Entrevista "Pude trabajar en ‘Gran Hermano’ y ‘Ana y los 7’ pero prefiero los concursos"

Carlos Sobera presenta desde el lunes la nueva etapa de "¿Quién quiere ser millonario?"

Carlos Sobera presenta desde este lunes en Antena 3, a partir de las 20:15 horas, la nueva etapa del exitoso concurso “¿Quién quiere ser millonario?”, el formato de televisión más vendido en la historia de la televisión. Vertele habló con el presentador.

¿Qué se considera? ¿Un comunicador, presentador, showman, actor...?

Siempre me he defendido como comunicador, ya que incluye las dos facetas, la de presentar y la de actuar. Empecé como presentador en Euskal Telebista y cuando vine a Madrid vine como actor y entré en “Al salir de clase”. Y entonces surgió la oportunidad de presentar “El Millonario” . Me pareció tan buena que la acepté. Recuerdo lo que me decían las primeras veces que me entrevistaron: “¿Qué hace un actor haciendo de presentador?” Y ahora cuando hago teatro me pasa justamente lo contrario: “¿Qué hace un presentador haciendo de actor?” No entiendo nada. Me tienen ustedes muy confundido.

¿Usted prefiere presentar o actuar?

He trabajado en teatro desde los 19 años pero el tener mucho éxito como presentador ha condicionado terriblemente mi carrera como actor. Hasta el punto de que, tanto en cine como en televisión, mi carrera ha estado bastante paradita. En los últimos años todo son ofertas para presentar.

¿Qué trabajos como actor ha rechazado?

Telecinco me ofreció, por ejemplo, hacer la serie de sobremesa que luego protagonizó Jaime Blanch, “Tres son multitud”, que no acepté porque suponía irme a Argentina. Poco antes había recibido una oferta de “Ana y los 7” y tampoco la acepté porque tenía un compromiso con Telecinco que me lo impidió.

Con su currículum, va camino de pasar a la historia como el presentador de concursos por excelencia…

En cierta manera también yo lo he originado. Cuando empecé mi trabajo como presentador en la tele con “El Millonario” tuve mucha suerte. Entonces, de repente me hicieron muchas ofertas de presentación de reality. Me ofrecieron presentar “GH”, “Moros y Cristianos”... Y fui diciendo que no y quedándome con el concurso, pero por una razón muy sencilla, porque yo creo que el concurso como formato de TV es de los más creativos que existen. Tú haces un magacín o un reality como comunicador y tienes una rigidez de guión de tal magnitud que la creatividad es escasa.

Los concursos se caracterizan por no tener guión, por basarse en la espontaneidad, por la frescura de lo que pasa en cada momento. Y eso te permite luego ser muy creativo, con mayor o con menor acierto. Por eso, es un formato que me encanta: o el concurso o el late night. Por eso, cualquier cosa que me ofrezcan no la acepto. Yo también condiciono mucho el ser un presentador de concursos. Y late nights sólo he hecho uno.

¿Iría como concursante a alguno de los quiz shows que ha presentado?

No. Tengo un respeto infinito por los concursantes. No es nada fácil. “El Millonario” creo que es un formato donde la gente se expone mucho. Ponerte en medio de un círculo, dónde toda la gente te vea, contestar a preguntas de cultura general… y aunque creas que no, te estás retratando delante del público en general y tus familiares y amigos en particular… Y cualquier error que cometas no se va a entender.

Entonces te van a reprochar pero cómo no sabías esto… Me parece tan difícil, que yo tengo un respeto tremendo por los concursantes, cualquiera que sea el motivo que los lleve a un plató. Yo no me atrevería. Al concursante lo único que le impresiona son las preguntas y la cantidad que pueden llegar a perder, más que el plató, los focos… Cuando de repente ven que la siguiente pregunta son 30.000 euros, pero que si falla ya ha perdido 20.000 en el camino, es cuando les entra el miedo.

¿Qué factor de suerte hay en el “Millonario”?

De suerte muy poquita. Es verdad que al ser una pregunta con cuatro opciones siempre tienes un 25% de oportunidades a acertar. Este sí que es un programa de cultura porque realmente el que no tiene muy clara la respuesta no se la juega al pito pito gorgorito. No he visto a nadie jugársela así aunque lo que pierda sean 100 euros. Con el dinero todos somos extremadamente conservadores. En el resto de los formatos, la suerte lo es todo porque son preguntas y respuestas muy intuitivas. Aquí no….

”El Millonario” daba hace tres años 50 millones y ahora más de 150. En este tiempo se ha triplicado el premio. Una diferencia importante, ¿no cree?

Ahora lo que sí se ha triplicado es la dificultad para conseguir el premio. Todos los programas tienen reclamos muy fuertes. “Pasapalabra” tiene un bote de casi dos millones de euros. “Allá tú” ha subido de 300.000 a 600.000 euros el premio… Recuerdo que cuando hacíamos “Número locos” uno de los hándicaps que teníamos es que el premio era de 5.000 euros diarios. Es como salir con una carabina para cazar elefantes. Para crear tensión y emoción real en el espectador tiene que producirse una situación muy fuerte.

