tantos éxitos y fracasos que sé que todo es provisional y todos somos obreros de la comunicación.

VASILE OPINA SOBRE SUS PRESENTADORES

• Ana Rosa Quintana: “Es la seguridad absoluta. Da igual que entreviste a Zapatero o Rajoy; a un etarra o un delincuente. Cualquier cosa que pase, cualquier invitado que venga... Con ella me siento tranquilo porque sé que tiene un gran sentido común”.

• Jorge Javier y Carmen Alcayde: “Son la vida, aunque ellos no lo sepan. Me reconozco mucho en ser “buenamente” malos, como ellos. Brillantes, pero siempre cáusticos. Me gustan muchísimo”.

• Jordi González:  “Es muy sólido. Todavía no le hemos ofrecido ese programa en el que podamos darle el cien por cien, como él nos lo da a nosotros”.

• Mercedes Milá: “Con ella tengo una deuda para toda la vida. Cuando compré “Gran Hermano” me masacraron. Encontrar un presentador con criterio no fue fácil. Estar con la Milá es como ir con un caballo de carreras. Nunca sabes lo que puede pasar”.

• Javier Sardá: “Es el mejor comunicador que he conocido. Te hace estar preocupado porque su límite no siempre es el mío. Es estupendo trabajar con él. Tiene una inteligencia superior”.

• Jesús Vázquez: “Es el único presentador de entretenimiento que hay en España. Es buenísimo en su trabajo y muy generoso”.

• Emma García: “Me siento orgulloso de ella. Ha nacido en la televisión vasca, pero se ha hecho aquí. Tiene fuerza”.

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