Crítica "Popstars, todo por un sueño", el reality hecho vídeoclip

Prometedor arranque (18,5% de share y 2.038.000 espectadores) del concurso de Tele5 que mezcla perfectamente los ingredientes de telerrealidad con una ágil estética propia de vídeo musical. Las colas, las audiciones, las familias, el jurado y hasta Jesús Vázquez... casi nada le falta al, previsiblemente, show televisivo del verano

Telecinco estrenó el lunes, sobre las 16:15 horas, el esperado Popstars, todo por un sueño, que fue seguido en su debut por 2.038.000 espectadores, con un 18,5% de cuota de pantalla, alcanzando el décimo puesto en el ranking de espacios más vistos del día.

El nuevo reality show musical, gran apuesta veraniega de la privada, ha conseguido arrancar, a primera vista, con una certera y atractiva fuerza visual y argumental. Bajo una constante banda sonora de temas actuales -grupos como Red Hot Chillie Peppers, Michelle Branch o Green Day-, los apenas 20 minutos de programa discurren con gran agilidad. Junto con la música, la moderna realización -al estilo Nosólomúsica-, le otorgan al espacio una estética propia de vídeoclip, algo que atrae, y mucho.

Las imágenes a cámara lenta y rápida, los cortes de segundo a primer plano y los cambios de color a blanco y negro no esconden, sin embargo, todos los ingredientes de reality show que buscará explotar Popstars. El sueño, la alegría, la tristeza, los nervios, la experiencia... todas las sensaciones de las chicas quedan grabadas en la pantalla, con el aliciente obvio de verlas cantar en pruebas de esta índole.

Casi nada le falta al resumen y tiene de todo, como en botica. Las largas colas con las aspirantes cantando, participantes negras, blancas y amarillas, pseudorepresentantes, las audiciones buenas, malas, divertidas o extrafalarias, los familiares en la sala de espera... y hasta la aparición por sorpresa de Jesús Vázquez, el buque insignia a quien parece que este programa le viene como anillo al dedo. Elia Galera, por su parte, correcta en la presentación pero con la urgencia de mejorar esa falsa sonrisilla más propia de chica de Telecupón.

El jurado parece ciertamente bien elegido. La potente voz negra de la Orquesta Mondragón, Michele McCain, que no ha tardado en arrancarse; el artista discográfico y dj Jorge Flores, conocido en el mundillo como Dr. Flo, quien ya sólo por su aspecto físico a lo Coto seguro, dará juego; y por último, el que será road manager del quinteto, Lucas Holten de Warner Bross, contrapunto más serio a Flo y con un sello de prestigio bajo el brazo.

En este sentido, la casa norteamericana no ha tardado en comenzar su autopromoción con la visita del cantante italiano Neck a las aspirantes de Barcelona. De paso, el programa introduce desde su inicio el apadrinamiento de artistas musicales famosos, muy en la onda de los clubs de fans adolescentes, principal target del programa.

A priori, Popstars se apunta un tanto al dar cancha en primer lugar a los multitudinarios castings, algo que Operación triunfo tardó algo más en avanzar. De hecho, el tratamiento del primero nos recuerda bastante a las aventuras de Rosa, Bisbal y compañía hace meses en situación muy similar. Con un formato de probado éxito en diversos países, mal lo tendrían que hacer para que no triunfara. Otra cosa es que el público, entregado ya a un reality show musical patrio, deje que sus emociones sean compartidas por otro.

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