¿Volverá a preguntarle al concursante si está seguro cuando responde? Porque eso nunca he sabido si es para ayudarle o despistarle

Eso hay que preguntarlo siempre. No es tanto un afán de poner en apuros al concursante, como de dejar muy claro que éste toma una decisión voluntaria e irrevocable. Porque si no da la impresión de que le estás forzando a tomar una decisión para que se plante. Porque igual se la sabe y lo arruinas. El problema es que es una mirada subjetiva, entonces el concursante siempre piensa que le quieres confundir… No porque tengas algo personal contra él, sino porque el juego es así. Todo el mundo me decía siempre que ayudaba mucho a los concursantes.

Cuénteme algunas diferencias que apreciaremos en esta nueva etapa de “¿Quién quiere ser millonario? con respecto a la anterior

Aquel formato era más rígido. Había un tremendo miedo a ofender a los concursantes. Las preguntas eran excesivamente solemnes ya desde el principio. Éste es un poco más distendido, más flexible y creo que eso el público lo va a agradecer porque la verdadera tensión que engancha es la real. Y la real sólo se produce cuando estás jugando por cantidades muy altas de dinero con la posibilidad de perderlo o de ganarlo. Fuera de eso, todas las tensiones que se creen, por muy solemnes que sean las preguntas o por muy serio que te pongas, son ficticias, y por tanto no cautivan al espectador. No merece la pena hacerlas.

¿Arrasará de nuevo el “Millonario”?

Ojalá, pero va a ser difícil alcanzar las cifras de audiencia de hace cinco años porque ya no las alcanza nadie. “El Millonario” conseguía entre un 35 y 40% y ya no hay un concurso que consiga hacer eso. Lo que sí sé es que éste es un formato que a la gente le gusta y vamos a hacer bien nuestro trabajo. Si luego va mejor o peor... Yo soy el que menos puede controlar eso. Son tantos factores los que pueden influir en que un producto tenga un 40 o un 10... Así que mi máxima responsabilidad es hacer bien mi trabajo y con eso me siento satisfecho.

ANTENA 3 ESTRENA "¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO?"

Antena 3 estrenó el lunes “¿Quién quiere ser millonario?”, el formato televisivo más vendido y producido del mundo. Presentado por Carlos Sobera, se emite de lunes a viernes a partir de las 20:15 horas. Cada concursante optará a un millón de euros de premio.

“¿Quién quiere ser millonario?” se servirá de las nuevas tecnologías para ofrecer a los espectadores nuevas modalidades interactivas de juego, como el envío de mensajes de texto SMS.

Cuando el concursante del plató se plante durante su participación en el programa, Carlos Sobera invitará a los espectadores a responder a la pregunta que quedó en el aire. Con esta novedad, la audiencia podrá implicarse y participar directamente en el juego. Los espectadores que respondan correctamente a la pregunta participarán en un sorteo de 1000 euros.

La cadena inglesa ITV, la televisión que estrenó el concurso a nivel mundial, fue también la primera en implantar la interactividad con los espectadores: El respaldo de la audiencia fue muy amplio y en los dos primeros meses llegó a recibir 21 millones de mensajes SMS.

En “¿Quién quiere ser millonario?”, los concursantes serán elegidos entre un grupo de 10 candidatos presentes en el plató y tras contestar de forma correcta y con la mayor rapidez a una pregunta común.

Carlos Sobera planteará al concursante del juego principal una pregunta acompañada de cuatro respuestas posibles de las que sólo una es correcta.

* Si el concursante acierta, consigue una cantidad de dinero. A continuación, se le formula la siguiente cuestión y sus cuatro posibles respuestas. Si acierta nuevamente conseguirá una cantidad de dinero superior a la anterior. En la mayoría de los casos la cantidad de dinero se incrementa sustancialmente o incluso se llega a doblar.

* Si contesta incorrectamente es eliminado del juego y sus ganancias se reducen a la última cantidad conseguida fija y segura.

Si el concursante responde correctamente a la última de las 15 preguntas del concurso, ganará el gran premio final de un millón de euros.

El concursante que necesite ayuda podrá optar entre tres comodines. Cada uno de ellos puede usarse sólo una vez, pero su uso no obliga al concursante a responder a la pregunta, incluso después de haber usado uno o más de los comodines.

* 50:50: Se eliminan dos respuestas incorrectas. Quedan sólo dos: la respuesta correcta y otra que es seleccionada arbitrariamente.

* Pregunta al público: Cada miembro del público tiene un teclado con las letras A, B, C y D. Cuando el presentador lo solicite, presionarán un pulsador situado en sus asientos. Tendrán un tiempo máximo de 15 segundos para indicar cuál es la respuesta correcta. El ordenador mostrará los resultados de los que han respondido en porcentajes.

* Llama a un amigo: Al concursante se le permite llamar por teléfono a uno de los cinco amigos de una lista previamente facilitada y pedirles consejo respecto a una pregunta. Los amigos consultados no conocen la pregunta y es el propio concursante el que debe leerla una vez que el presentador se lo solicite. Tiene 30 segundos para responder.

0 Comentarios

  • Comentarios…

Más comentarios

Volver arriba