"¿Sabemos donde nos metemos?" 'Pesadilla en la hipoteca' con Chicote: el reflejo de una realidad

'Pesadilla en la hipoteca' con Chicote: el reflejo de una realidad
'Pesadilla en la hipoteca' con Chicote: el reflejo de una realidad

El chef mostró ayer el último caso de un empresario que se enfrenta al impago de préstamo y al posible desahucio de su madre. Le llevó a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. “Vives en los mundos de Yupi”.

Entre todos los hallazgos de ‘Pesadilla en la cocina’, uno que se repite y llama la atención es cómo el exitoso programa de laSexta sirve a menudo de reflejo de una triste realidad: la ignorancia de finanzas, el exceso de optimismo, la inconsciencia, o como queramos llamarlo, con la que pequeños y medianos empresarios adquieren compromisos millonarios con el banco que luego no pueden asumir, llevándoles a catastróficas consecuencias. No solo para ellos, sino también para sus familiares o amigos. Una realidad colectiva que se ha vuelto especialmente dramática con la crisis.

Se dice que el 80% de los estrenos en TV está condenado al fracaso. Pero esta trágica estadística es extensible a todos los sectores. La mayor parte de los negocios que se ponen en marcha, terminan fracasando. O lo que es lo mismo, si pides un préstamo millonario para lanzar un negocio, tienes un 80% de probabilidad de no poder pagarlo.

Desde que se estrenó ‘Pesadilla en la cocina’, el programa de laSexta ha mostrado muchos casos de este tipo, con dueños de restaurantes sumidos en hipotecas que no pueden pagar, y la percepción de que no son del todo conscientes de las consecuencias que conllevaban sus compromisos.

Chicote: "No sabes donde estás metido, vives en los mundos de Yupi"

El último ejemplo lo vimos anoche. El protagonista, José Luis, no conocía la verdadera dimensión de su problema. Por eso, Chicote, probablemente harto de ver casos como éste, decide abrirle los ojos con una excursión inesperada a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. La presidenta, Cristina, explica que su caso es igual que el 90% de casos que tienen ahí. Si José Luis no paga, su madre, Amelia, que le avaló en el préstamo, “se verá en la calle con los años que tiene”. La portavoz de la asociación, con la actitud que ve en el propietario, no augura que salga hacia adelante. Y Chicote comparte esta percepción. “Con la actitud que estás teniendo no parece que vayas a salir adelante. Yo también lo percibo”.

"O te pones las pilas, o tu madre acaba en la calle"

“No terminas de darte cuenta de donde estás metido. Me da la impresión de que vives en los mundos de Yupi”. “O te pones la pilas o tu madre se queda en la calle”, le advertía Chicote.

“El 90% de los problemas que tenemos tienen que ver con los avalistas. “Lo que no sabemos es en lo que metemos a los que nos avalan si luego hay impago. Tu madre se puede encontrar en la calle”, insistían desde la plataforma.

“Sí, está claro, tampoco es fácil mantener un equipo de tantas personas”, respondía José Luis, aunque no con demasiada convicción. “No, no es fácil, pero lo que sí que es fácil es que ocurran estas cosas y termines aquí”, le avisaba Chicote.

“¿Pensaste que te sentarías aquí alguna vez aquí?”, le pregunta el chef. “Ha sido una sorpresa, la verdad es que no me gusta estar aquí. He sentido el miedo que pueden llegar a tener las personas que vienen a pedir ayuda”, reconocía José Luis.

Otro caso: la amiga que presta 300.000 euros para un negocio

En uno de los episodios más polémicos de la pasada temporada, Chicote recalaba en La Reina del Arenal, en Bilbao. Álex Hernández y Arnaldo Jiménez regentaban desde hace ocho años este restaurante y el local anexo, Opila, una panadería-bistró-cafetería. Para ello contaban con el préstamo que una amiga les había hecho de, nada y más y nada menos, que 300.000 euros.

“Crece, que ya no tienes 5 años, tienes una mierda encima como un piano”, le decía Chicote a uno de los jóvenes propietarios, quien escuchaba la 'bronca' son una sonrisa. "Ah, ¿que ya lo sabías?", le pregunta enfadado el chef. "Sí, tengo una información empresarial", responde, sin dejar de sonreír...

Esta entrega se recuerda también por las peleas de su cocinera con el chef, con quien casi llega a las manos al introducirle a la fuerza en la boca un trozo de bacalao. Los dueños de este restaurante acusaron a Chicote de conducta homofoba, al programa de ser un “teatro” y pidieron sin éxito que no se emitiera el programa.

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